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Guía de Isora

La desaladora de Fonsalía alcanza su pleno rendimiento con 12.000 metros cúbicos diarios para el campo

La planta produce cada día el equivalente a 8,4 piscinas olímpicas para abastecer a tres municipios y reforzar la agricultura del suroeste de Tenerife

Traajadores durane la ampliación de la Desaladora de Fonsalía

Traajadores durane la ampliación de la Desaladora de Fonsalía / E.D.

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Santa Cruz de Tenerife

La desaladora de Fonsalía ya funciona a pleno rendimiento después de concluir unas obras de ampliación y modernización que han supuesto una inversión superior a 4,3 millones de euros. La instalación produce actualmente 21.000 metros cúbicos de agua al día, el equivalente a 8,4 piscinas olímpicas, 12.000 de ellos destinados al regadío del campo. Se y ha convertido en una infraestructura esencial para el abastecimiento urbano y agrícola del suroeste de Tenerife.

Lalanta sureña contribuye a cubrir las necesidades de abastecimiento de Guía de Isora, Santiago del Teide y Adeje, tres municipios que han estado sometidos históricamente a una elevada presión sobre sus recursos hídricos.

La actuación ha permitido aumentar en un 50% la capacidad ordinaria de la Estación Desaladora de Agua de Mar de Fonsalía, que ha pasado de producir un máximo de 14.000 metros cúbicos diarios a los 21.000 actuales.

La infraestructura puede alcanzar puntualmente los 22.600 metros cúbicos, aunque el Consejo Insular de Aguas de Tenerife reserva ese nivel para situaciones de extrema necesidad. Trabajar de forma continuada al máximo podría incrementar el riesgo de averías y acelerar el desgaste de las instalaciones.

Casi tres años de obras

Las obras principales comenzaron en octubre de 2023 con la construcción de un cuarto módulo de desalación. Esta intervención, presupuestada en algo más de 3,2 millones de euros, fue diseñada para añadir otros 7.000 metros cúbicos diarios a la capacidad de la planta.

A esa ampliación se sumó una actuación urgente ejecutada después de la declaración de emergencia hídrica de Tenerife, aprobada el 29 de mayo de 2024. El Cabildo destinó alrededor de 1,1 millones de euros a sustituir las membranas existentes por otras de mayor eficiencia.

El cambio permitió incrementar la producción en otros 3.600 metros cúbicos diarios y mejorar el rendimiento general del sistema. Los trabajos de emergencia concluyeron en agosto de 2024, aunque posteriormente fue necesario completar las pruebas y ajustes del nuevo módulo antes de alcanzar el funcionamiento actual.

Un refuerzo para el abastecimiento público y el riego

La consejera insular de Medio Natural, Sostenibilidad, Seguridad y Emergencias, Blanca Pérez, destaca que la inversión refuerza tanto la red de abastecimiento público como el sistema de riego de una comarca especialmente vulnerable a la escasez de agua.

La responsable del área sostiene que las actuaciones han permitido incrementar los caudales allí donde eran más necesarios, además de mejorar la eficiencia de la planta y reducir la presión sobre otros recursos.

El agua destinada al sector agrario se impulsa desde el depósito de Las Charquetas hasta la balsa de Lomo del Balo. Desde allí se distribuye entre las explotaciones agrícolas del sur y el oeste de la isla.

El aporte de 12.000 metros cúbicos diarios resulta especialmente relevante en periodos de sequía o temperaturas elevadas, cuando aumenta la demanda de los cultivos y disminuye la disponibilidad de recursos convencionales.

Vista general de las instalaciones de la Desaladora de Fonsalía

Vista general de las instalaciones de la Desaladora de Fonsalía / E.D.

No obstante, el volumen finalmente distribuido puede variar por circunstancias externas al funcionamiento de la desaladora, como averías en las redes, operaciones de mantenimiento, incidencias técnicas o cambios en las necesidades planteadas por los ayuntamientos y las comunidades de regantes.

La entrada a pleno rendimiento de Fonsalía refuerza la estrategia insular para aumentar la producción industrial de agua ante el descenso de los acuíferos y la sucesión de episodios de sequía.

La planta no resuelve por sí sola el déficit hídrico de Tenerife, pero añade una fuente estable de suministro para la población y el campo. Su ampliación permite reducir la dependencia de recursos variables y ofrecer una mayor seguridad a una de las principales comarcas agrícolas y turísticas de la isla.

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