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La emoción se desborda en Puerto de la Cruz con la embarcación de la Virgen del Carmen

El fervor por la reina de los mares y San Telmo se manifiesta en promesas, lágrimas y tradición familiar

La Virgen del Carmen en Puerto de la Cruz

Andrés Gutiérrez

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Leticia Dorta Lemus

Leticia Dorta Lemus

Puerto de la Cruz

La embarcación de la Virgen del Carmen desborda la emoción un año más en Puerto de la Cruz. Bajo un sol intenso suavizado por la brisa marina, 30.000 personas -según los datos oficiales del Ayuntamiento portuense- rindieron homenaje a la patrona de los marineros y pescadores junto a San Telmo. Vítores, clamores, lágrimas saladas como el mar y mucha agua para celebrar que "¡no pasa nada, la Virgen está embarcada!". Fue sobre las 21:00 horas de este martes 14 de julio de 2026, cuando el sol empezaba a despedirse. El momento culmen del día eleva a la reina de los mares hasta el Nuevo San Ramón.

Para muchos este el mejor momento, aunque la jornada es larga y está llena de emoción. Para la cabecilla del puesto que vende las camisetas de la Virgen del Carmen, Elsa Eichnner Hernández, si hay un momento imperdible de la embarcación es "el canto de Chago Melián antes del embarque". "Recomiendo que no se lo pierdan". No se equivoca. El silencio se adueña de la bahía portuense y las notas vibrantes de la garganta de Melián lo inundan todo junto al vaivén de los cargadores al compás de la música.

Previamente, la icodense Fabiola Socas entonó con su dulce y cálida voz el tradicional 'Salve, reina de los mares'. Pero a mitad del tema, una ovación ilógica estalló en medio de los miles de asistentes. Y es que, paralelamente, la selección española se juega el pase a la final del Mundial de fútbol y en medio de la actuación se pita el penalti transformado por Oyarzabal en gol. Segunda ovación. Es la primera vez en la historia que un partido de tal calibre coincide con la cita más esperada del año en Puerto de la Cruz.

El mismo latido

El fervor y la devoción llevan sobre sus hombros a San Telmo y la Virgen del Carmen hacia el muelle. Los cargadores se hacen uno y comparten el latido de un solo corazón al ritmo acompasado de la procesión. El momento de salir de la iglesia de Nuestra Señora de la Peña de Francia es tenso. Hay que medir los pasos y, a la par, desgañitarse entonando los versos musicales más típicos. Entre los encargados de portar a la Virgen del Carmen se ve al héroe de La Fragata, Pedro López, quien salvó de morir ahogados a varios turistas en la misma bahía el pasado noviembre.

El relevo generacional de los cargadores de la Virgen del Carmen y de San Telmo está más que garantizado. Una avalancha humana quiere ser parte de estas hermandades. Los primos Socas -Lucía, Rosa y Mario- tienen 17 años y la certeza de que el mejor momento del día es cuando las dos imágenes llegan al agua. Son nietos de uno de los fundadores de la hermandad de San Telmo, Santiago Socas, por lo que la devoción que sienten por esta tradición está fuertemente arraigada a su raíces familiares. Quizás esta sea la clave: encadenar la transmisión, generación tras generación, del fervor y el amor por los símbolos que componen la identidad de los pueblos.

El trío de primos se dirige al punto de encuentro de la hermandad de San Telmo con una sonrisa dibujada y los nervios instalados el toqueteo de las manos. Llegan y se unen al resto. Son una piña. Sus brazos se enredan y comienzan a entonar cánticos que sirven de entrenamiento previo al recorrido hacia la embarcación.

Las promesas

Las promesas a la Virgen del Carmen y San Telmo marcan la diferencia en días como este en Puerto de la Cruz. A lo largo del recorrido procesional, muchas personas se descalzan en señal de lo prometido o decenas de padres ofrecen a sus hijos a las imágenes para rogarles su protección a cambio de algún tipo de compromiso. Es lo que hizo uno de los cargadores de la Virgen del Carmen, Luis Abrante Pérez, con su hijo Alberto. Ahora, tiene ocho años y lo acompaña para seguir cumpliendo con lo pedido: que su hijo, con autismo, sea lo más independiente posible en el futuro, cuando él ya no esté. "Desde 2023 viene conmigo. Se ha integrado perfectamente en la hermandad y la gente le tiene muchísimo cariño", explica mientras el niño sonríe sin ser ajeno a lo que ocurre. Abrante Pérez está convencido de que la Virgen del Carmen le ayuda siempre: "Mantengo mi fe intacta porque sé que siempre me va a ayudar. A mí y a mi hijo".

Los momentos más especiales para el cargador de la Virgen del Carmen son varios. Pero, "el instante en el que la virgen entra en el agua... recuerdo y siempre pienso en el preciso momento en el que mi hijo nació. Siento una emoción imposible de explicar con palabras", confiesa. Su devoción no viene de familia. Sin embargo, sí que está inculcando esta tradición a su hijo para "continuar viviéndola mientras la Virgen del Carmen nos dé fuerzas para seguir luchando juntos", dice emocionado.

Relatos llenos de coraje y esfuerzo como el de Abrante y su hijo, las ganas e ilusión de los jóvenes primos Socas o el arraigo y la nostalgia de Elsa Eichnner ponen cara a la devoción un tanto inexplicable que sienten los portuenses por la Virgen del Carmen y San Telmo. Cada uno lo vive y siente a su manera sin dejar que la tradición decaiga ni un solo año. Juegue o no España el partido más importante de su historia en cualquier competición, la cita con la reina de los mares y su compañero inseparable no es nunca irremplazable en Puerto de la Cruz.

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