Tenerife
Playa Jardín, la principal zona de baño de Puerto de la Cruz, se vuelve a cerrar por contaminación
El Ayuntamiento sigue el consejo de Salud Pública y ordena el cierre preventivo del complejo tras detectar una analítica desfavorable, en un nuevo episodio que llega apenas unas semanas después de otro y poco más de un año después de la reapertura tras casi un año clausurada

Banderas rojas que informan de prohibido bañarse en Playa Jardín en la anterior ocasión en que fue cerrada al baño en 2024. / Arturo Jiménez / t

Playa Jardín vuelve a estar cerrada al baño. La principal zona de baño del municipio turístico de Puerto de la Cruz ha tenido que ser clausurada de forma preventiva por orden del Ayuntamiento este miércoles 12 de agosto después de que una analítica realizada por Salud Pública, el departamento del Gobierno de Canarias que lleva el control de las aguas de baño de las Islas, ofreciera un resultado no favorable. En concreto, la analítica ha dado valores por encima de lo permitido en bacteria Escherichia coli (E. coli), relacionada con las aguas fecales.
El episodio devuelve la contaminación al primer plano de este complejo de tres calas de Puerto de la Cruz apenas unas semanas después de otro similar registrado en junio -en el que el Ayuntamiento no decretó el cierre provisional como ahora- y poco más de un año después de que la playa recuperara el baño tras permanecer casi un año cerrada entre 2024 y 2025 por problemas relacionados con los vertidos de aguas fecales.
El Ayuntamiento de Puerto de la Cruz recibió la petición oficial de la autoridad sanitaria y procedió al cierre temporal de Playa Jardín mientras se comprueban los resultados. La decisión se adopta con carácter preventivo para garantizar la seguridad de los usuarios. El dato que ha provocado la restricción, sin embargo, convive con una segunda lectura: el Ayuntamiento asegura que las cinco muestras que encargó durante el mismo periodo dieron resultados óptimos para el baño. Hay que recordar que, en cualquier caso, las analíticas que se utilizan para adoptar cualquier decisión sobre una zona de baño son de Salud Pública, a través de los muestreos que realiza de forma general en las costas de las Islas.
La discrepancia entre ambas campañas de muestreo es ahora uno de los elementos centrales de la situación. El Consistorio ya ha trasladado sus resultados a Salud Pública y ha pedido que se realice un contraste inmediato de las analíticas para determinar cuál es la situación real del agua. Hasta que la autoridad sanitaria valore sus datos y autorice expresamente la reapertura, Playa Jardín permanecerá cerrada.
El Ayuntamiento subraya que el resultado desfavorable conocido ahora es uno entre más de 200 analíticas satisfactorias realizadas en el conjunto de los controles. La Corporación insiste, no obstante, en que la petición de Salud Pública debe ser atendida y que el cierre preventivo es la decisión responsable mientras se aclara la discrepancia.
El nuevo episodio adquiere mayor dimensión cuando se coloca en perspectiva. Playa Jardín lleva años arrastrando problemas relacionados con la calidad de sus aguas. El cierre actual no es, por tanto, un hecho aislado. En junio de este mismo año ya se produjo otro episodio de contaminación que obligó a activar nuevamente las medidas de control y volvió a situar a esta playa de Puerto de la Cruz en el centro de la preocupación ciudadana.
La Dirección General de Salud Pública del Gobierno de Canarias detectó otro episodio de contaminación de “corta duración” en una de las calas del complejo entre el 22 y el 23 de junio de este año. Este episodio coincidió con las fiestas de la Noche de San Juan, a las que asistieron miles de personas precisamente a Playa Jardín.
El 22 de junio, técnicos del organismo del Ejecutivo regional tomaron muestras de las aguas de Playa Jardín -tal y como hacen regularmente- y al día siguiente, día 23, con los resultados en la mano, la Dirección General llamó al Ayuntamiento y remitió un correo electrónico advirtiendo de que se habían detectado parámetros anómalos que aconsejaban su cierre provisional.
El Gobierno local portuense no decretó entonces el cierre al considerar que esta llamada y este correo, confirmados por el propio Ayuntamiento y Salud Pública, no se corresponden con una notificación administrativa oficial, a través de un informe con registro de entrada.
Salud Pública había aclarado que en los avisos por llamada y correo electrónico del 23 de junio empleó “los cauces habituales para la adopción de la medida de prohibición temporal del baño en el punto de muestreo Playa Jardín PM5 (Playa Chica-Centro)”, conocida popularmente como El Charcón, una de las tres calas de Playa Jardín.
El departamento de la Consejería de Sanidad asegura que son unos cauces protocolizados que se utilizan con todos los ayuntamientos de Canarias cuando se detectan analíticas que dan positivo en contaminación y precisa que son los consistorios, a tenor de estos avisos, los que tienen la competencia de decretar el cierre provisional de las zonas de baño. Esta vez, el grupo de gobierno del Consistorio sí ha dado oficialidad a la comunicación de Salud Pública, por lo que ha procedido al cierre temporal.
Aquella situación se produjo cuando todavía estaba muy reciente la reapertura de la playa tras uno de los periodos de cierre más largos que ha sufrido el litoral tinerfeño. Playa Jardín permaneció cerrada al baño durante casi 349 días -desde el 3 de julio de 2024 hasta su reapertura el 17 de junio de 2025-, después de que Salud Pública detectara valores de bacterias que desaconsejaban el baño.
Aquel cierre convirtió el problema de Playa Jardín en uno de los principales conflictos ambientales de Tenerife. La contaminación provocó una fuerte controversia entre las distintas administraciones sobre el origen de los vertidos y sobre las actuaciones necesarias para acabar con ellos. Durante meses se estudiaron diferentes hipótesis y se pusieron sobre la mesa los problemas detectados en las infraestructuras de saneamiento del entorno de la playa.
La reapertura de junio de 2025 puso fin provisionalmente a aquella crisis. Pero la sucesión de episodios posteriores demuestra que el problema no ha desaparecido completamente del horizonte. El cierre actual obliga a volver a mirar hacia Playa Jardín, una de las principales zonas de baño de Puerto de la Cruz y un espacio especialmente importante tanto para los residentes como para la actividad turística del municipio.
El Ayuntamiento asegura que no se ha quedado de brazos cruzados. Desde el pasado lunes se trabaja en la limpieza y acondicionamiento de la arena, unas labores que continuarán mientras permanezca la restricción. Además, está previsto comenzar un nuevo ciclo de limpieza de las redes de saneamiento y pluviales, acompañado de obras civiles y trabajos coordinados con el operador responsable del servicio de agua.
La Corporación también ha informado de la situación a los grupos municipales de la oposición y a la Plataforma Stop Vertidos, a los que ha trasladado tanto la comunicación recibida de Salud Pública como los resultados obtenidos en sus propias muestras. El Ayuntamiento asegura que mantendrá disponibles los análisis y facilitará la información sobre las actuaciones realizadas.

