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Visita del pontífice a Canarias

Los tinerfeños comen como el papa: el Hotel Escuela de Santa Cruz de Tenerife ofrece el menú servido a León XIV en su visita a Canarias

La carta incluyó crema de berros, cochino negro canario y cremoso de chocolate, replicando los platos servidos al pontífice en junio

El Hotel Escuela muestra el menú del papa León XIV

Arturo Jiménez

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Humberto Gonar

Humberto Gonar

Santa Cruz de Tenerife

Un centenar y medio de personas pueden presumir de haber comido como el papa León XIV dentro de la selección ofertada el 30 de junio y 1 de julio y el martes y miércoles de esta semana en los Hoteles Escuela de Canarias (Hecansa); los dos primeros días en la sede de Gran Canaria y los siguientes, en Tenerife.

Al precio de 25 euros, los comensales que formalizaron su reserva pudieron degustar una selección de los productos que se le sirvieron al pontífice: crema de berros de Firgas con canelón de calabacín relleno de queso y gofio de Hermigua; prensado de cochino negro envuelto en coles de orilla, acompañado de calabacín baby y chicharrón sobre hummus de zanahoria; y un cremoso de chocolate en diferentes texturas con confitura de naranjas de Gran Canaria. El menú se completó con una copa de vino, agua y café. Fue una oportunidad única en una experiencia que todavía está por definir si se incluirá en la carta.

Borja Fleitas, jefe de Cocina del Hotel Escuela Santa Brígida, recordó que mucho antes de la visita que realizó León XIV a Gran Canaria el jueves 11 de junio recibió el encargo de sus jefes de preparar propuestas de menú para el pontífice, que incluían el almuerzo, primera comida que realizó tras llegar de Barcelona, además de la cena y el desayuno que se le sirvió antes de volar a Tenerife, donde finalizó la visita a España.

Antes de que el Vaticano oficializara el 25 de febrero de 2026 el viaje de León XIV al Archipiélago, ya el personal del Hotel Escuela Santa Brígida trabajaba en la propuesta culinaria para el obispo de Roma. Fue un trabajo arduo y meticuloso que se desarrolló durante medio año para incluir productos de toda Canarias, que tuvieran un hilo conductor, con una dieta equilibrada y que encajaran todos los sabores.

Desde el Vaticano, solo dos consignas cuando el jefe de Cocina preguntó por los gustos del papa: le encanta el chocolate y es bueno de boca, sin que tenga intolerancia a ningún alimento.

Seis meses de trabajo entre fogones

Tras muchos ensayos, una docena de personas integraron el equipo que se encargó de la elaboración del menú del papa y de servirlo en el Palacio Episcopal de Vegueta, entre personal y alumnos del referido hotel escuela.

A primera hora de la tarde del jueves 11 de junio, el papa y media docena de personas que integraban la distinguida comitiva disfrutaron de una ensalada de carabineros de La Santa, cochino negro canario y un cremoso de limón con merengue, inspirado en una deconstrucción de una lemon pie. El cochino negro canario fue acompañado de una salsa de bergamota, hummus de zanahoria tostada y unos chips elaborados con la propia piel del cerdo, con un proceso similar al del chicharrón, además de estar envuelto en col de orilla, precisa el jefe de Cocina.

Junto al papa y las otras cinco personas que le acompañaron en el almuerzo, el Hotel Escuela también sirvió un bufé con los mismos alimentos para la docena de efectivos de seguridad que lo acompañaban.

La cena mantuvo el mismo hilo conductor de producto local, con oferta de chorizo de Teror, morcilla y quesos canarios para abrir boca y seguir con una crema de berros con gofio de Hermigua (La Gomera) y quesos de Fuerteventura, antes de un segundo plato compuesto por un risotto de arroz con lubina y lactonesa, una elaboración similar al alioli. Como colofón, el chocolate, uno de los productos que desde el entorno del papa habían trasladado que era de su agrado. El postre consistió en un cremoso de chocolate con naranja, bizcocho sifón, brownie y una quenelle de chocolate.

A la mañana siguiente, antes de abandonar Gran Canaria rumbo a Tenerife, el desayuno del pontífice fue más sencillo. Aunque se le ofrecieron otros productos, como gofio, pan o mermeladas caseras, finalmente tomó principalmente leche de cabra y embutido.

La medalla del papa, su particular estrella Michelin

El jefe de Cocina, que en sus veinte años vinculado a la restauración ha tenido la oportunidad de ofrecer parte de su carta a jugadores de la NBA en una anterior visita que realizaron a Gran Canaria, así como al propio rey de España, Felipe VI, admite su satisfacción por los elogios que dedicó León XIV a todo el equipo, al asegurar que «estaba todo muy rico».

No recibió ninguna estrella Michelin por este servicio, sino algo que atesora como una joya: una medalla conmemorativa de la visita del papa a Gran Canaria.

Una docena de personas del Hotel Escuela Santa Brígida trabajaron en este encargo: cinco de Cocina, otras tantas de Sala y dos que colaboraron en el traslado logístico para que la comida estuviera a pedir de boca en la sede episcopal.

Borja reitera que todo el proceso de elaboración se desarrolló de forma concienzuda, tanto por el personal del Hotel Escuela como luego por el propio Obispado de Canarias, cuyos representantes participaron en una degustación gastronómica para probar el menú que se ofrecería al papa, y no fueron los únicos, pues también dos días antes de la llegada del pontífice a Gran Canaria, personal del Vaticano se trasladó para probar la oferta gastronómica.

A sus 37 años, Borja puede presumir de llevar casi una vida en el mundo de la restauración, donde comenzó para ganarse un dinero que le permitiera costear sus estudios; su deseo, prepararse unas oposiciones de Policía. Sin embargo, cuando ya había trabajado en la cocina, en 2010, cursó estudios en el Hotel Escuela Santa Brígida, del que es jefe de Cocina en la actualidad y presume de haber cocinado para el mismísimo papa.

Nueve horas de ayuno

Frente a la exhibición gastronómica que organizó el Obispado de Canarias, el papa León XIV pasó nueve horas de ayuno desde que tomó un sencillo refrigerio en la sede de la Diócesis de San Cristóbal de La Laguna, al mediodía del viernes 21 —después del acto con los migrantes en la plaza del Cristo, recorrer Viana y San Agustín y poner rumbo a Santa Cruz—.

Nueve horas transcurrieron desde que bajó de La Laguna y se sentó en el Falcon que le prestó el rey Felipe VI para regresar al Vaticano, tras un primer intento frustrado.

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