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Medio Natural

El Parque Nacional del Teide estrena aparcamientos renovados en dos puntos clave bajo el nuevo Plan Rector

El Cabildo de Tenerife culmina la mejora de los espacios para el estacionamiento de vehículos del mirador de La Ruleta y el centro de visitantes de Cañada Blanca con más accesibilidad, seguridad y ordenación del transporte

Zona de Cañada Banca y La Ruleta con los nuevos aparcamientos

Zona de Cañada Banca y La Ruleta con los nuevos aparcamientos / E.D.

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Santa Cruz de Tenerife

El Cabildo renueva los aparcamientos de dos de los puntos más importantes del Teide, la primera actuación en esta joya de la naturaleza tinerfeña que concluye la corporación insular con el nuevo Plan Rector del Parque Nacional (PRUG), que entró en vigor en diciembre de 2025.

Se trata del mirador de La Ruleta, el más visitado del espacio protegido, con vistas impresionantes al Llano de Ucanca, Las Cañadas y los Roques de García, y el Centro de Visitantes de Cañada Blanca, otro de los espacios más concurridos de la cima de España. Uno se encuentra al lado del otro, solo separados por la carretera que cruza este paraje, la TF-21.

La actuación, iniciada antes de la entrada en vigor del nuevo PRUG, se convierte en la primera obra terminada bajo este marco de planificación del parque nacional más visitado de Europa, con cinco millones de personas al año.

La intervención ordena los accesos, refuerza la seguridad del centenar de plazas de aparcamiento y facilita la movilidad de las personas con discapacidad. Estos aparcamientos conectan directamente con uno de los principales desafíos del nuevo documento de ordenación: reorganizar la movilidad en el Parque Nacional y evitar que la concentración de vehículos y visitantes deteriore los enclaves más transitados.

Capacidad para 94 vehículos

Ambos espacios pasan a tener una capacidad para 80 turismos y 14 guaguas en una superficie de unos 7.500 metros cuadrados. Las obras han supuesto una inversión de 1,3 millones de euros, financiada con fondos europeos Next Generation, y han sido ejecutadas por la empresa pública Tragsa.

La intervención ha transformado por completo la funcionalidad de ambas zonas. Se han reasfaltado más de 5.000 metros cuadrados de calzada y ampliado cerca de 2.500 de aceras, con recorridos diseñados para canalizar el paso de los visitantes y evitar que estos invadan el terreno natural o crucen la vía en puntos inseguros.

La accesibilidad ha sido uno de los ejes del proyecto. El espacio incorpora rebajes de bordillos, pavimento táctil y zonas adaptadas para personas con movilidad reducida, una posibilidad que hasta ahora estaba muy limitada en este ámbito del Parque Nacional.

La consejera insular de Medio Natural y Sostenibilidad, Blanca Pérez, destaca que la actuación permite disponer de un aparcamiento “más espacioso, ordenado y seguro”. Subraya, además, que "antes no existían condiciones adecuadas para acceder con vehículos adaptados o sillas de ruedas, un problema que ha quedado resuelto".

El Cabildo acompañará la apertura con vigilancia permanente para evitar que se repitan los usos indebidos. La intención es impedir estacionamientos fuera de las zonas señalizadas, reducir las maniobras peligrosas y evitar que los vehículos ocupen espacios sensibles del entorno.

La ordenación de las guaguas, clave

La ordenación de las guaguas adquiere una relevancia especial en el nuevo modelo de gestión del Teide. El director insular de Medio Natural, Pedro Millán, señala que el futuro de esta zona pasa por favorecer el transporte colectivo frente al vehículo privado.

La ampliación y reorganización de los espacios para guaguas permitirá mejorar tanto la operativa del transporte público como la de los servicios turísticos. El objetivo es que los vehículos puedan dejar y recoger pasajeros sin bloquear la circulación ni generar situaciones de riesgo.

Los trabajos también han seguido criterios de integración ambiental y economía circular. El proyecto evitó el uso de hormigón y de materiales considerados poco compatibles con el entorno. En su lugar, se empleó piedra volcánica natural reutilizada de otras zonas del parque y procedente de demoliciones anteriores.

Mejoras en la sostenibilidad

Esta elección permite reducir residuos, mejorar la durabilidad de las infraestructuras y mantener una imagen integrada en el paisaje volcánico. La intervención se ha ejecutado, además, en condiciones complejas por la altitud y la meteorología, que obligaron a adaptar los ritmos de obra.

La Ruleta y Cañada Blanca constituyen dos de los principales puntos de acceso a los Roques de García, al Parador Nacional y a varios de los senderos más transitados del Parque Nacional. La elevada afluencia había convertido el estacionamiento en una fuente frecuente de problemas, con vehículos mal aparcados, peatones cruzando la carretera y visitantes adentrándose en zonas no habilitadas.

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