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De La Orotava a Seúl: las alfombras de arenas volcánicas del Teide ya hablan coreano

Tres alfombristas canarios llevaron el arte del Corpus a Corea del Sur para participar en el prestigioso International Infiorata Festival 2026

Alfombristas de Tenerife llevan el arte del Corpus a Corea

El Día

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Alexis Vella

Alexis Vella

Santa Cruz de Tenerife

Más de diez mil kilómetros separan La Orotava de Seúl, la capital de Corea del Sur. La misma distancia que acaba de recorrer una de las tradiciones más singulares de Canarias para exhibirse, por primera vez, en el continente asiático. Allí, en el país conocido por los cerezos en flor y el K-pop, tres alfombristas acostumbrados a dibujar con las tierras volcánicas del Teide representaron a España en el prestigioso International Infiorata Festival 2026.

El arte del Corpus a Corea del Sur

La invitación llegó casi sin dar tiempo a hacer las maletas. Apenas habían concluido las tradicionales alfombras del Corpus Christi cuando el colectivo Artearena recibió la propuesta. "Es un orgullo poder llevar nuestro arte a cualquier parte del mundo y explicar nuestra forma de trabajar. No lo dudamos ni un instante. Salimos de viaje el lunes siguiente a la fiesta y tuvimos que reorganizarnos rápidamente para preparar, en apenas unos días, un diseño que reflejara la esencia de nuestro trabajo", recuerda Domingo Expósito, director artístico del Magno Tapiz desde hace 34 años.

Los alfombristas en la elaboración del tapiz

Los alfombristas en la elaboración del tapiz / El Día

Una vez allí, en una de las principales calles de la capital surcoreana, los alfombristas villeros compartieron espacio con delegaciones de Japón, Malta, China y Corea del Sur, en un encuentro concebido para tender puentes entre culturas a través del arte efímero. Organizado por Infiorata Korea, el festival buscó acercar la tradición europea de las alfombras florales al continente asiático y fomentar el intercambio de conocimientos entre artistas de diferentes países.

Un diseño inspirado en la infancia y el intercambio cultural

Este año, la edición giró en torno al lema 'Flores que dibujan el Seúl de los niños', una propuesta que invitaba a reinterpretar la identidad de cada país desde la mirada de la infancia. Artearena respondió con una composición cargada de simbolismo en la que las raíces, la naturaleza y la transmisión de los valores entre generaciones se convirtieron en protagonistas.

El ojo del tapiz

El ojo del tapiz / El Día

En ella, cada elemento tenía un significado. El gran ojo geométrico simbolizaba la capacidad de absorber todo lo que ocurre alrededor; la flor evocaba la naturaleza y la figura de una persona mayor representaba la experiencia y el legado que pasa de unas generaciones a otras. "Queríamos plasmar la evolución de una cultura a través de la mirada de un niño y conectar nuestras propias raíces con la cultura oriental", explica Expósito.

El sustituto de las tierras volcánicas del Teide

Y es que llevar la esencia de La Orotava hasta Seúl implicó también renunciar a uno de sus principales aliados, las tierras volcánicas del Parque Nacional del Teide. En su lugar, el equipo adaptó su forma de trabajar a las arenas teñidas y a otros materiales facilitados por la organización, escogidos por su color y granulometría para asemejarse lo máximo posible a los que emplean habitualmente en la Villa.

El mayor desafío, sin embargo, no fueron los materiales ni el terreno, sino el tiempo. El reglamento obligaba a completar toda la obra en una única jornada, un plazo muy ajustado para una disciplina que habitualmente requiere varios días de trabajo y una elaboración mucho más pausada.

Aclamados por los coreanos

Aun así, el trabajo no tardó en captar todas las miradas. Decenas de personas se detenían para observar cada movimiento de los alfombristas, sorprendidas por el acabado que conseguían utilizando un material aparentemente similar al del resto de participantes. "Lo que más les llamaba la atención era comprobar cómo, utilizando prácticamente el mismo tipo de arena, conseguíamos un resultado completamente distinto simplemente por la forma de colocar la tierra", recuerda Expósito. Los curiosos se sucedían unos otros mientras fotografiaban el proceso y levantaban el pulgar en señal de admiración, un gesto universal que resumía mejor que cualquier traducción la acogida que recibió la obra. Porque hablando se entiende la gente... y con arena, también.

Por primera vez, de La Orotava a Asia

Pero la presencia de Artearena en Corea fue mucho más allá de la creación de la alfombra. El colectivo también protagonizó una ponencia en la que dio a conocer el complejo proceso de elaboración de las alfombras confeccionadas con tierras naturales de Las Cañadas del Teide. Ante artistas, especialistas y visitantes, desgranó una técnica única en el mundo cuya precisión, delicadeza y valor patrimonial despertaron una enorme curiosidad entre los asistentes.

Sin embargo, el mayor aprendizaje fue mucho más allá de lo artístico. "Todos nos sorprendieron. Incluso los países que llevan poco tiempo elaborando alfombras han sabido captar muy bien la esencia del material con el que trabajan", concluye el director artístico. Así, esos tres tinerfeños criados en el Valle marcaron un hito al llevar por primera vez esta tradición artesanal al continente asiático. Porque, a veces, basta con un puñado de tierra y un par de manos pacientes para hacer arte en el mismo idioma.

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