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Salud

La Universidad de La Laguna cierra 65 espacios y monitoriza otros 62 por altos niveles de gas radón

La institución ha clausurado más de medio centenar de dependencias tras detectar concentraciones superiores a los 500 becquerelios por metro cúbico, muy por encima del límite normativo de 300

Campus de Guajara de la ULL.

Campus de Guajara de la ULL. / María Pisaca

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Clara Santamaría

Clara Santamaría

Santa Cruz de Tenerife

La Universidad de La Laguna (ULL) ha cerrado 65 espacios tras detectar niveles de gas radón por encima de los umbrales que obligan a adoptar medidas correctoras. La institución académica ha tomado la decisión después de recibir los primeros resultados de la que es, hasta el momento, la mayor campaña de medición realizada en Canarias. En octubre del año pasado, la ULL instaló 1.454 detectores que permanecieron activos durante tres meses, el periodo mínimo necesario para calcular la concentración media anual de este gas.

"Enviamos las mediciones a un laboratorio acreditado para su análisis y hemos recibido los resultados de 921 detectores, de los que 65 superan los 500 becquerelios por metro cúbico", explica la gerente de la ULL, Lidia Pereira. El Consejo de Seguridad Nuclear establece en 300 becquerelios por metro cúbico el nivel de referencia para la concentración media anual en espacios cerrados. "Hemos elaborado un protocolo de actuación de inmediato y, en una primera instrucción, hemos decidido cerrar estos espacios y proceder al desalojo de las personas, aunque la medida ha coincidido con el final del curso académico", aclara.

Otras dependencias que requieren seguimiento

El análisis también reveló que otras 62 dependencias registran concentraciones de entre 300 y 500 becquerelios por metro cúbico. Según explica Pereira, las instrucciones elaboradas junto con la unidad técnica que asesora a la Universidad establecen que una ventilación natural adecuada y la monitorización continua de estos espacios permiten reducir la concentración de radón por debajo del umbral de 300 becquerelios por metro cúbico. "Una vez verificado que los niveles se mantienen por debajo de ese límite, podrán volver a utilizarse", agrega. El resto de las mediciones, correspondientes a 794 dependencias, arrojó concentraciones inferiores a los 300 becquerelios por metro cúbico.

Los espacios afectados se reparten entre cabinas, despachos, oficinas y archivos, además de algunas aulas, que representan una parte minoritaria del total. La gerente descarta que esta situación vaya a alterar el inicio del curso en septiembre. "Al final las aulas son los espacios menos afectados y ya hemos puesto en marcha las actuaciones necesarias para ejecutar las obras de forma inmediata en ellas, así como en los laboratorios, con el objetivo de que estén listas lo antes posible", matiza.

En cuanto a los campus, el de Anchieta ha sido el más afectado, sobre todo las facultades de Biología, Farmacia y Química, además de la Escuela Superior de Ingeniería y Tecnología. "En el Edificio Central y en la Facultad de Educación hay algunas zonas afectadas, pero son puntuales y susceptibles de ventilación en su mayor medida", aclara. Y en Guajara, aunque aún se espera recibir más datos, apenas hay concentraciones de radón.

¿Qué es el gas radón?

El radón es un gas radiactivo de origen natural que se genera en el subsuelo y puede penetrar en los edificios a través del terreno. Al ser incoloro, inodoro e imperceptible, su presencia solo puede detectarse mediante mediciones. Aunque al aire libre se dispersa con facilidad, en espacios cerrados y con escasa ventilación puede acumularse. En Canarias, las características volcánicas del terreno favorecen una mayor acumulación de este gas en determinadas zonas.

Origen de una campaña de medición pionera

Aunque los resultados han salido ahora a la luz, la ULL lleva investigando los niveles de radón en sus instalaciones desde hace tiempo. El origen de la actual campaña de medición se remonta a una línea de investigación desarrollada entre 2021 y 2023 por la ULL, en colaboración con la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC). El trabajo, liderado por el Laboratorio de Física Médica y Radioactividad Ambiental (Fimerall), se centró en elaborar mapas de riesgo de radón adaptados a las características volcánicas del Archipiélago, donde ya se conocía un mayor potencial de acumulación de este gas.

Durante esa investigación se instalaron los primeros detectores en la Escuela Superior de Ingeniería y Tecnología y los resultados, conocidos en mayo de 2025 y coincidiendo con la actualización de las instrucciones del Consejo de Seguridad Nuclear referentes a este gas, revelaron concentraciones elevadas en algunas dependencias. Estos datos obligaron a la Universidad a cerrar dos aulas el año pasado y a realizar actuaciones correctoras.

A partir de ese momento, la institución puso en marcha una campaña de medición a gran escala, la que se desarrolla actualmente, en todos los espacios considerados de riesgo, especialmente sótanos y dependencias situadas a ras de suelo. Según la Universidad, se trata de un protocolo pionero en Canarias al combinar la medición sistemática del radón con un plan de actuación para reducir su presencia en las instalaciones.

La institución impulsa un protocolo de actuación pionero en las Islas

Medidas del plan de actuación

La Gerencia de la ULL ya ha informado a los responsables de los centros, las personas usuarias de los espacios y al Comité de Seguridad y Salud de la situación y las medidas a adoptar en cada caso —ya sea ventilar, intervenir con reformas o monitorizar—. Y habilitó un apartado en la intranet institucional con los resultados de las mediciones, las resoluciones, las instrucciones técnicas y las actuaciones previstas.

Asimismo, cada espacio ha sido evaluado de forma individual y se ha clasificado mediante un sistema de colores —verde, amarillo y rojo— que refleja la situación de cada dependencia. "Todo ha sido fruto de un trabajo multidisciplinar con el Servicio de Prevención de Riesgos Laborales, el Fimerall, la Oficina Técnica y otras de unidades implicadas", detalla Pereira.

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