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Los Realejos

Una organización ambiental cuestiona la seguridad de la planta de emergencia eléctrica de Los Realejos y reclama que se estudien alternativas

Salto a la transición Energética, entidad especializada en el análisis del modelo energético de Canarias, alerta de más de 200 carencias y riesgos insuficientemente desarrollados en el proyecto Tigaiga

El lugar donde se preeve emplazar la planta fósil, en el polígono industrial La Gañanía

El lugar donde se preeve emplazar la planta fósil, en el polígono industrial La Gañanía / El Día

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Alexis Vella

Alexis Vella

Los Realejos

Salto a la Transición Energética, una organización especializada en el análisis del modelo energético de Canarias, ha puesto el foco en la seguridad de la futura planta de generación eléctrica de emergencia promovida por DISA y el Gobierno de Canarias para el entorno de El Mocán y La Cruz Santa, en Los Realejos. La organización, integrada entre otros perfiles por ingenieros y profesionales con formación y experiencia técnica en materia energética, ha analizado las 1.268 páginas del proyecto y asegura haber detectado "más de 200 cuestiones entre carencias documentales, contradicciones y riesgos insuficientemente desarrollados", así como aspectos que, a su juicio, "deben ser aclarados antes de autorizar la instalación".

De ese análisis surgen sus principales dudas sobre el proyecto Tigaiga, como se denomina el programa. La organización cuestiona que una nueva instalación de generación fósil, con casi 15 megavatios de potencia y 171 toneladas de propano almacenado, sea la opción más segura y adecuada para responder a las necesidades del sistema eléctrico de la Isla. Reclama, por ello, que se acrediten los riesgos que supondría la planta y que se compare con otras alternativas antes de comprometer una inversión cercana a los 28 millones de euros.

Cambia de ubicación pero mantiene el conflicto

El proyecto comenzó a finales de 2024, cuando DISA solicitó al Gobierno de Canarias autorización para construir en Los Realejos una planta de generación de emergencia destinada a reforzar el sistema eléctrico de Tenerife ante situaciones de fallo grave o un posible cero energético. La instalación, de 14,8 megavatios, contempla ocho motores alimentados con gas y fue planteada como un respaldo para aportar electricidad en momentos en los que el sistema pueda quedar comprometido. La propuesta inicial situaba la planta en La Zamora, pero la proximidad a las viviendas provocó el rechazo de los residentes y del Ayuntamiento, que reclamaron una alternativa alejada de los núcleos residenciales. La oposición llevó finalmente a DISA a replantear el emplazamiento.

Vista aérea del lugar donde se pretende construir la planta de Tigaiga

Vista aérea del lugar donde se pretende construir la planta de Tigaiga / El Día

A comienzos de 2026, la compañía presentó una nueva versión en el polígono de La Gañanía, en el entorno de El Mocán y La Cruz Santa, pero la cercanía a los núcleos residenciales volvió a generar una oposición generalizada en el municipio entre vecinos, Consistorio y representantes políticos. Frente a ella, la Consejería de Transición Ecológica defiende estas plantas como un respaldo necesario ante el déficit de generación de Tenerife y sostiene que Tigaiga tendrá carácter «temporal» y funcionará solo en situaciones de emergencia, hasta que la renovación de las centrales permita superar la situación actual, momento en el que «se desmantelará la planta». El proyecto permanece ahora en tramitación y a la espera de la autorización del Gobierno de Canarias, mientras que la financiación corresponde al Ministerio para la Transición Ecológica.

Posibles riesgos

Con este contexto, la organización pone el foco en que la seguridad de Tigaiga no puede valorarse únicamente por los ocho motores que generarán la electricidad y sus equipos para almacenar y manipular gas licuado del petróleo a presión, con un descargadero de camiones cisterna, vaporizadores, conducciones de gas, instalaciones eléctricas y sistemas auxiliares. Para ellos, esta combinación de elementos y su proximidad a zonas residenciales obliga a analizar no solo el funcionamiento ordinario de la planta, sino también "qué podría ocurrir ante un accidente y hasta dónde podrían llegar sus consecuencias".

En este sentido, la plataforma considera que el proyecto, aunque incorpora medidas como válvulas de seguridad, sistemas de detección y refrigeración de los depósitos, debe estudiar escenarios como una fuga importante de propano, un incendio de chorro, una nube inflamable, una explosión de nube de vapor, una bola de fuego o un BLEVE, además de un posible efecto dominó entre sus instalaciones y equipos. Su principal objeción es que, tras revisar el expediente, no han encontrado "suficientemente desarrollado un análisis cuantitativo de riesgos que permita conocer las distancias que podrían alcanzar fuera de la parcela efectos como la radiación térmica o la sobrepresión" en caso de accidente. Una información que consideran "especialmente relevante al situarse la planta a escasa distancia de varios núcleos residenciales".

Otras alternativas

El análisis también pone el foco fuera de la propia planta. El propano llegará a Los Realejos desde las instalaciones de Granadilla mediante camiones cisterna y el proyecto contempla un único punto de descarga. La disponibilidad de combustible dependerá, por tanto, de toda una cadena que incluye el almacenamiento, el cargadero, las cisternas, los conductores, las carreteras y el descargadero de Tigaiga. La organización plantea, entonces, "qué ocurriría si esa cadena quedara temporalmente interrumpida precisamente durante una emergencia eléctrica, que podría coincidir con problemas viarios, incendios, fenómenos meteorológicos u otras incidencias", como sucedió en La Gomera en 2023.

Pero más allá del riesgo industrial, también queda en cuestión si la generación con gas es la opción más adecuada para cubrir las necesidades del sistema eléctrico. El expediente no desarrolla, según el análisis, una comparación completa con otras soluciones como las baterías de acumulación de energía —capaces de responder rápidamente y ayudar a mantener la frecuencia de la red, e incluso a restablecerla tras un apagón—, los compensadores síncronos, que aportan estabilidad sin generar electricidad mediante la quema de combustible, o los refuerzos de las redes eléctricas, la gestión de la demanda y otros sistemas de almacenamiento y generación renovable. Tampoco, plantean, sustituir únicamente una tecnología por otra, sino estudiar combinaciones de estas soluciones que puedan cubrir conjuntamente las necesidades del sistema de la manera más sostenible posible.

Asimismo, el proyecto se plantea como respaldo ante posibles apagones, pero, como indica la organización, "disponer de potencia suficiente, garantizar el suministro y poder reponer una red después de un cero energético son necesidades diferentes". Tigaiga cuenta con un grupo auxiliar de 100 kVA para alimentar los servicios esenciales y arrancar uno de los motores, pero "el expediente no acredita suficientemente toda la secuencia necesaria para pasar de una red sin tensión a una entrega estable de electricidad, desde el arranque y la sincronización hasta la incorporación progresiva de los motores y su coordinación con el operador del sistema". Por ello, los 14,8 megavatios instalados no garantizan por sí solos que la planta pueda evitar un apagón o reconstruir la red, y esa capacidad "debe quedar demostrada".

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