Multiculturalidad
Santa Cruz de Tenerife se transforma en Lima durante seis horas
Peruanos llegados desde distintos puntos de Tenerife se reunen en un parque Las Indias engalanado de rojo y blanco, con el ceviche, la música, las danzas y la artesanía como símbolos de una jornada abierta a toda la ciudadanía

Arturo Jiménez
No hizo falta tomar un avión para viajar desde Santa Cruz de Tenerife hasta Perú. A quienes atravesaron la entrada del parque Las Indias , entre los barrios del Perú -nunca con más sentido- y Salud Bajo les bastó este sábado con seguir el sonido de la música, buscar el rojo y blanco de las banderas y dejarse guiar por el aroma del ceviche. Durante seis horas, entre las doce del mediodía y las seis de la tarde este espacio del distrito Salud-La Salle se transformó en un pequeño rincón peruano.
Bajo un sol de justicia y mientras sonaba Del puente a la Alameda, los inmortales versos de Chabuca Grande en La flor de la canela, peruanos llegados desde distintos puntos de Tenerife ocuparon un recinto engalanado con los colores de la bandera y de la selección nacional de fútbol. Camisetas con la franja roja, trajes tradicionales y bebidas como la chicha morada, la Inca Kola o la cerveza cusqueña completaron una estampa de celebración, memoria y orgullo.
La tercera Feria Gastrocultural, organizada por la Comunidad Peruana de Tenerife y el Ayuntamiento de Santa Cruz, volvió a reunir gastronomía, música, danza y artesanía. Una cita abierta a toda la ciudadanía que sirvió tanto para celebrar las raíces propias como para compartirlas con la población de la Isla.
El visitante descubrió desde su llegada una sucesión de símbolos. La bandera peruana presidió un recinto vestido de rojo y blanco, mientras la música en directo recordó los vínculos con una tierra situada a miles de kilómetros. A su alrededor, el colorido de los trajes tradicionales, las danzas folclóricas y los puestos de comida o artesanía mostraron la diversidad cultural del país.
El viaje a través del paladar
El viaje continuó inevitablemente a través del paladar. El ceviche fue uno de los grandes protagonistas de la jornada, acompañado por otros platos emblemáticos como la causa limeña o el ají de gallina. Cada receta tuvo también algo de memoria: sabores capaces de devolver por unos instantes a muchos asistentes a las calles, las cocinas y las reuniones familiares que dejaron atrás.
En esta edición participaron siete restaurantes: Aroma y Sabor, Ceviboom, Machu Picchu, Mistura, Millo, Ceviche Nº 1 y Edtoart. Para Lady García Palacios, responsable de Aroma y Sabor, la feria permite mostrar una cocina peruana elaborada principalmente con materia prima canaria. El 90% de los ingredientes que emplea son productos locales, entre ellos medregal, peto o rabil. De Perú llegan elementos imprescindibles como el rocoto, el ají o la cancha.
«La cocina peruana tiene mucho sabor y debe tener su toque picante», explicó mientras mostraba un rocoto fresco, similar a un pimiento rojo, pero mucho más intenso. Su establecimiento abrió primero en Perú, en 2012, con una mezcla de cocina peruana, canaria y española. En 2018 regresó a Tenerife junto a su marido, que es canario, y un año después retomó el proyecto en el sur. Sus dos hijos crecen entre ambas culturas. «La integración de la comunidad peruana aquí es superbuena», afirmó.
Turistas que volvieron por un día a su país
La feria también sorprendió a Pol Ramos y Adriana Palacios, una pareja de Lima que se encuentra de vacaciones en Tenerife. Llevaban casi dos semanas en la Isla cuando un miembro de la comunidad les envió el cartel de la actividad. Acudieron para comprobar cómo se trasladaban a Canarias los productos y sabores de su país.
Entre plato y plato, recordaron que hablar de Perú exige hacerlo en plural. «Tenemos costa, sierra y selva, y cada región tiene su propia cultura», explicó Pol. En la costa destacó el ceviche; en la sierra, la pachamanca y el cuy; y en la selva, el tacacho, la cecina y los juanes. También subrayó la diversidad indígena y lingüística del país, donde sobreviven comunidades con idiomas y formas de vida propias.
La cultura de ambos países
Misela Valencia acude cada año junto a su marido, el lagunero José Sergio Hernández. Llevan más de seis años casados y esta vez visten una camiseta que une las banderas de España y Perú según un diseño de Mario Colomina, embajador de la comida peruana en España. «Es una forma de unirnos en un momento especial y bonito», señaló ella. Él, bromearon ambos, es ya «más peruano que la papa». La prenda resumía bien el espíritu de la jornada: dos identidades que no compiten, sino que conviven.
Víctor Ramírez, portavoz de la asociación Copeten, llegó a Tenerife hace 24 años, animado por familiares que ya residían en la Isla. Hoy vive en El Médano, trabaja en el ámbito sanitario, su esposa es peruana y su hija nació aquí. La asociación orienta a los ciudadanos peruanos y de otros países andinos en cuestiones administrativas, educativas y laborales. «Queremos que la gente disfrute y conozca un poco más de nosotros», resumió.
Una comunidad integrada
Las cifras sobre la comunidad peruana varían según la fuente y el tipo de registro. Víctor Ramírez, portavoz de Copetén, calcula que alrededor de 5.000 peruanos viven en Tenerife y eleva a unos 15.000 el total en Canarias. El cónsul honorario, Fernando Ruiz Lecuna, precisa que el consulado tiene inscritos a unos 1.500 ciudadanos en la provincia de Santa Cruz de Tenerife, una cifra que solo incluye a quienes han actualizado allí su domicilio peruano y que, por tanto, no refleja necesariamente el número real de residentes. En la capital tinerfeña, los datos del padrón sitúan en torno a 600 la población de nacionalidad peruana.

Fiesta de la comunidad peruana en Santa Cruz de Tenerife / Arturo Jiménez
Zaida González, concejala del distrito Salud-La Salle, destacó el crecimiento de la feria desde su primera edición y la ampliación del espacio para acoger una oferta cada vez mayor. La intención municipal, explicó, es convertir el parque Las Indias en «un referente de la comida iberoamericana» e incorporar progresivamente a otras nacionalidades. «Al final, por el estómago se conoce una cultura», afirmó. A su juicio, la población peruana aporta esfuerzo, capacidad emprendedora y voluntad de participar: «No son culturas opuestas ni vasos que no se comunican, sino todo lo contrario; son culturas que tienden a complementarse y a conocerse».
El cónsul honorario del Perú, Fernando Ruiz Lecuona, recordó que muchos de quienes emigraron han formado sus familias en Canarias y que sus hijos e incluso sus nietos ya han nacido en las Islas. El alcalde, José Manuel Bermúdez, definió a la peruana como una comunidad «trabajadora, honesta y emprendedora», plenamente integrada sin renunciar a sus raíces. Por su arte,
Cuando la feria terminó a las 18.00 horas, Santa Cruz dejó de ser Lima. Quedaron, sin embargo, el recuerdo del ceviche, los acordes de la música, el movimiento de los trajes y la imagen de las banderas rojas y blancas ondeando como símbolo de una comunidad que celebró sus raíces y las compartió con la Isla que la acogió.
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