Eclipse solar del 12 de agosto: así funciona SOLARIS, el proyecto que estudia tus latidos con un "smartwatch"
La iniciativa recopilará datos de relojes inteligentes para analizar posibles cambios en la frecuencia cardiaca y la respiración antes, durante y después del fenómeno astronómico

J.A. / Irma Collín
El eclipse solar de este miércoles 12 de agosto no solo permitirá contemplar uno de los fenómenos astronómicos más esperados de los últimos años. También servirá como base para un estudio pionero que pretende descubrir cómo reacciona el cuerpo humano ante un acontecimiento de estas características.
El proyecto se llama SOLARIS y recurre a relojes y pulseras inteligentes para registrar posibles variaciones en la frecuencia cardiaca y la respiración de los participantes. Su objetivo es analizar la relación entre el eclipse, las emociones que despierta y la respuesta fisiológica del organismo.
La iniciativa está promovida por el Departamento de Investigación y Universidades de la Generalitat de Cataluña y cuenta con la participación del Vall d’Hebron Instituto de Investigación (VHIR) y el Instituto de Estudios Espaciales de Cataluña (IEEC).
Su denominación procede del acrónimo de Seguimiento de Observaciones de la Actividad Cardíaca y Respiratoria durante un Eclipse Solar.
¿Cómo funciona el proyecto SOLARIS?
Los participantes deben llevar un reloj inteligente, una pulsera de actividad u otro dispositivo capaz de registrar, como mínimo, la frecuencia cardiaca. También necesitan descargar en su teléfono móvil la aplicación oficial SOLARIS y sincronizarla con el dispositivo.
La investigación no se limita a los minutos durante los que la Luna pasa por delante del Sol. Para poder comparar los resultados, la aplicación recopila información durante cinco días consecutivos: los dos anteriores al eclipse, el propio 12 de agosto y los dos posteriores.
De esta manera, los científicos podrán establecer una referencia previa y comprobar si durante el fenómeno se producen cambios significativos en parámetros como el ritmo cardiaco o la respiración.
Los responsables del proyecto también piden a los participantes que eviten realizar actividad física intensa durante los periodos de medición. Este requisito busca impedir que el ejercicio altere los registros y dificulte la interpretación de los resultados.
La convocatoria oficial indicaba que la inscripción debía completarse antes del 12 de agosto. La aplicación está disponible gratuitamente para dispositivos Android y iPhone desde la página oficial del proyecto SOLARIS.
¿Qué datos recopila la aplicación?
SOLARIS emplea tecnología de la compañía OneCareAI para recoger y procesar la información biométrica. Según las instituciones responsables, los datos utilizados para la investigación son anónimos.
La ficha de la aplicación en la App Store señala que puede recopilar información de salud y una ubicación aproximada, aunque estos datos no estarían vinculados a la identidad del usuario.
El Vall d’Hebron Instituto de Investigación analizará posteriormente los registros obtenidos. Sus grupos de investigación en Neumología y Enfermedades Cardiovasculares tratarán de determinar si el oscurecimiento repentino, el descenso de la temperatura ambiental y la emoción colectiva asociada al eclipse tienen un reflejo medible en el organismo.
La utilidad científica del proyecto dependerá tanto del número de participantes como de la continuidad de sus registros. Una muestra amplia permitirá comparar numerosas reacciones individuales ante un mismo acontecimiento y distinguir posibles patrones comunes.
¿Puede afectar el eclipse a la salud?
El planteamiento de SOLARIS no significa que se haya demostrado que un eclipse resulte perjudicial para el organismo. La investigación busca precisamente determinar si este fenómeno y las emociones que provoca generan cambios fisiológicos medibles.
Hasta ahora no existen evidencias de que los eclipses solares causen efectos biológicos directos perjudiciales en las personas. El principal peligro conocido es el daño ocular que puede producirse al mirar directamente al Sol sin una protección adecuada.
En Canarias el eclipse se observará de manera parcial, por lo que en ningún momento será seguro mirar directamente al Sol sin protección homologada. Las gafas de sol convencionales, aunque sean muy oscuras, tampoco protegen frente a la radiación.
Los expertos recomiendan utilizar gafas para eclipses que cumplan la norma internacional ISO 12312-2 o recurrir a métodos de observación indirecta. Tampoco se debe mirar al Sol a través de cámaras, prismáticos o telescopios sin filtros solares específicos colocados en la parte frontal del instrumento.
Mientras miles de personas dirigen la mirada al cielo, SOLARIS permitirá que sus relojes inteligentes observen, al mismo tiempo, lo que sucede en el interior de su cuerpo. El proyecto convertirá así un fenómeno astronómico excepcional en una experiencia colectiva de ciencia ciudadana.
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