Bandera roja de prohibido bañarse en la anterior ocasión en la que se cerró Playa Jardín en 2024. / Arturo Jiménez / t
El alcalde, Leopoldo Afonso, defiende que el cierre se adopta "por responsabilidad" y que "la prioridad es garantizar la seguridad de los bañistas". Al mismo tiempo, reclama rapidez para aclarar la diferencia entre las analíticas municipales y las realizadas por Salud Pública y permitir la reapertura en cuanto existan garantías sanitarias.
La autoridad sanitaria tendrá la última palabra sobre la reapertura. Hasta entonces, la bandera roja vuelve a formar parte del paisaje de Playa Jardín. El Ayuntamiento mantendrá una vigilancia permanente de la calidad del agua y comunicará cualquier cambio que permita levantar la restricción.
La imagen resulta difícil de separar de la memoria reciente de este litoral. Hace poco más de un año, Playa Jardín volvía a recibir bañistas después de meses de cierre. Ahora vuelve a cerrarse, aunque esta vez de manera preventiva y con resultados analíticos contradictorios. La incógnita vuelve a ser la misma: qué está ocurriendo en las aguas de Playa Jardín y si las actuaciones sobre el saneamiento serán suficientes para evitar que la contaminación vuelva a sacar a los bañistas del agua.
El objetivo inmediato es claro: aclarar cuanto antes el resultado desfavorable y reabrir cuando existan garantías. El desafío de fondo es mayor. Puerto de la Cruz necesita que Playa Jardín deje de aparecer periódicamente en los titulares por sus problemas de contaminación y pueda recuperar definitivamente su condición de uno de los grandes espacios de baño del norte de Tenerife.
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