Entrevista | Eli Badosa Bióloga marina
Eli Badosa, bióloga marina: "El norte de Tenerife es un paraíso para el calderón gris"
La experta en cetáceos descubrió una población residente formada por 71 miembros de esta especie de buceo profundo

Eli Badosa en la costa de Los Silos / Arturo Jiménez

Eli Badosa llegó hace unos años a Tenerife para hacer el máster en Biología Marina. Se quedó aquí para hacer la tesis doctoral junto a la también experta en cetáceos, Natacha Aguilar, y ahora está inmersa en el estudio de estas especies en la vertiente Norte. Una zona que aún no se había investigado. Descubrió una población residente de calderones grises de la que le queda mucho por conocer.
-Cuando se habla de cetáceos en Tenerife, casi siempre miramos al sur. ¿Qué se sabe ahora mismo sobre los que habitan el norte de Tenerife?
Creo que se habla mucho más del Sur porque las condiciones ambientales allí son bastante más favorables. Se puede salir al mar prácticamente todos los días. En cambio, en el Norte hay mar de fondo durante gran parte del año y también vientos fuertes. Eso complica mucho el estudio de animales oceánicos como los cetáceos, porque para investigarlos necesitas embarcarte y salir al mar. Por eso creo que se ha hablado poco, o se ha estudiado menos, a los cetáceos de la costa norte.
-¿Cómo empezó el estudio en el Norte?
Empezó en 2021, cuando el Cabildo encargó un estudio de cetáceos y tortugas marinas. Era necesario para realizar la evaluación ambiental del proyecto para la construcción de un muelle en Puerto de la Cruz. Por primera vez empezamos a hacer campañas centradas exclusivamente en cetáceos en la costa Norte. Para nosotros era una incógnita saber qué resultados podían salir, porque nunca se había hecho un estudio específico de cetáceos en esta zona.
-¿Y qué encontraron?
Los resultados fueron increíbles. En solo 11 jornadas de mar detectamos hasta 14 especies marinas protegidas, entre cetáceos, aves marinas, tortugas y elasmobranquios (la familia de las rayas y tiburones). De esas 14, seis correspondían a cetáceos: calderón gris, delfín moteado, delfín mular, rorcual tropical, zifio de Blainville y otra especie de cetáceo detectada en aquel seguimiento. A partir de esos resultados vimos la extraordinaria riqueza marina que alberga la costa norte, una riqueza que no se había estudiado. Por eso decidimos seguir investigando fuera de aquel proyecto inicial y por nuestra cuenta, hasta el día de hoy.
-O sea, que un proyecto portuario acabó dando lugar a un gran descubrimiento científico.
Exactamente. Aquel proyecto nos permitió empezar a mirar una zona que no se había estudiado así. Después hemos continuado el trabajo en la medida de lo posible. En aquel primer proyecto detectamos seis especies de cetáceos y hoy ya podemos decir que son 11. A las primeras hay que sumar zifio de Cuvier, cachalote, calderón tropical, cogia e, incluso, orcas, que vimos desde tierra dentro del proyecto del Observatorio de las Migraciones del Faro de Buenavista, en agosto del año pasado, justo hace ahora un año.
-Entre todas las especies que nombra, hay una que se encuentra de manera especial en esta vertiente de Tenerife: el calderón gris. ¿Qué debe saber el público sobre este animal?
El calderón gris es un cetáceo de buceo profundo. Hay otros más conocidos, como los zifios, los cachalotes o el calderón tropical. El calderón gris pertenece a ese grupo de animales especializados en sumergirse a grandes profundidades. Aunque tiene una distribución mundial y es una especie bastante cosmopolita, sigue siendo relativamente poco estudiada porque vive en aguas profundas y oceánicas, lo que dificulta mucho su seguimiento.

