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Paso decisivo de la central hidroeléctrica de mil millones de Tenerife: tendrá un gran impacto en la descontaminación y la economía de la isla

El Consejo de Ministros concede a Red Eléctrica de España el proyecto que convertirá los hoyos de Güímar generados por la extracción de áridos en una megabatería de energía

Uno de los hoyos de Güímar donde se construirá la central hidroeléctrica de Tenerife.

Uno de los hoyos de Güímar donde se construirá la central hidroeléctrica de Tenerife. / María Pisaca

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Daniel Millet

Daniel Millet

Santa Cruz de Tenerife

El Consejo de Ministros ha aprobado este martes 14 de julio de 2026 la declaración formal para que la futura central hidroeléctrica de bombeo reversible de Güímar, en Tenerife, sea de titularidad del operador del sistema. Esta decisión regulatoria clave entrega la gestión de la planta a Red Eléctrica de España (REE), la empresa operadora del sistema eléctrico de España y la encargada de transportar la energía en alta tensión.

Este paso garantiza que este gigantesco sistema de almacenamiento energético, que revolucionará el sistema eléctrico insular y la economía de la Isla, funcione como una herramienta pública y neutral para la estabilidad de la red canaria. El secretario de Estado de Energía, Joan Groizard, aseguró este martes en una rueda de prensa en Las Palmas de Gran Canaria que está previsto que comience a operar "a mitad de la próxima década".

La medida supone un paso decisivo para la descarbonización de Tenerife y la drástica reducción de la contaminación. La infraestructura se convertirá en la columna vertebral del sistema eléctrico unificado Tenerife-La Gomera, que funciona como una sola unidad desde el pasado 1 de julio. Esta interconexión histórica, la primera de la historia que une a dos islas de la provincia de Santa Cruz de Tenerife, ha sido posible gracias al despliegue de un cable submarino de más de 170 millones de euros, consolidado como el más profundo del mundo desarrollado hasta la fecha en su categoría.

La central hidroeléctrica de Güímar, que se construirá en los grandes hoyos formados por la extracción de áridos en este municipio del sur de Tenerife, operará como un sistema de almacenamiento de energía a gran escala para gestionar la intermitencia de las energías limpias. Durante las horas de excedente renovable —cuando el sol y el viento produzcan más electricidad de la consumida—, la planta utilizará ese sobrante para elevar agua a una balsa superior. En los periodos de mayor demanda o escasez de viento, el agua será turbinada hacia el depósito inferior para generar electricidad de forma instantánea.

La puesta en marcha de esta infraestructura tendrá un gran impacto en la economía tinerfeña. El Gobierno estima que la central generará un ahorro de 200 millones de euros anuales en costes energéticos para Canarias, al reducir drásticamente la dependencia de los ciclos combinados y la importación de combustibles fósiles, notablemente más caros y contaminantes.

Esta infraestructura, que replicará el modelo de la central de Chira-Soria en Gran Canaria, forma parte del paquete de medidas estratégicas del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico para los territorios no peninsulares. El objetivo final del Ejecutivo es dotar a Canarias y Baleares de una mayor autonomía, resiliencia y competitividad económica, acelerando una transición energética que reduzca su vulnerabilidad geográfica ante crisis globales de suministro.

Ángel Víctor Torres, ministro canario de Política Territorial, destacó este martes sobre la declaración de que este salto de agua sea de titularidad del operador del sistema, que es una medida vital para llevar a cabo una instalación que "comenzó a gestarse hace siete años por la voluntad de los gobiernos de España y Canarias". "Ya no hay marcha atrás para el salto de agua de Güímar", subrayó Torres, que añadió que hace unos meses el Ejecutivo nacional ya anunció una inversión de mil millones de euros.

El pasado mes de febrero, el Ministerio para la Transición Ecológica lanzó el proyecto de una de las mayores infraestructuras de la isla de Tenerife: la nueva central hidroeléctrica de bombeo en el municipio de Güímar, ligada a una inversión superior a 1.000 millones de euros.

Sara Aagesen, vicepresidenta del Gobierno y ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, señaló que “prestará servicio al subsistema eléctrico de las islas de Tenerife y La Gomera, de un modo similar al que el Salto de Chira prestará en Gran Canaria: permitirá incrementar la penetración de energía renovable, reduciendo la generación térmica convencional, las emisiones de CO2 y la factura eléctrica, y aumentará la seguridad de suministro”.

La central implica una inversión de unos 1.000 millones de euros, que se amortizarán en pocos años, según la ministra, ya que propiciará el ahorro de unos 200 millones por ejercicio, al permitir un aumento de la generación renovable –que se ha duplicado desde 2018, pasando de cubrir un 10,5% de la demanda eléctrica del archipiélago a cubrir un 20,7% en 2025– y la reducción de los arranques y paradas de la generación convencional.

La central implica una inversión de unos 1.000 millones de euros, que se amortizarán en pocos años, según la ministra de Transición Ecológica

Además de una inversión rentable para el sistema eléctrico, el salto de agua será positivo para los consumidores porque permitirá incorporar más energías renovables y evitar depender de combustibles fósiles que según el secretario de Estado de Energía "vuelven a estar carísimos a nivel internacional".

Groizard sunrayó que un tercio de la demanda eléctrica de Tenerife podría quedar cubierta por este sistema de bombeo, que permitirá almacenar el excedente generado por los parques eólicos y solares en forma de agua embalsada en altura, que se transforma de nuevo energía cuando se precise dejándola caer hacia unas turbinas.

"Hablamos de entre 200 y 220 megavatios de potencia pico y unas 16 horas de almacenamiento", precisó, para matizar. "Es una megabatería, una gran pila al servicio del sistema que va a permitir dotar de seguridad de suministro y permitir una mayor integración de renovables para Tenerife y La Gomera".

El acuerdo adoptado este martes activa el mandato que se da a Red Eléctrica de hacer el trabajo de ingeniería, presentarlo a la ventanilla de la comunidad autónoma de Canarias, que va a ser quien haga la evaluación ambiental y el trámite administrativo de este proyecto. En paralelo, el Gobierno a lo largo de este año va a definir cómo y cuánto se paga.

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