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Transporte y movilidad

Clamor contra el caos del ‘tasazo’ de Aena a las guaguas en Tenerife Sur

Administraciones y empresas exigen retirar del aeropuerto un sistema que genera colapsos, sobrecostes y retrasos y deteriora la imagen turística de la Isla

Colas entre el transporte de viajeros a la salida del aeropuerto Tenerife Sur, este sábado

El Día

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Alexis Vella

Alexis Vella

Santa Cruz de Tenerife

El nuevo sistema de control que restringe el acceso a las guaguas en el Reina Sofía ha desatado una oleada de críticas de las administraciones públicas, los empresarios y el sector de los transportistas tras los colapsos registrados en los últimos días, en especial este pasado fin de semana con los turistas esperando su transporte durante más de media hora bajo el sol. Mientras Aena, empresa público-privada que gestiona la red de aeropuertos de España, sostiene que se trata de un caso «puntual», los retrasos y las largas colas han reabierto el debate sobre una medida que profesionales y asociaciones consideran «insuficientemente planificada» y cuyas consecuencias daña la imagen turística de Tenerife.

En el origen del conflicto se encuentra el modelo de acceso implantado por Aena desde el pasado mes de enero, bautizado por el sector como el «tasazo», aunque sus consecuencias han cobrado especial protagonismo en los últimos días tras los colapsos registrados por su aplicación.

Mediante barreras y tarjetas de proximidad, Aena regula la entrada y salida de las guaguas y otros vehículos de transporte discrecional, que deben pagar por acceder a la zona de recogida de pasajeros. Los transportistas reclaman que cualquier incidencia en las barreras o una simple retención acaba bloqueando el resto de la circulación, como ocurrió este fin de semana, cuando algunos vehículos permanecieron atrapados durante más de media hora cada unidad.

El Cabildo reclama al gestor aeroportuario una reunión urgente para analizar la afección en el transporte público insular

Pero el malestar va mucho más allá de los colapsos circulatorios. Las empresas de transporte cifran en unos 6.000 euros mensuales por operador el impacto económico del sistema y denuncian, además, la supresión de zonas de estacionamiento para la carga y descarga y unas condiciones de espera que consideran «aberrantes», al verse obligados a realizar los descansos en un apartadero sin sombra, aseos ni otros servicios básicos. Todo ello ha elevado la tensión entre los transportistas, que incluso amenazan con convocar una huelga si Aena no rectifica.

Indignación de los transportistas

La indignación estalló después de las imágenes difundidas por los transportistas de este sábado en las que se pueden ver decenas de vehículos parados y tocando las pitas mientras intentan salir de las instalaciones del aeropuerto situado en el municipio de Granadilla de Abona. Una maniobra que, hasta el pasado 15 de enero, cuando se instalaron las barreras, apenas conllevaba unos minutos, pero que, en la actualidad, las largas esperas hacen que se colapsen las vías.

Para la patronal turística «esta escena no es más que otra consecuencia de la política que la empresa aplica en los aeropuertos canarios desde hace bastante tiempo, una estrategia que solo tiene afán recaudatorio y no responde a la prestación de nuevos servicios ni a la mejora de los existentes». «Es un acoso y derribo permanente, una falta de inversión adecuada, una falta de coordinación constante», comenta el presidente de Ashotel, Jorge Marichal.

La presidenta del Cabildo de Tenerife, Rosa Dávila, ante el colapso del fin de semana, exige al gestor aeroportuario que revierta las limitaciones implantadas de «unilateral», «inaceptable» y adoptada «sin un estudio previo de movilidad» que, sostiene, «está provocando problemas de operatividad, retenciones y perjuicios tanto a los pasajeros como a los operadores de transporte que utilizan diariamente esta infraestructura».

Aunque reconoce que la gestión del aeropuerto corresponde a Aena, la presidenta insular reclama al gestor aeroportuario que «rectifique inmediatamente» y «restablezca la normalidad» en la operativa. En esta misma línea, la consejera insular de Movilidad, Eulalia García, ha solicitado ya una reunión con Aena para analizar las incidencias y abordar las posibles afecciones que estas limitaciones puedan estar generando en el transporte público insular.

En la misma línea se pronunció el consejero de Movilidad del Gobierno de Canarias, Pablo Rodríguez, quien aseguró que la situación vivida en el aeropuerto proyecta una imagen de caos «terrible» que no puede volver a repetirse. Asimismo, cuestionó el carácter recaudatorio de las nuevas medidas impulsadas por Aena, al considerar que resultan difíciles de justificar en una infraestructura que figura entre las más rentables de la red española. Y es que el aeropuerto Tenerife Sur cerró el último ejercicio con cerca de 14 millones de pasajeros y afrontará una remodelación con una inversión superior a los 553 millones de euros.

Canarias critica el afán recaudatorio de la medida en una infraestructura de las más rentables de la red

Frente a las críticas, Aena aclara que el episodio registrado este fin de semana fue «puntual» y asegura que «en ningún momento fue provocado por un error técnico del sistema o de la instalación». Según explica el gestor, el atasco se produjo porque «una guagua, en lugar de utilizar la tarjeta de proximidad con la que cuenta y que abre automáticamente la barrera de salida, usó otro método de acceso». Asimismo, señala que «en nueve minutos, el propio usuario llevó a cabo las gestiones pertinentes que permitieron su salida».

Sin embargo, la Federación de Empresas de Transportes de Canarias (FET) considera que lo ocurrido no responde a un hecho aislado. Su secretario general, José Ángel Hernández, asegura que «se confirman los peores presagios del sector» con la implantación de las barreras de acceso para las guaguas en los recintos de Aena y advierte que «ya se han producido varios episodios de colapso circulatorio», motivados «bien por una avería del sistema de acceso o bien por la necesidad de que la guagua tenga que validar la entrada y salida del recinto».

Hernández señala que «el resultado es un colapso de tráfico en el aeropuerto Tenerife Sur que ya no solo afecta a las guaguas turísticas, sino también a las guaguas públicas», algo que, según afirma, «preocupa enormemente por los efectos negativos que puede producir sobre la movilidad insular».

En suma, los transportistas rechazan de igual forma la versión de Aena y sostienen que el problema no responde a un caso aislado, sino que se repite desde la implantación del nuevo sistema. Francisco Reyes, conductor y miembro del Movimiento Sindical Canarios, resume que «el problema no fue ni es algo puntual».

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