Badosa posa junto al esqueleto de un rorcual boreal / Arturo Jiménez
-¿Se había estudiado antes el calderón gris en Tenerife?
Esta es la primera vez que se estudia aquí. Sí se había hecho en Fuerteventura, Lanzarote o Gran Canaria, donde ya se sabía que había poblaciones presentes, pero en Tenerife no se sabía nada. En ese sentido, hemos abierto este cajón por primera vez.
-¿Qué hay dentro de ese cajón?
Una población de calderón gris residente en la costa norte de Tenerife. Elaboramos un catálogo de fotoidentificación de individuos. Tenemos identificados 143 solo en el mar del norte. Eso no significa que no viajen o no se muevan, pero los hemos identificado aquí. De esos, hay un grupo de 71 que se han observado a lo largo de, al menos, dos años y en distintas estaciones. Eso significa que viven aquí, se alimentan aquí, se relacionan aquí, se reproducen y crían aquí. El norte de Tenerife es su casa. Cuando vemos a un animal en todas las estaciones del año y durante varios años, ya consideramos que esa especie es residente en un lugar.
-Para cualquier persona y a simple vista, esos animales parecen todos iguales. ¿Cómo distingue a 143 calderones y dentro de ese grupo a los 71 residentes?
Con los cetáceos normalmente nos fijamos en las cicatrices y, sobre todo, en la aleta dorsal. Cada aleta dorsal tiene cicatrices y marcas únicas, como una huella dactilar. Sacamos fotos a la aleta y creamos un catálogo para saber quién es quién. Incluso les ponemos nombres, porque así, cuando salimos al mar y los volvemos a ver, sabemos si estamos ante el mismo individuo. En el caso del calderón gris, es aún más fácil porque es una de las especies que tienen más cicatrices en el cuerpo. Son animales muy marcados. Eso nos ayuda muchísimo a diferenciarlos y facilita el trabajo de identificación.
-¿Cuáles son las mayores amenazas para esta población residente de calderones grises?
En general, para todos los cetáceos de la Isla, las amenazas tienen que ver con el aumento de presiones. Una es el incremento del tráfico marítimo, que conlleva riesgo de colisión. Hay que recordar que los mamíferos marinos necesitan aire para respirar y tienen que subir a la superficie. Si aumenta el número de barcos, aumenta también el riesgo de colisión. La contaminación acústica es muy importante también. Los cetáceos viven en un mundo dominado por el sonido. Utilizan la acústica para comunicarse, orientarse y localizar sus presas, especialmente en las profundidades, donde no hay luz. El ruido puede alterar su comportamiento diario. También está la contaminación del agua, residuos, vertidos procedentes de barcos, gasolina, aceites... Lamentablemente, el mar está lleno de impactos negativos para la fauna marina.
-¿Qué debería tenerse en cuenta antes de plantear un muelle en Puerto de la Cruz?
Hay otro aspecto muy importante: la alteración del uso del hábitat. Si estamos observando que los calderones grises viven aquí, una infraestructura de grandes dimensiones, como un puerto, puede modificar el uso que hacen de esa zona. Puede hacer que dejen de frecuentar un área que antes utilizaban o que cambien sus patrones de movimiento. Podemos alterar el uso del hábitat que han tenido hasta ahora.
-Más allá del calderón gris, ¿cuál es la segunda especie que más ha visto en la costa norte de Tenerife?
La segunda especie que más hemos visto es el delfín mular. El delfín mular, junto con la tortuga boba, tiene niveles de protección muy altos en la normativa europea. Están incluidos en los anexos II y IV de la Directiva Hábitats. Eso significa que no solo hay que proteger a los animales, sino también las áreas en las que viven.
-¿Ese fue el criterio para crear la Zona de Especial Conservación (ZEC) en Teno-Rasca?
Sí. De hecho, la zona especial de conservación del suroeste se creó gracias a la presencia del delfín mular. Estamos viendo que en la costa norte también aparece con mucha frecuencia este cetáceo y también observamos tortuga boba prácticamente todo el año. Eso debería encender las alarmas si algún día se decide plantear una construcción marina, porque hablamos de animales con protección europea.
-¿La costa norte no tiene ahora mismo ninguna figura de protección similar al Suroeste?
No, como el Suroeste no. Hay que tener en cuenta que en el Norte no se había hecho un estudio de cetáceos como tal. Por eso estos estudios pueden ser fundamentales para aumentar los niveles de protección de la costa norte. Ojalá algún día sirvan para avanzar en una figura de conservación. Para eso es importante seguir estudiando y hacer mucha educación ambiental.
-La zona Norte es más tranquila que el Sur. No tiene la misma presión turística ni marítima.
No tienen nada que ver, ni por mar ni por tierra. Hay un estudio de compañeros de la Asociación Tonina que analizó poblaciones de calderón tropical del sureste de Tenerife y de la zona de Anaga. Midieron niveles de cortisol, que es una hormona relacionada con el estrés, y detectaron que eran mucho más elevados que los de la zona de Anaga. Eso da mucho que pensar. Probablemente, los calderones grises del norte viven ahora relativamente tranquilos. Si aumentara la presión, podría ocurrir algo parecido.
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