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Silicon Tenerife

Tenerife busca suelo para alimentar la mayor lanzadera tecnológica de Canarias: ya hay 41 empresas en lista de espera

La Isla trata de encontrar entre 3.000 y 10.000 metros cuadrados para ampliar su Parque Científico en sus seis viveros de innovación, un ecosistema que ya supera el centenar de compañías y mueve más de 300 millones al año

Investigadores en las instalaciones de Cuevas Blancas, en Santa Cruz, del Parque Científico y Tecnológico de Tenerife.

Investigadores en las instalaciones de Cuevas Blancas, en Santa Cruz, del Parque Científico y Tecnológico de Tenerife. / Arturo Jiménez / t

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Daniel Millet

Daniel Millet

Santa Cruz de Tenerife

Hace apenas unos años, el reto era convencer a las empresas tecnológicas para que miraran a Tenerife. Hoy el escenario ha dado un vuelco. Ahora son las compañías las que llaman a la puerta... y no siempre encuentran sitio. La Isla se ha convertido en una auténtica lanzadera de innovación, hasta el punto de que 41 empresas permanecen en lista de espera para instalarse en las infraestructuras que gestiona el Cabildo a través del Parque Científico y Tecnológico de Tenerife (PCTT).

La demanda ha desbordado la capacidad disponible y ha obligado a la corporación insular a salir en busca de nuevos espacios para seguir alimentando uno de los motores económicos con mayor proyección de futuro. La respuesta llega con una ampliación del espacio que ofrece el Cabildo a través de una inversión de 650.000 euros del Plan Director de Innovación, una inyección económica destinada principalmente a habilitar nuevas instalaciones para empresas dedicadas a la investigación, el desarrollo tecnológico y la innovación.

Se buscan entre 3.000 y 10.000 metros cuadrados de suelo. Con esta modificación, la financiación del programa alcanzará los 2,4 millones de euros durante este año, un esfuerzo que persigue evitar que la falta de espacio frene el crecimiento de un sector convertido en una de las grandes apuestas para diversificar la economía insular.

La presidenta del Cabildo, Rosa Dávila, resume el cambio de paradigma con una frase reveladora: «Hace solo unos años la prioridad era atraer compañías; hoy el problema consiste en disponer de espacio suficiente para acogerlas». A su juicio, el incremento constante de proyectos interesados en instalarse en Tenerife «demuestra que la estrategia desarrollada en los últimos años está dando resultados».

El fenómeno no es casual. Detrás existe una estrategia pública sostenida durante años para crear un ecosistema capaz de competir con otros polos tecnológicos nacionales e internacionales. A las ventajas fiscales propias de Canarias se unen una creciente red científica, infraestructuras especializadas, una potente conectividad digital y la colaboración entre universidades, centros de investigación y empresas privadas.

El resultado empieza a ser visible: centros como los del Parque Científico y el Instituto Tecnológico y de Energías Renovables (ITER) ya no actúan únicamente como un espacio donde alquilar oficinas, sino como un vivero de empresas donde conviven proyectos de inteligencia artificial, robótica, biotecnología, computación cuántica, industria aeroespacial o desarrollo audiovisual.

La presión sobre las instalaciones es tal que el Cabildo destinará 400.000 euros al arrendamiento de nuevas infraestructuras para aumentar la capacidad disponible. Otros 250.000 euros servirán para reforzar la promoción exterior de Tenerife como destino tecnológico y respaldar iniciativas como el festival ‘Lo Que Se Viene 2026’, considerado uno de los principales encuentros profesionales del sector audiovisual español.

El crecimiento experimentado por el Parque Científico resulta especialmente llamativo si se compara con el de hace apenas tres años. Solo en las instalaciones del PCTT trabajan actualmente 63 empresas, el triple que entonces. Si se suman las implantadas en el Instituto Tecnológico y de Energías Renovables (ITER), las compañías que reciben servicios especializados y las vinculadas a distintos proyectos de investigación, el número supera por primera vez el centenar de empresas, un récord histórico para la Isla.

Ese desarrollo explica por qué Tenerife ha pasado de competir por atraer inversión a verse obligada a buscar más espacio para no perder oportunidades. En estos momentos, el PCTT dispone de cinco sedes físicas —Cuevas Blancas, Barranco Grande, INnovaparq, Las Mantecas y la Dársena Pesquera—, además de un enclave virtual pensado para aquellas compañías que no necesitan presencia física permanente. Sin embargo, la demanda ya supera ampliamente la oferta disponible y la corporación insular mantiene abierto un concurso para incorporar nuevas instalaciones.

La tecnored que ha ido creciendo en Tenerife ya no se mide únicamente por el número de empresas instaladas. También por el impacto económico que genera. Solo el entramado formado por el Parque Científico, el ITER y las iniciativas asociadas mueve más de 300 millones de euros al año, mientras que el conjunto del sector tecnológico insular genera alrededor de 15.000 empleos directos e indirectos, cifras que sitúan a la innovación entre las principales palancas de diversificación económica de la Isla.

El consejero insular de Innovación, Juan José Martínez, atribuye buena parte de ese crecimiento a un elemento que hasta hace pocos años apenas figuraba en las estrategias de captación empresarial: el talento. La formación que ofrecen la Universidad de La Laguna y los centros especializados permite disponer cada vez de más ingenieros, investigadores y profesionales altamente cualificados, un factor decisivo para compañías que necesitan incorporar perfiles tecnológicos sin abandonar un entorno competitivo.

Los ejemplos se multiplican. En Tenerife se diseñan satélites destinados a observar Canarias desde el espacio, se desarrollan herramientas de inteligencia artificial aplicadas a la industria audiovisual, se investigan nuevos sistemas para prolongar la vida útil de las baterías de vehículos eléctricos, se fabrican componentes ópticos para la industria mundial de los semiconductores y se impulsan proyectos vinculados a la robótica, la biotecnología o la computación cuántica.

Ese ecosistema ha atraído tanto a multinacionales como a iniciativas emergentes. Entre las primeras figuran gigantes internacionales como Samsung, Telefónica, Intel Capital, Tokyo Electron, Leonardo, Thales o Astra. Junto a ellas han florecido compañías nacidas o desarrolladas en Tenerife, como Arquimea, Wooptix, Orbidi o EAVE, convertidas hoy en referentes dentro de sus respectivos ámbitos.

Uno de los proyectos que mejor simboliza esa transformación es la Constelación Canaria de Satélites, adjudicada por 21,3 millones de euros a Telespazio Ibérica, participada por los grupos aeroespaciales Leonardo y Thales. El programa contempla el diseño, fabricación, lanzamiento y explotación de cuatro satélites que permitirán obtener información estratégica sobre emergencias, planificación territorial, agricultura o evolución climática, consolidando además el programa Tenerife Space Horizon como una de las grandes apuestas de futuro de la corporación insular.

La capacidad científica de la Isla se apoya también en infraestructuras de primer nivel. El ITER alberga laboratorios de genómica, robótica, energía fotovoltaica, parques eólicos y solares, conexiones internacionales de fibra óptica y el centro de datos D-ALiX, donde operan los superordenadores Teide y Anaga. Ambos serán ampliados con una inversión de 10 millones, multiplicarán por treinta su capacidad de procesamiento y se situarán entre los más potentes de España.

A ese entramado se suma el papel de la Universidad de La Laguna, del Instituto de Astrofísica de Canarias y de otros organismos científicos que alimentan un flujo constante de conocimiento y de profesionales hacia el tejido empresarial.

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