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La Esperanza: romería de ‘tardeo’ contra la ola de calor de Tenerife

La alerta por riesgo de incendio y altas temperaturas marcan el 50 aniversario de la cita romera, favorecida por el alisio que suavizó el termómetro para bajar hasta los 25 grados a su inicio

Romería en La Esperanza 2026

Arturo Jiménez

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Leticia Dorta Lemus

Leticia Dorta Lemus

El Rosario

La adaptación al cambio climático llega a las romerías de Tenerife. La Esperanza es la primera en la Isla que cambia su horario de celebración para combatir la ola de calor que se instaló desde el pasado viernes. Una romería de tardeo y a la sombra de los pinos que ayer solventó más de un posible desmayo, deshidratación o cualquier percance derivado de la climatología adversa.

Así pues, esta edición de la romería de La Esperanza no solo pasará a la historia por ser su 50 aniversario, sino también por ser la primera vez que se celebra en horario de tarde. La cita romera, una de las más populares de Tenerife, comenzó a las 19:00 horas con el previo litúrgico una hora antes. El alisio sopló a favor del paseo romero para suavizar el termómetro que llegó a bajar hasta los 25 grados a su inicio. Los avisos del Cabildo de Tenerife no fueron suficientes para frenar a los miles de fieles que se congregaron. Se armaron de hidratación con agua, vino y refrescos que mezclados con el fervor y la devoción les ayudaron a no desfallecer en el paseo esperancero.

La decisión fue tomada entre el Ayuntamiento del Rosario, la comisión de fiestas y la Policía Local. Un factor determinante para llegar a este cambio horario también fue el bienestar de los animales que tuvieron la tarea de arrastrar una treintena de carretas y barcos por las principales calles de La Esperanza.

Con normalidad

Todo transcurrió con la habitual normalidad y en el mismo orden que si se hubiera celebrado por la mañana. La misa dio paso a la salida de la virgen de La Esperanza hasta la plaza, por donde romeros, ganado, parrandas, carretas y barcos pasaron para rendirle tributo. La música popular canaria sonaba igual, la carne asada, el gofio y el pan con chorizo tenían el mismo sabor y el manto azulado y estampado de la Virgen inspiraban el mismo sentimiento de todos los años.

Así lo refrendó un componente de una parranda que llega desde Los Realejos, Severiano Hernández Pérez, quien esperaba la salida de la Virgen de su iglesia. "El cambio de horario me parece magnífico. Todas las romerías, desde el mes de mayo, deberían de ser por la tarde", aplaudió la medida. El parrandero prometió refrescarse la garganta con vino o sangría, "pero eso, al oscurecer", sonrió.

Una anécdota

Para la gran mayoría de los verdaderos devotos de la virgen de la Esperanza y de los vecinos el cambio de horario fue algo anecdótico. Pablo González lleva siendo macero de la virgen de La Esperanza tres años. Muy serio y ataviado con un traje verde aterciopelado, agradeció que la celebración de la romería se trasladara a por la tarde. "Para nosotros ha sido estupendo porque estamos vestidos con mucha ropa y calurosa", dijo mientras avanzaba a paso lento para no dejar de custodiar a la patrona, labor que también desempeñó en la procesión de la víspera.

Lo cierto es que la devoción y las ganas de romería sí que tienen una fecha establecida en el calendario, pero no horario. Y la romería de La Esperanza ha sido el mejor ejemplo para demostrarlo. Con las carretas y todos los participantes ya en la calle, el esplendor de la tradición lo inunda todo con el único matiz cambiante de la luz.

El joven yuntero Raúl Carlos Cano reconoció que mover el horario de la romería favorece, sobre todo, a los animales. "Hidratados están siempre. Están siempre cuidados y revisados al 2.000 por ciento. Con el calor uno se preocupa más porque son nuestra prioridad. Si ellos están bien, nosotros también", confesó.

Quizás, este cambio de horario haya sentado un precedente en el conjunto de todas y cada una de las festividades y tradiciones que se celebran en el Archipiélago durante la época estival. Por delante queda un mes lleno de citas de este tipo. La experiencia en el municipio de El Rosario ha sido positiva. "No nos equivocamos. A mediodía había 35 grados y ahora hay diez menos. Es algo excepcional, pero acertamos", dijo el alcalde de El Rosario, Escolástico Gil, con orgullo y con la certeza de que la virgen de La Esperanza les había ayudado en la decisión.

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