La romería de San Roque en Garachico: una promesa con familia y amigos
Unas 14.000 personas disfrutan de otra edición bajo un sol de justicia y un calor asfixiante

María Pisaca
La romería de San Roque, en Garachico, salió un año más a las calles adoquinadas del casco histórico. Este año algo más temprano de lo habitual. La comisión organizadora decidió adelantar el paseo romero a las 13:00 horas y el punto de partida de las 31 carretas y 15 carritos se ubicó en la explanada del antiguo muelle. Estos fueron los únicos cambios. Cada 16 de agosto, caiga el día que caiga, los miles de devotos del francés llenan la cita romera para demostrar que una de las romerías más antiguas de Tenerife goza de un gran estado de salud. La Policía Local calcula que unos 14.000 romeros acompañaron al patrón de la Villa y Puerto en su día grande.
Familias y amigos -grupos que se prometen casi que una fidelidad eterna en torno al santo garachiquense- no sucumbieron a un día soleado y un calor asfixiante de mitad de agosto. Aunque la previsión hablaba incluso de lluvia, un sol de justicia no se marchó del cielo garachiquense hasta el atardecer.
Un conjuro
El conjuro de fraternidad de los romeros gira en torno a una carreta a la que se le pone un nombre. ‘Los gofitos’, ‘Perenquenes’, ‘Costeros’ o ‘Cas Chencha’ son algunos de los títulos que no fallan a la cita. La promesa es salir cada año en la romería esquivando todos los obstáculos que en la actualidad impone una vida moderna y estresante. Porque antes seguro que era todo mucho más fácil.
La promesa contraída explota de júbilo desde que el santo sale de su ermita tras la misa de los peregrinos. Los ajijides y el tajaraste acompañan al de Montpellier para recordar su papel en la peste que asoló al municipio en el siglo XVII. Y ahora, los garachiquenses le siguen implorando protección y cuidados para que "el próximo año volvamos con devoción", se canta en el popular ‘Viva San Roquito’.
Algo de tristeza
La alegría se torna tristeza al recordar a los que ya no están para celebrar una jornada tan señalada como la de este 16 de agosto. Porque días como el de la romería garachiquense son momentos en los que se echa de menos. Una de las romeras del carrito de ‘Los Gofitos’, Judith Lemus Reyes, lo tiene claro: "Esta la herencia que me ha dejado mi padre y los que ya no están. Desde que nací es lo que he mamado. En julio se celebra la Virgen del Carmen en el Puerto de la Cruz y en agosto llega la fiebre gofita por San Roque", declara justo antes de salir. Acordarse de los que han fallecido es casi una obligación para Lemus en la edición de esta romería, ya que ha perdido a un ser querido recientemente. La llevan en la romería gracias a una imagen incorporada en su carrito.
La juventud no falla a la promesa y a la obligación de mantener vivas las tradiciones. Carretas como ‘Cas Chencha’ está llena de jóvenes garachiquenses fieles a la costumbre romera. Uno de los integrantes de la carreta, Raúl Pérez, tiene claro que la mayor petición que le hacen al santo patrón es "la salud. Es lo que más se pide y es lo más importante". "Siempre se echa de menos a algún amigo, pero no se vive con tristeza. Todo lo contrario. Creo que la gente que ya no está aquí con nosotros, está mejor. Más cerca de San Roque. Nosotros lo que estamos viendo aquí es una imagen de madera", sentencia.
La petalada
La promesa de la familia Gorrín, que va en la carreta ‘Perenquenes’, es echarle cada año una lluvia de pétalos de rosas a San Roque cuando pasa por su casa de camino a la parroquia de Santa Ana. Aún no lamentan la pérdida de ningún familiar, "todo es devoción y cariño por las fiestas, pero tenemos claro que cuando falte alguno lo celebraremos con más intención todavía", dice con convicción uno de sus romeros, Andrés Gorrín.
La carreta ‘Costeros’ lleva saliendo 34 años de manera ininterrumpida en la romería de Garachico. Kiko González bromea y asegura que lo que le pide a San Roque es que "me salga pelo", mientras se pasa la mano por la calva. Es unas de las carretas más populares de la romería garachiquense y tiene muy claro que "el día que falte alguien de nuestro grupo, será grave. Pero se seguirá celebrando con alegría porque somos todos muy parranderos", aclara.
Adiós al periodista Carlos Acosta
Aunque algunos se hayan marchado, su recuerdo siempre permanece con la promesa de los que siguen con la tradición en la actualidad. El periodista y escritor garachiquense, Carlos Acosta, falleció este domingo 16 de agosto. Su devoción y admiración por San Roque era ampliamente conocida por la dedicación, año tras año, de una copla en su honor. Además, fue promotor de varias ediciones de las fiestas garachiquenses y estudió la figura del de Montpellier. El destino quiso que se marchara en un día tan señalado como el de San Roque. Un 16 de agosto. "¡Qué casualidad!", manifiestan algunos al enterarse de la pérdida del periodista de la Villa y Puerto.
Otro año más, como cada 16 de agosto, la romería de San Roque se hizo promesa y viceversa. Se cumplió con la tradición, con los amigos, con la familia y con el santo. Se le pidió salud y protección y se escribió un capítulo más en el cuaderno de una de las romerías más emblemáticas de Tenerife.
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