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Litoral

Loro Parque reclama una respuesta urgente ante el cierre de playas en Tenerife

Siete enclaves costerosde la Isla permanecen clausurados por el riesgo de desprendimientos, mientras otros puntos han sufrido restricciones puntuales por problemas de calidad del agua

Gente bañándose en la playa de La Consolación, en Garachico pese a la prohibición

Gente bañándose en la playa de La Consolación, en Garachico pese a la prohibición / Arturo Jiménez

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Santa Cruz de Tenerife

El Grupo Loro Parque reclama una respuesta urgente de las administraciones ante el cierre de diferentes playas de Tenerifedurante el verano, una situación que atribuye tanto a problemas de contaminación del agua como al riesgo de desprendimientos en acantilados y laderas.

La consejera del grupo, Cybell Kiessling, expresó su “preocupación y malestar” por las restricciones que afectan a algunos de los enclaves costeros más conocidos de Tenerife. La directiva considera que las instituciones deben garantizar la seguridad de los usuarios y, al mismo tiempo, acelerar las actuaciones necesarias para recuperar estos espacios.

La petición se produce después de que varias playas hayan registrado cierres preventivos por diferentes causas. En Granadilla de Abona, el Ayuntamiento clausuró temporalmente la playa Leocadio Machado, en El Médano, tras detectarse niveles de la bacteria Escherichia coli superiores a los permitidos para el baño.

A este tipo de episodios se suma un problema más prolongado: el peligro de desprendimientos. Actualmente permanecen cerrados siete puntos de baño de Tenerife por deslizamientos de tierra, derrumbes o inestabilidad de los accesos. Los enclaves afectados son las playas de Los Patos, en La Orotava; Benijo y Las Gaviotas, en Santa Cruz de Tenerife; La Consolación, en el barrio de El Guincho, en Garachico; Los Barqueros, en Buenavista del Norte; Santo Domingo, en La Guancha, y el charco de Tabaiba, en El Rosario.

La mayoría de estos espacios se localiza en el norte y en el área metropolitana. Algunos llevan clausurados durante meses, mientras que otros acumulan años e incluso décadas de restricciones sin que las administraciones hayan logrado ejecutar una solución definitiva.

Daño para los residentes y el turismo

Cybell Kiessling sostiene que la situación perjudica tanto a la población local como a la imagen turística del Archipiélago. “Quienes vivimos aquí merecemos poder disfrutar de nuestro litoral con seguridad”, afirmó.

La consejera de Loro Parque también advirtió del efecto que pueden tener los cierres sobre un destino cuya principal actividad económica depende del turismo. Miles de visitantes eligen Canarias atraídos por sus playas y pueden encontrarse con accesos clausurados, señalización de peligro o banderas que impiden el baño.

Kiessling considera que la conservación y recuperación del litoral debe convertirse en una prioridad de las administraciones competentes. “Cuidar nuestras playas no debería ser una opción ni un debate”, concluyó.

Los cierres responden a motivos de seguridad y, en algunos casos, de salud pública. La reclamación se centra, por tanto, no en eliminar las restricciones sin garantías, sino en acelerar las soluciones para evitar que las clausuras preventivas terminen convirtiéndose en permanentes.

El precedente mortal de Los Gigantes

La muerte de dos personas en la playa de Los Guíos, en Los Gigantes, marcó un punto de inflexión en la gestión de estos riesgos. El 1 de noviembre de 2009, una parte del acantilado se derrumbó sobre la zona de baño.

Desde entonces, los ayuntamientos han endurecido las medidas preventivas ante cualquier indicio de inestabilidad. El riesgo de desprendimientos dejó de considerarse una posibilidad remota y pasó a abordarse como una amenaza capaz de causar víctimas y de generar responsabilidades jurídicas para las administraciones.

Este precedente explica que los municipios opten por restringir el acceso y el baño aunque las clausuras se prolonguen. El problema aparece cuando las medidas preventivas no van acompañadas de proyectos, financiación y plazos que permitan recuperar los espacios afectados.

Santo Domingo, cerrada desde 2010

El caso más prolongado es el de la playa de Santo Domingo, el único punto de baño de La Guancha. La zona sufre restricciones desde 2007 y fue clausurada de forma oficial y definitiva en 2010 por el peligro de desprendimientos.

Los intentos de estabilizar el talud han implicado a diferentes administraciones. En 2018, el Cabildo de Tenerife y el Ayuntamiento de La Guancha firmaron un convenio dotado con 180.000 euros para ejecutar una segunda fase de las actuaciones, pero la intervención no permitió reabrir la playa.

El traspaso de las competencias de costas al Gobierno de Canarias, efectivo desde 2023, abrió una nueva posibilidad para abordar la recuperación del enclave. Sin embargo, más de tres años después, no se ha concretado una actuación que permita devolver este espacio a los vecinos.

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