Medio Natural
Santa Cruz, el punto negro de las inundaciones de Tenerife: los barrancos de Almeyda y Tahodio suman 117 millones en indemnizaciones
El Consejo Insular de Aguas de Tenerife identifica estos cauces como los puntos más expuestos a inundaciones, basándose en datos del Consorcio de Compensación de Seguros para el nuevo ciclo de planificación

Imágenes del barranco de Tahodio / Andrés Gutiérrez

Los barrancos de Almeyda y Tahodio, en Santa Cruz, son los dos grandes puntos negros de las inundaciones de Tenerife. Ambos cauces acumulan, entre 1996 y 2024, más de 117 millones de euros en indemnizaciones por daños y siniestros, el 63 % de toda la cuantía asociada a episodios de riesgo extremo por riadas identificados en la Isla o, lo que es lo mismo, dos de cada tres euros indemnizados. La cifra, procedente de los datos del Consorcio de Compensación de Seguros, forma parte del análisis realizado por el Consejo Insular de Aguas de Tenerife (Ciatf) para delimitar las zonas más vulnerables de los próximos seis años.
Almeyda, el más peligroso
El barranco de Almeyda es el caso más relevante. Con 60 millones de euros en indemnizaciones, es el cauce que acumula más daños de todos los analizados en Tenerife. Su recorrido, de más de tres kilómetros, atraviesa el tejido urbano de Santa Cruz, al norte del centro y en el entorno de El Toscal, pasa junto al histórico Fuerte de Almeyda y alcanza la costa a la altura de la avenida de Anaga. Es un cauce profundamente condicionado por la ciudad, pues su tramo final está canalizado y existen edificios de viviendas y locales construidos sobre el propio terreno, una circunstancia que eleva especialmente su peligrosidad ante una eventual avenida.

Plano de tramos en riesgo de inundación / CIATF
Esta combinación de factores, entre siniestralidad y ocupación del barranco, son los que ha llevado al Ciatf a incorporarlo como uno de los 19 nuevos cauces de riesgo del mapa del tercer ciclo de planificación. Almeyda queda así entre los puntos que deberán contar con una vigilancia prioritaria ante futuras crecidas, debido a su alto potencial de golpear estructuras y ante el peligro de que exista población directamente expuesta.
Tahodio, la otra cara
Por otro lado, el barranco de Tahodio nace en las medianías de Anaga, en el entorno de la Hoya de las Palomas y cerca de Cruz del Carmen, y desciende por un valle rural hasta la costa, junto al barrio de La Alegría. En su recorrido se encuentra la Presa de Tahodio, una infraestructura hidráulica histórica construida a comienzos del siglo XX. Su cauce llega, por tanto, desde un entorno natural y rural hasta una zona densamente urbanizada de Santa Cruz, pero el análisis del nuevo ciclo no lo considera finalmente un área de riesgo fluvial.
Aunque Tahodio acumula casi 58 millones de euros en indemnizaciones del Consorcio de Compensación de Seguros, una cantidad muy similar a la de Almeyda, sus indicadores de peligro hidráulico son mucho menores porque no se desborda desde el propio barranco, sino que se acumula en las calles debido a la incapacidad del alcantarillado urbano. Por este motivo, el Ciatf lo deja fuera de las 27 áreas fluviales seleccionadas a vigilar, a pesar del elevado volumen de daños registrados en su entorno.
Santa Cruz concentra el riesgo
El peso de estos dos barrancos ayuda a explicar la enorme concentración de daños que soporta Santa Cruz de Tenerife, que concentra el 75 % de las indemnizaciones relacionadas con inundaciones de toda de la isla. La capital concentra, además, otros tramos con una importante factura histórica. El barranco de Santos suma más de 18 millones de euros en indemnizaciones mientras que su prolongación hacia La Laguna, en el tramo de Santos-La Carnicería, añade otros tres millones. A ellos se unen el barranco del Hierro, con 11 millones, y el barranco del Muerto, situado entre la zona metropolitana, con casi siete millones.

