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Infraestructura portuaria

El futuro Puerto Colón tendrá una plaza, nuevos accesos y más espacios de ocio

Los gestores del puerto deportivo de Adeje piden ampliar la concesión 25 años para una profunda remodelación, que incluye tirar el edificio de apartamentos

Panorámica aérea de Puerto Colón, en Costa Adeje. | E. D.

Panorámica aérea de Puerto Colón, en Costa Adeje. | E. D.

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Daniel Millet

Daniel Millet

Santa Cruz de Tenerife

Puerto Colón se prepara para una gran transformación de sus instalaciones. La empresa que gestiona el puerto deportivo situado en el litoral de Adeje, en el sur de Tenerife, ha solicitado una prórroga extraordinaria de 25 años de la concesión de explotación del muelle, que actualmente mantiene vigente hasta 2033, y vincula esa ampliación a un ambicioso programa de inversiones de más de 20 millones. La operación plantea un reforma completa de una infraestructura que, cuatro décadas después de su puesta en servicio, se ha convertido en uno de los principales puntos de actividad náutica y turística de la Isla.

Las dimensiones ayudan a entender el alcance de Puerto Colón. El complejo ocupa 88.659 metros cuadrados, de los que 31.052 corresponden al espejo de agua –superficie total de agua protegida por las estructuras de abrigo– y 18.778 a superficie en tierra. El resto está configurado por diques, escolleras de protección y accesos. La dársena presenta calados que oscilan entre los dos y seis metros, mientras que las zonas más profundas alcanzan los nueve metros y la bocana llega hasta los 12 metros.

La instalación dispone, según el inventario, de 364 amarres en el agua, aunque otros documentos oficiales manejados para la futura remodelación cifran en 355 los puestos de atraque existentes. A ellos se suman 237 plazas de marina seca. La capacidad permite acoger embarcaciones de hasta 25 metros de eslora, una dimensión que explica también parte de los cambios que ahora se proyectan sobre la dársena.

Puerto Colón nació con otra vocación. La concesión fue otorgada por el Consejo de Ministros el 7 de diciembre de 1983 por un periodo de 50 años para la construcción y explotación de un puerto deportivo en la urbanización San Eugenio-Torviscas. Su entorno, sin embargo, experimentó desde entonces una profunda transformación ligada al crecimiento turístico del sur de Tenerife. Y el propio puerto fue incorporando nuevas actividades: excursiones marítimas, avistamiento de cetáceos, alquiler y chárter de embarcaciones, buceo, deportes náuticos...

Una prórroga de 25 años ligada a una inversión de más de 20 millones

Ahora, Puerto Colón quiere afrontar esa nueva realidad con una remodelación de gran alcance. La sociedad concesionaria ha pedido a Puertos Canarios que prolongue durante 25 años el título, de manera que la concesión alcance los 75 años de duración, hasta 2058. La solicitud se fundamenta en las inversiones que se compromete a realizar y que, según la documentación presentada, cumplen los requisitos establecidos para justificar esta modalidad de prórroga.

La operación está condicionada a la ejecución de las obras. En caso de que la prórroga se conceda, Puerto Colón se compromete a materializar las inversiones dentro del plazo máximo legal de cuatro años, una vez obtenidas las licencias y autorizaciones necesarias.

El proyecto plantea siete grandes actuaciones que afectan tanto al espacio portuario como a su conexión con Costa Adeje. La primera consiste en demoler el actual edificio de apartamentos –de 2.363 metros cuadrados útiles distribuidos en tres plantas– para levantar en su lugar un edificio terciario y recuperar ese espacio para usos portuarios e integración urbana. La segunda reorganizará el sistema de accesos y trasladará parte del tráfico hacia el perímetro posterior del varadero. También se habilitarán zonas específicas para el desembarque de las guaguas, evitando que los vehículos de transporte colectivo tengan que entrar en el recinto portuario.

Una de las intervenciones más visibles será la renovación del paseo costero del dique, de unos 440 metros. El proyecto contempla además una rampa accesible y una singular estructura helicoidal que permitirá salvar un desnivel de aproximadamente 15 metros entre la avenida Puerto Colón y la zona de los pantalanes. La nueva conexión pretende hacer más permeable el recinto y facilitar el tránsito peatonal entre la ciudad y el puerto.

Una nueva plaza y menos amarres para embarcaciones más grandes

La actual marina seca también cambiará radicalmente de función. El almacén de invernada será reconvertido en un aparcamiento público de rotación de unas 300 plazas y tres niveles, manteniendo la estructura existente y sin aumentar la edificabilidad. La cubierta, actualmente utilizada para estacionamiento, quedará liberada de vehículos y se convertirá en la Plaza Puerto Colón, un espacio público de unos 3.817 metros cuadrados.

La nueva plaza será uno de los elementos centrales de la reforma. Organizada en plataformas escalonadas, conectará la avenida de Colón con los pantalanes y concentrará usos de hostelería, comercio, ocio, información turística, zona infantil y venta de entradas. También contará con pérgolas para placas solares. El proyecto también contempla un nuevo edificio para actividad comercial, talleres náuticos y oficinas, además de una intervención profunda en la dársena y el varadero. En este último ámbito se concentrará la mayor inversión, 7,7 millones, dentro de un presupuesto global de 20,2 millones. La reconversión de la marina seca supondrá 3,5 millones, mientras que la nueva Plaza Puerto Colón alcanza 2,4 millones y el edificio comercial, talleres y oficinas, 2,6 millones.

La reforma también modificará la configuración de los amarres. El anteproyecto parte de los 355 puestos que identifica para la situación actual y propone reducirlos a 231, al tiempo que aumenta el peso de los atraques destinados a embarcaciones de mayor tamaño. No se trata de ampliar la capacidad del puerto, sino de reorganizarla y adaptarla a una flota diferente a la que existía cuando Puerto Colón fue diseñado.

En el extremo del dique, el traslado de la estación de combustible permitirá liberar espacio para nuevos usos. Allí se proyectan un mirador-cafetería y una rampa para deportes náuticos, mientras que el actual edificio de Capitanía podrá albergar una escuela de vela. La propuesta incorpora así nuevos espacios destinados al ocio, al deporte y a la actividad náutica.

La inversión pretende acompañar también una renovación ambiental de las instalaciones. La transformación de la marina seca manteniendo su estructura busca aprovechar la construcción existente y evitar un mayor consumo de materiales, mientras que las nuevas pérgolas fotovoltaicas contribuirán a la generación de energía. El proyecto incluye además mejoras en alumbrado y servicios asociados a los amarres.

La solicitud de prórroga convierte así el horizonte de 2033 en el punto de partida de una nueva etapa. Puerto Colón no pide únicamente más tiempo para explotar la concesión: ofrece una inversión de 20,3 millones para transformar el puerto que existe hoy. La propuesta dibuja una instalación con menos amarres pero adaptados a embarcaciones mayores, más espacio para peatones, un nuevo aparcamiento, una plaza pública sobre la antigua marina seca, mejores accesos y nuevos equipamientos vinculados al deporte y al turismo.

La decisión corresponde ahora a Puertos Canarios. Si la prórroga sale adelante, el puerto deportivo de Adeje dispondrá de otros 25 años de concesión para desarrollar una remodelación que pretende acompasar su infraestructura a la evolución de Costa Adeje y de la actividad náutica del sur de Tenerife.

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