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Un mirador de 360 grados, una visita obligatoria este verano

Teide

Teide / El Día

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Desde el mirador del Parque del Drago podemos disfrutar de unas impresionantes vistas al Teide, a los pies de este imponente volcán se abre paso un amplio manto verde, la Corona Forestal, que cubre las zonas altas del municipio de Icod de los Vinos.

Si dirigimos la mirada hacia la derecha, destaca la Hacienda de Boquín, cuyos orígenes se remontan al siglo XVII. La hacienda está situada junto al Barranco de Caforiño en pleno Paisaje Natural de los Acantilados de La Culata, un entorno donde bancales, cultivos tradicionales y antiguas huellas de la actividad humana conforman uno de los paisajes más singulares y representativos del norte de Tenerife.

Un mirador de 360 grados, una visita obligatoria este verano

Un mirador de 360 grados, una visita obligatoria este verano / El Día

Desde este punto del parque también podemos disfrutar de una maravillosa panorámica del casco histórico de Icod de los Vinos, declarado Bien de Interés Cultural. Añadiendo aún más valor a esta postal, sobresale entre sus numerosos edificios emblemáticos la Iglesia de San Marcos Evangelista, templo cuyos orígenes se remontan a los primeros años del siglo XVI.

Observaremos, a su vez, desde una perspectiva privilegiada, el majestuoso Drago Milenario, gran protagonista de este espacio y símbolo natural indiscutible de Canarias. Desde hace más de treinta años, el Parque del Drago trabaja en la conservación y protección de este extraordinario ejemplar y de su entorno.

Desde el mirador, la vista se extiende también hacia Las Cañas, un paisaje estrechamente ligado a la historia agrícola de Icod de los Vinos. La histórica Hacienda de Las Cañas o Hacienda de Gallegos, ha sido testigo de la evolución de este territorio, donde los antiguos viñedos dieron paso, con el tiempo, a las extensas plantaciones de plataneras que hoy caracterizan este singular paisaje.

Boquín

Boquín / El Día

Por último y no menos importante, desde el mirador del Parque del Drago podemos contemplar la inmensidad del océano Atlántico, con sus aguas cristalinas de un azul intenso. Al caer la tarde, el mirador se convierte en un lugar privilegiado para disfrutar de un espectacular atardecer, cuando los últimos rayos de sol tiñen el cielo, regalando una imagen imborrable que permanecerá en el recuerdo de quienes lo visitan.

En resumen, el mirador del Parque del Drago es una visita obligatoria este verano, en un movimiento de 360 grados el visitante puede contemplar algunos de los lugares y paisajes más representativos de Icod de los Vinos y de la comarca Noroeste, dos símbolos de Tenerife y de Canarias como es el Drago Milenario y el Teide, rodeados de naturaleza y de la riqueza histórica y patrimonial de la ciudad, y la inmensidad del océano Atlántico se unen en una misma panorámica para ofrecer una experiencia visual única.

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