Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Medio Natural

El parapente de Tenerife se moviliza contra la prohibición de despegar desde Izaña

Aficionados y empresas rechazan el veto a utilizar esta zona de los altos de la Isla incluido en el nuevo plan de gestión del Parque Nacional del Teide

Punto tradicional de despegue para los parapentistas en Izaña

Punto tradicional de despegue para los parapentistas en Izaña / E.D.

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
Santa Cruz de Tenerife

El parapente tinerfeño se moviliza para intentar mantener activo el punto de despegue de Izaña, uno de los enclaves más valorados por aficionados y profesionales de esta disciplina en Tenerife. Empresas del sector, pilotos recreativos y la Federación Canaria de Parapente convocan una concentración este domingo, a las 10.00 horas, para rechazar la prohibición de volar desde esta zona establecida en el nuevo Plan Rector de Uso y Gestión del Parque Nacional del Teide.

El llamamiento se produce después de que, según explican los afectados, en los últimos días agentes forestales comunicaran a varios pilotos que ya no podían realizar despegues desde Izaña debido a la entrada en vigor del nuevo documento de ordenación. La decisión ha generado malestar e incredulidad en el sector, que asegura que la actividad se venía desarrollando con normalidad hasta hace apenas una semana y que no había recibido una comunicación previa sobre la aplicación efectiva de esta restricción.

El portavoz de la empresa Martiánez Adventures, Kevin Armas del Pino, explica que el cierre del despegue afecta tanto a aficionados como a varias empresas que desarrollan vuelos biplaza y actividades vinculadas al parapente. El sector sostiene que, durante los últimos años, la actividad se ha profesionalizado para cumplir con los requisitos exigidos, desde seguros de responsabilidad civil y de accidentes hasta vehículos autorizados para el transporte de clientes.

Inversiones para regularizar

Los afectados advierten de que la prohibición llega después de importantes inversiones para regularizar y profesionalizar la actividad. En el caso de las empresas que trasladan clientes hasta la zona de vuelo, recuerdan que la normativa exige disponer de una tarjeta de transporte, lo que implica contar con vehículos recientes y asumir costes elevados para operar dentro de la legalidad.

El colectivo defiende que el parapente tiene un impacto ambiental muy reducido en comparación con otros usos permitidos en el Parque Nacional. Argumentan que el despegue ocupa una superficie muy limitada, de unos 20 metros sobre picón, y que el estado del enclave apenas ha cambiado en las últimas décadas. Según los pilotos, no se generan residuos ni afecciones relevantes sobre el terreno, ya que la actividad se limita al despegue y al vuelo.

Instructor y aprendiz en pleno vuelo con el mar de nubes debajo y el Teide al fondo

Instructor y aprendiz en pleno vuelo con el mar de nubes debajo y el Teide al fondo / E.D.

Frente a esa restricción, los afectados recuerdan que el Plan Rector permite otras actividades en el entorno del Parque Nacional, como rodajes audiovisuales o pruebas deportivas multitudinarias. También señalan la intensa presión diaria que soporta el Teide por la llegada de visitantes y guaguas turísticas, con comportamientos que, a su juicio, sí provocan afecciones más visibles sobre el espacio natural.

Valor del vuelo desde Izaña

Uno de los argumentos centrales del sector es el valor deportivo, turístico y simbólico del vuelo de Izaña hacia la cara norte de Tenerife. Los pilotos destacan que se trata de uno de los despegues más importantes de Europa por su desnivel, al permitir salir desde una cota muy alta y aterrizar prácticamente a nivel del mar. Esa singularidad, aseguran, atrae a aficionados de distintos puntos del continente y del mundo.

Las empresas recuerdan además que este vuelo ha sido utilizado durante años como recurso promocional de la Isla. Vídeos de parapentes despegando desde Izaña han formado parte de campañas turísticas y se han mostrado incluso en pantallas del aeropuerto Tenerife Sur, según relata el propio sector. Por ello, consideran contradictorio que una actividad promocionada como atractivo de Tenerife quede ahora prohibida.

Regularización ante los accidentes mortales

El aumento de accidentes graves de parapente en Tenerife en los primeros tres meses del año incrementa la necesidad de regular la actividad ante la escasez de normas y controles para garantizar la seguridad de esta actividad deportiva. La Federación Canaria de Deportes Aéreos y el Gobierno de Canarias buscan la solución a un problema que ha hecho saltar todas las alarmas. El último episodio de una larga lista de siniestros ocurrió el pasado 6 de marzo con la consecuencia del fallecimiento de una mujer italiana de 28 años.

La joven transalpina fue la tercera persona que perdió la vida en estos aparatos de vuelo libre sin motor en la Isla en un año. En total, desde febrero de 2025 hasta marzo de 2026 se produjeron 11 accidentes graves de parapentes, con el saldo de tres muertos y nueve heridos. No se recuerda un balance tan nefasto desde que empezó a practicarse esta disciplina en Tenerife hace más de 30 años.

'No nos cortarán las alas'

La movilización del domingo se plantea bajo el lema 'No nos cortarán las alas' y pretende visibilizar el rechazo del colectivo a una medida que consideran desproporcionada. Los convocantes insisten, no obstante, en que no buscan confrontación con las administraciones, sino abrir una vía de diálogo que permita compatibilizar la protección del Parque Nacional con una práctica regulada y de bajo impacto.

La propuesta del sector pasa por habilitar una pequeña zona de despegue autorizada en Izaña y crear una mesa de trabajo con el Cabildo de Tenerife, el Parque Nacional, la Federación Canaria de Parapente, empresas y pilotos. Los afectados defienden que la regulación sería una solución más eficaz que la prohibición total y permitiría mantener una actividad histórica, profesionalizada y con valor turístico para la Isla.

Los convocantes aseguran que comparten la necesidad de proteger el Parque Nacional del Teide, pero sostienen que el parapente no es el problema. Su reivindicación es que se permita seguir utilizando un espacio reducido, ordenado y controlado para una actividad que, una vez en el aire, apenas deja huella sobre el territorio.

Suscríbete para seguir leyendo

TEMAS

Tracking Pixel Contents