La Virgen de Candelaria y el Beñesmén: el origen guanche que se esconde detrás del 15 de agosto en Tenerife
Miles de personas peregrinan cada verano hasta Candelaria para celebrar a la Patrona de Canarias, en una fecha que coincide con una de las principales festividades de los guanches

La Virgen de Candelaria recibe los peregrinos durante su fiesta. / Andrés Gutiérrez

Cada mes de agosto, miles de personas recorren Tenerife para llegar a pie hasta Candelaria. La peregrinación alcanza su momento de mayor afluencia durante la noche del día 14, en vísperas de la fiesta grande de la Patrona de Canarias. El 15 de agosto, la basílica, la plaza y las calles del municipio vuelven a convertirse en el centro de una de las fiestas más arraigadas de las Islas.
Pero detrás de esta celebración existe una historia que se remonta mucho más atrás en el tiempo. Antes de la conquista de Tenerife, los guanches ya celebraban durante el mes de agosto el Beñesmén, una festividad relacionada con las cosechas, la llegada del verano y el comienzo de un nuevo año.
La coincidencia entre ambas fechas ha llevado a diferentes historiadores e investigadores a relacionar el antiguo Beñesmén con las actuales fiestas de la Virgen de Candelaria del 15 de agosto.
No significa que sean la misma celebración ni que exista una continuidad directa entre ambas. Más bien, se trataría de tradiciones que pudieron encontrarse, transformarse y adquirir nuevos significados con el paso de los siglos.
¿Qué era el Beñesmén guanche?
El Beñesmen, escrito también como Beñesmer o Beñesmet en algunas fuentes históricas, era una de las principales celebraciones de los antiguos habitantes de Canarias.
El término se empleaba tanto para referirse al mes de agosto como a las fiestas que se desarrollaban durante ese periodo.
El médico e historiador Tomás Marín de Cubas escribió en el siglo XVII que los antiguos canarios llamaban beñasmer al mes de agosto y que durante esos días celebraban grandes fiestas acompañadas de luces, bailes y comidas.

Los guanches se arrodillan ante la Virgen de Candelaria en la ceremonia que se repite cada 14 de agosto en la Villa Mariana. / María Pisaca
Estas celebraciones estaban relacionadas con el final de la recolección. Era un momento para agradecer los alimentos, compartirlos y reunirse.
Algunas interpretaciones sostienen además que el Beñesmén marcaba el inicio de un nuevo ciclo anual para los antiguos habitantes de las Islas.
Hay que tener en cuenta, sin embargo, que buena parte de lo que hoy se conoce sobre las costumbres y creencias guanches procede de textos escritos después de la conquista. Por eso resulta difícil determinar con exactitud cómo eran aquellas ceremonias o cuál era el significado concreto de cada una de ellas.
La Virgen de Candelaria y los guanches
La relación de la Virgen de Candelaria y los guanches comienza, según la tradición, antes de la conquista de Tenerife.
El relato más conocido cuenta que dos pastores guanches encontraron una imagen femenina en la costa de Güímar, en la playa de Chimisay. La figura sostenía a un niño en un brazo y una candela en la otra mano.
Después de varios sucesos considerados extraordinarios, la imagen fue trasladada hasta la cueva de Achbinico, conocida actualmente como cueva de San Blas, en Candelaria.
La tradición sitúa el hallazgo alrededor del año 1400, varias décadas antes de que terminara la conquista castellana de Tenerife. La historia sería recogida posteriormente por el fraile dominico Alonso de Espinosa en una obra publicada en 1594.
Los guanches habrían venerado aquella imagen antes de que fuese plenamente identificada con la Virgen María.

Peregrinos rezan ante la Virgen de Candelaria. / Andrés Gutiérrez
Algunos autores la han relacionado con Chaxiraxi, nombre atribuido a una divinidad femenina guanche y traducido tradicionalmente como “la que carga al que sostiene el mundo”.
Tras la conquista y la expansión del cristianismo, aquella veneración terminó integrada en el culto católico. La imagen pasó a ser reconocida como la Virgen de Candelaria y con el tiempo se convirtió en uno de los grandes símbolos religiosos de Canarias.
¿Por qué la Virgen de Candelaria se celebra el 15 de agosto?
La festividad litúrgica de la Virgen de Candelaria se celebra el 2 de febrero. Ese día, la Iglesia católica conmemora la presentación de Jesús en el templo y la purificación de María. Es la llamada fiesta de las Candelas, de la que procede el nombre de esta advocación.
En Tenerife, sin embargo, la Virgen de Candelaria también cuenta con una gran celebración el 15 de agosto, coincidiendo con la Asunción de María. Esta segunda fecha es la que congrega a un mayor número de peregrinos y concentra algunos de los actos más populares.
Y es precisamente el mes de agosto el que establece una conexión con el antiguo Beñesmén, según algunos historiadores.
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