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Así se vive unas vacaciones en un camping de Tenerife: "Es como llevar el apartamento a cuestas"

La instalación de la costa lagunera es la única creada y gestionada por un municipio en Tenerife

Un día en el camping de Punta del Hidalgo

Andrés Gutiérrez

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María Robayna

María Robayna

La Laguna

Desde que el sol asoma por detrás del macizo de Anaga, el camping de Punta del Hidalgodespierta entre el aire cargado de salitre y el sonido del mar golpeando el litoral volcánico a apenas 20 metros. Los que buscan unas vacaciones con estos encantos, al aire libre, en noches bajo las estrellas, tienen aquí su particular paraíso. "Es como llevar el apartamento a cuestas", comenta Antonia Lorenzo, una de las campistas de La Punta, mientras presta atención a una boloñesa que remueve al fuego.

El problema es que en Tenerife no hay muchas opciones. Este 'hotel a la intemperie' es de hecho uno de los dos únicos camping homologados que hay en la Isla y el único que gestiona un ayuntamiento, en este caso el de La Laguna. Además, las recientes mejoras permiten este verano que sea un espacio adaptado a cualquier necesidad. "Ya no se puede discriminar a las autocaravanas", declara Julio José Plasencia, presidente de la asociación Asociación Grupo Amigos de la Naturaleza (ASGAN), que representa al mundo del caravanismo en Canarias.

Plasencia defiende en este camping con privilegiadas vistas al mar que existen miles de viajeros que llegan a la isla en busca de un lugar que les proporcione una buena experiencia. "Nosotros no queremos estar por ahí todo el día tirados en la calle; queremos lugares donde poder estar con todos los servicios", reivindica.

Apenas empieza el día, y con las legañas aún pegadas a los ojos, el sonido de las gaviotas funciona como despertador. El olor a café que desprenden las cafeteras italianas encima de hornillos de gas, acompañado de tostadas con mantequilla, perfuma el espacio.

Antonia cocina mientras su nieta desayuna al lado suyo cuando las temperaturas comienzana suavizarse dentro de la parcela 57. Al tiempo que habla sobre sus viajes entre islas a bordo de su casa rodante, resalta que para ella esta vida en movimiento significa libertad: "Con la caravana llegas a un sitio, te quedas, pasas la noche y por la mañana te vas a otro lugar si te apetece". Así lleva más de tres años, hasta el punto de que su hermano ha terminado por ponerle el mote de "caracol".

Antonia Lorenzo, campista recurente en el camping cocinando una boloñesa

Antonia Lorenzo, campista recurente en el camping, cocinando una boloñesa / Andrés Gutiérrez

Antonia pasa a hacer una sopa de letras aprovechando el frescor de la brisa marina en compañía de sus amigas. En la parcela 32, Jonay Siberio, otro vecino de este capmamento, se encarga de los quehaceres matutinos de su unidad: fregar los cacharros del desayuno y tender la ropa mojada de los charcos. Para Jonay, este espacio concuerda con sus requisitos y las de sus hijos, no solo por sus costas con piscinas naturales, sino también por las diferentes actividades que la rodean. "Es una buena ubicación: nos bañamos o vamos al skatepark o a la cancha de baloncesto que está aquí arriba", afirma haciendo hincapié en la tranquilidad de su rutina durante la estancia.

Las instalaciones se reparten en 24.000 metros cuadrados e incluyen 78 parcelas (con capacidad aproximada para más de 300 personas) equipadas en su mayoría con conexión eléctrica. También ofrece lavabos, numerosas duchas, tomas de agua exteriores, calderas eléctricas, aparcamiento para 89 vehículos y accesibilidad para personas con diversidad funcional.

Los precios son para un periodo de entre 1 y 14 días de 5,10 euros la noche por cada autocaravana, 4,50 por cada caravana o 4,20 por cada tienda de campaña, más un añadido de 2.10 por cada adulto -1,50 en el caso de menores de 13 años-, una cuota fija de 1,50 por el consumo eléctrico, 2,10 por automóvil y 1,50 por moto. Estos precios se van reduciendo a medida que la estancia sea más larga.

Un espacio renovado para los campistas

En la zona sur del campamento se encuentra el aseo, uno de los espacios que se ha reformado con las reciente obras junto con la zona de lavandería. Carmen Rosa Hernández, ingeniera y técnica del Ayuntamiento de La Laguna, asegura que en un año se ha realizado una gran inversión para mejorar el recinto. Recuerda que se hizo un baño para personas con discapacidad, tanto de movilidad reducida como optomizada.

Jonay Siberio, usuario del camping, limpiando la vajilla utilizada en el desayuno

Jonay Siberio, usuario del camping, limpiando la vajilla utilizada en el desayuno / Andrés Gutiérrez

Al caer la tarde, las parcelas comienzan a iluminarse con farolillos colocados entre las divisiones de las parcelas, hechas con vegetación. "Las noches son muy tranquilas, no te molesta nadie", detalla Jonay. "La gente es muy respetuosa, no arman bulla", añade alguien que para referirse a los presentes en el camping utiliza el término "comunidad": "Conocemos gente de otras acampadas aquí y el ambiente es muy familiar".

En noches especiales, con alguna excusa de por medio, bañarse en el mar bajo el cielo estrellado se ha convertido en una costumbre en los habitantes de la parcela 57. "Hemos partido el año aquí tres veces", recuerda Antonia, que aprovecha para darse el primer baño nocturno del año con su familia.

No solo se han realizado reformas -a las ya mencionadas se unen la restauración del edificio principal y la creación de nuevos espacios como una zona de dinamización infantil-, sino también un cambio en los horarios. Ahora abre los 365 días del año cuando anteriormente solo operaba en temporadas concretadas, como festividades o fines de semana, además de periodos de vacaciones como el verano. "Lo que más pedíamos era que abriera todo el año y al final se ha conseguido, lo cual ha tenido bastante éxito", puntualiza Julio José Plasencia.

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