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QuantumFracture, sobre el eclipse del 12 de agosto: «Hay un fenómeno del que nadie habla»

El divulgador explica por qué durante el eclipse la luz puede adquirir un extraño aspecto metálico y los colores pueden percibirse de forma diferente

QuantumFracture, sobre el eclipse del 12 de agosto: «Hay un fenómeno del que nadie habla»

QuantumFracture, sobre el eclipse del 12 de agosto: «Hay un fenómeno del que nadie habla» / E.D.

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Aarón Cabrera Artiles

Aarón Cabrera Artiles

El eclipse solar del próximo 12 de agosto no solo permitirá contemplar cómo la Luna oculta parcialmente el Sol. Durante los minutos en los que disminuya rápidamente la luminosidad también puede producirse un curioso cambio en la forma en la que nuestros ojos perciben el paisaje.

QuantumFracture ha puesto el foco en este efecto en uno de sus últimos vídeos. «En los eclipses hay un fenómeno del que nadie habla», explica antes de abordar una sensación que muchos observadores pueden experimentar: que la luz adquiere una apariencia diferente, casi metálica.

No se debe únicamente a que haya menos claridad. La explicación está también en cómo el ojo humano se adapta a la disminución de la luz.

Por qué cambian los colores durante un eclipse

Durante el día, los conos de la retina tienen un papel fundamental en nuestra percepción de los colores. Cuando empieza a oscurecer, entran progresivamente en juego los bastones, mucho más sensibles en condiciones de poca luminosidad.

Durante un eclipse se produce una situación intermedia, similar en algunos aspectos a la del atardecer, pero con una particularidad: la cantidad de luz puede disminuir con bastante rapidez.

Es entonces cuando los tonos cálidos pueden parecer más apagados mientras que los colores fríos ganan intensidad relativa. El resultado puede dar al entorno esa característica apariencia fría o metálica.

El efecto Purkinje

Este fenómeno recibe el nombre de efecto Purkinje, en referencia al científico checo Jan Evangelista Purkyně, que observó en el siglo XIX cómo los colores parecían cambiar de brillo a medida que disminuía la iluminación.

Según explica QuantumFracture, Purkinje llegó a percatarse del fenómeno observando flores al amanecer. Hoy se conoce que detrás de esta sensación está precisamente la diferente respuesta de los conos y los bastones de la retina.

El eclipse del 12 de agosto permitirá así observar algo más que el propio Sol parcialmente oculto. El paisaje, sus colores y la propia sensación de luminosidad también pueden cambiar durante unos minutos, dejando uno de los efectos menos conocidos del fenómeno astronómico.

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