Santa Cruz durante la borrasca Therese / Andrés Gutiérrez
Fuera de la capital, el riesgo económico se reparte por distintos puntos de la Isla, aunque con cifras muy inferiores a las de Santa Cruz. En el sur, algunos de los casos más destacados aparecen en Arona, donde los barrancos de Aquilino y La Carnada superan los dos millones de euros en indemnizaciones cada uno. La Carnada sobresale además por la extensión de superficie situada en los niveles más altos de riesgo, mientras que en el vecino municipio de Adeje el barranco de Torviscas acumula cerca de dos millones de euros en daños.
Un historial de riadas
Todos estos puntos, especialmente expuestos durante episodios de lluvias intensas y temporales cada vez más condicionados por los efectos del cambio climático, forman parte del análisis con el que se busca anticipar futuras inundaciones. Y es que la historia reciente ofrece varios ejemplos. En febrero de 2018, las lluvias dejaron más de 60 litros por metro cuadrado en algunos puntos y provocaron inundaciones en La Orotava, Granadilla de Abona, La Laguna, Puerto de la Cruz y Arona. Apenas ocho meses después, en octubre, otro episodio de precipitaciones intensas provocó inundaciones en plantas bajas, problemas en las redes de alcantarillado, cortes de suministro y desprendimientos, además del rescate de cuatro personas en el barranco del Camino del Hierro. Los incidentes se extendieron por ocho municipios, entre ellos Santa Cruz, La Laguna, Güímar, Tegueste y Guía de Isora.
La sucesión de episodios continuó en los años siguientes. Santa Cruz y La Laguna registraron nuevas riadas en diciembre de 2020; Arona sufrió inundaciones, arrastres de lodo y vehículos en enero de 2022; y una DANA volvió a provocar numerosas incidencias en diciembre de ese año en municipios como Adeje, Güímar, Tacoronte, Puerto de la Cruz y Arico. En 2023 y 2024 se repitieron los problemas por lluvias y temporales marítimos, con inundaciones, desprendimientos, achiques y daños en viviendas y carreteras en distintos puntos de la Isla.
Entretanto, y de manera más reciente, en noviembre de 2025, la borrasca Claudia dejó inundaciones y desprendimientos, especialmente en el suroeste y la Isla Baja. Y en marzo de 2026, la borrasca Therese provocó crecidas de barrancos e inundaciones y llevó al Gobierno de Canarias a declarar la situación de emergencia por riesgo de inundaciones y desprendimientos. Santa Cruz contabilizó más de 230 incidencias, con especial afección en Anaga, mientras que municipios del norte como Tacoronte, Puerto de la Cruz y La Orotava concentraron buena parte de los problemas.
Todo este historial es el que sirve ahora para dibujar el nuevo mapa de riesgo de Tenerife. Los millones de euros pagados por los daños, las características de los cauces y la memoria de las grandes riadas se cruzan para determinar dónde puede volver a golpear el agua y qué lugares necesitan una vigilancia prioritaria. El objetivo del tercer ciclo de planificación es, precisamente, que la próxima gran lluvia encuentre una Isla mejor preparada y no vuelva a convertir los cauces conocidos en escenarios de emergencia.
Suscríbete para seguir leyendo
- El Cabildo prepara el derribo de los antiguos cuarteles militares de El Cristo para levantar un complejo de mayores
- La Bonoloto premia a Tenerife: más de 1,3 millones de euros 'viajan' a la isla
- El bar de Tenerife que conquista con cocina canaria tradicional: platos generosos y precios difíciles de encontrar
- Emergencia médica a bordo en Tenerife Sur: coordinan el aterrizaje prioritario de un vuelo procedente de Leeds
- Tenerife se suma este miércoles a las concentraciones de apoyo a Ceuta a las 19:00 horas
- El rincón de Tenerife que enamora a Pedri: limita con el Macizo de Anaga y cuenta con una de las fiestas más populares de la isla
- Un pregón en un pueblo sevillano reaviva la polémica del 'profe' de Tik Tok en un colegio de Tenerife
- El histórico bar de Tenerife donde disfrutar de la cocina canaria tradicional: casi 40 años de historia y una tortilla muy popular
