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"Vecinos, corran que vienen los ingleses": Santa Cruz de Tenerife revive la gesta de 1797 contra la invasión de Nelson

Cerca de un centenar de figurante recrean la victoria de las tropas del general Gutiérrez sobre las del almirante Horatio Nelson ante varios miles de espectadores en el centro de la capital

Recreación de la batalla contra Nelson

Arturo Jiménez

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Daniel Millet

Daniel Millet

Santa Cruz de Tenerife

"Vecinos, corran que vienen los ingleses". Una mujer vestida a la antigua usanza grita en el puente de El Cabo y se echa a correr. Al momento comienzan a repicar las campanas de La Concepción. Un grupo de hombres vestidos como los soldados ingleses del siglo XVIII, con indumentaria roja y blanca, irrumpe procedente de la desembocadura del barranco de Santos. Entonces comienza un cruce de tiros, un intercambio de disparos de cañones, que desata una niebla de humo con un intenso olor a pólvora. Al otro lado, bajando desde el puente Serrador, las tropas tinerfeñas, con uniforme azul y morado o blanco y encarnado, toman posiciones para defenderse de la invasión.

Santa Cruz de Tenerife recreó la noche de este viernes 24 de julio de 2026 la mayor hazaña de su historia. Viajó a aquellos días del verano de 1797 en los que se vio sorprendida por un ataque muy diferente a los habituales de aquella época. En vez de piratas y corsarios, esta vez eran nada menos que las tropas del mando más intrépido y admirado de la historia de la marina real británica: Horatio Nelson.

José Núñez, que hacía el papel de un miembro de las milicias de Taganana, asegura con total convicción que lo que lograron las tropas encabezadas por el general Gutiérrez hace 229 años fue "un milagro". "El número de militares y civiles que se unieron en la defensa de la capital era inferior, y también los medios de los que disponían", apunta, para precisar. "La clave estuvo en la capacidad organizativa del general Gutiérrez, en su estrategia. La comunicación se hizo a través de hogueras sobre las montañas y el apoyo de la población civil fue determinante".

Un momento de la recración de La Gesta este viernes 24 de julio de 2026 en Santa Cruz de Tenerife.

Un momento de la recración de La Gesta este viernes 24 de julio de 2026 en Santa Cruz de Tenerife. / Arturo Jiménez

Domingo Suárez, de 73 años, un voluntario vestido de sargento primero, bromea con otros figurantes con que se hubiera llamado Dominic de no ser por el triunfo de los isleños. No se ha perdido ninguna recreación desde que se empezó a organizar por todo lo alto en 2018. "Todas las veces hemos ganado, gracias a Dios", cuenta entre risas.

A su lado, Miguel Mendiguchía, un coronel retirado nacido en Sevilla y afincado hace más de una década en Tenerife, explica cuál es el armamento que llevan. Se trata de fusiles españoles y mosquetes ingleses Brown Bess, a imagen y semejanza de los que se usaron en 1797 en estas mismas calles pero de una ciudad que solo tenía 8.000 habitantes. "Hoy se fabrican en Inglaterra, India y en España, en el País Vasco", revela Mendiguchía. "Si le pusiéramos los proyectiles, que en aquella época eran bolas de plomo, mataríamos a alguien. Pero no es cuestión, porque hoy los que hacen de ingleses son de aquí". Entonces aclara: "Que nadie se preocupe: solo usamos pólvora y tenemos un permiso especial para manejar armas como estas, pues de lo contrario no podríamos participar".

Si a Domingo Suárez, uno de los cerca de cien 'actores', le llama la atención de aquellos acontecimientos cómo el alcalde de Taganana de entonces, Andrés Perdomo, se las ingenió para ir reclutando civiles en su larga y dura caminata a Santa Cruz desde el macizo de Anaga, atravesando La Laguna, a Ana Bravo le conquistó la entrega de tantas mujeres que, desafiando a la muerte, se sumaron a la batalla jugándose la vida.

"Fue una mujer la que avisó a los militares que venían los ingleses, al verlos acercarse en sus barcos desde las montañas; fueron mujeres las que transportaron agua, comida, vendas; y fueron mujeres las que no solo atendieron a los soldados locales, sino también a los ingleses que cayeron heridos", recuerda esta integrante de la Asociación Histórico Cultural La Gesta de 25 de julio de 1797.

Y es que para Ana Bravo, aquel episodio fue "mucho más que una victoria militar". "No solo ganó, sino que Tenerife lo hizo con valores, atendiendo a los heridos ingleses, tratando al enemigo con el máximo respeto a pesar de las circunstancias", subraya. "Fue una demostración de resistencia, valentía, honor y humanidad. Por eso Nelson, tras perder una batalla y un brazo, escribió después que jamás volvería a intentar atacar a las Islas, dado el honorable trato que les dispensaron".

Antes de la refriega se ofreció un videomapping con los datos más importantes de La Gesta proyectados en la fachada del Museo de Naturaleza y Arqueología (MUNA): 3.700 militares ingleses distribuidos en 9 navíos por la parte invasora, 1.669 militares en el bando defensor tinerfeño, una batalla que se concentró entre el 24 y el 25 de julio de 1797, 226 muertos en el lado británico -97 de ellos ahogados por el hundimiento del Cutter Fox-, 32 en el isleño...

Entre los héroes locales hubo muchos civiles que habían recibido adiestramiento militar. Era normal en una época en la que los frecuentes ataques de piratas a las islas obligaban a los campesinos, artesanos, funcionarios y demás población civil, fueran de la condición que fueran, a estar preparados para lo peor.

Cristina Sánchez, una chicharrera que reside en Candelaria y acude a la recreación por segunda vez, lo sabe pero tampoco conoce demasiados detalles más. "Sé lo esencial, como por ejemplo que Nelson perdió un brazo", cuenta acompañada de dos amigas que como ella no han querido perderse el espectáculo. ¿Qué hubiese preferido, que Tenerife fuera española o inglesa? La pregunta la coge por sorpresa. "Tal y como está el Gobierno de España, no sé yo...", responde con una sonrisa pícara.

Alrededor de ella y de varios miles de espectadores más que se arremolinan en los márgenes del barranco empieza a recrudecerse el enfrentamiento. Las chispas de los disparos y el estruendo de los cañones sobresaltan la noche. Sobre el puente, el presidente de Canarias, Fernando Clavijo, y el alcalde de Santa Cruz, José Manuel Bermúdez, se tapan los oídos tras cada detonación.

La guerra se traslada a otros puntos de la capital, como la calle del Castillo. Los que hacen de ingleses hablan en inglés. "Hurry up", apremia uno de los mandos enemigos. Pero la prisa y la superioridad tecnológica no les valió de nada. El destino está escrito. La Isla gana y de paliza. Tenerife 229, Inglaterra 0. Nunca podrán con nosotros por mucho que lo intenten.

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