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Medio Natural

Los motoristas de Tenerife piden mantener abiertas dos rutas históricas del Teide

El colectivo Comunidad Offroad Tenerife defiende un uso regulado de determinadas pistas y plantea formación ambiental para compatibilizar mototurismo, 4x4 y conservación

La Comunidad Offroad Tenerife reclama que se mantengan abiertas dos rutas históricas que atraviesan parcialmente el Parque Nacional

La Comunidad Offroad Tenerife reclama que se mantengan abiertas dos rutas históricas que atraviesan parcialmente el Parque Nacional / E.D.

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Santa Cruz de Tenerife

La Comunidad Offroad Tenerife reclama que se mantengan abiertas dos rutas históricas que atraviesan parcialmente el Parque Nacional del Teide y que, según el colectivo, forman parte del patrimonio viario, cultural y ambiental de la isla. La entidad, impulsada por Francisco Mora, reúne actualmente a unas 17 personas en su estructura organizativa y mantiene vínculos con numerosos usuarios de vehículos 4x4 y motos de campo en Tenerife.

Francisco Mora, impulsor de Comunidad Offroad Tenerife y bombero forestal con 28 años de experiencia, sostiene que el tránsito ordenado por estas vías puede contribuir a la vigilancia del territorio, la prevención de incendios y la preservación de rutas con valor histórico.

Unos 12.000 usuarios

Mora estima que en la Isla existen alrededor de 12.000 usuarios vinculados al offroad entre vehículos 4x4 y motocicletas. De ellos, unos 8.000 serían motoristas, aunque dentro de ese grupo conviven distintas modalidades, desde aficionados a la trail hasta usuarios de enduro. El colectivo insiste en diferenciar estas prácticas y subraya que su propuesta no se centra en el uso deportivo extremo, sino en el mototurismo regulado.

El origen de la movilización está en dos tramos cuya continuidad preocupa a la comunidad: Montañas Negras, en Arico, de unos tres kilómetros, y la pista de Ramón Caminero a Izaña, en la vertiente norte, concretamente el tramo de la Montaña de los Mallorquines, de aproximadamente seis kilómetros. Según Mora, ambas rutas estaban incluidas hasta hace poco entre las pistas autorizadas para vehículos a motor, pero habrían quedado fuera tras la actualización del Plan Rector de Uso y Gestión del Parque Nacional.

El Plan Rector del Parque Nacional

“El PRUG no establece al cien por cien que esas rutas concretas queden cerradas, pero sí recoge que esa actividad no es compatible con la conservación del Parque Nacional”, explica Mora. Frente a esa interpretación, la Comunidad Offroad Tenerife defiende que un uso moderado, controlado y ordenado puede ser compatible con la protección del entorno.

El colectivo plantea que estas pistas no solo tienen un valor recreativo, sino también histórico. Mora recuerda que se trata de vías utilizadas desde mediados del siglo XX, e incluso vinculadas a trazados anteriores relacionados con desplazamientos tradicionales entre el norte y el sur de la isla. También alude a antiguos aprovechamientos forestales, como la producción de carbón, la extracción de resina para el calafateado de barcos y el aprovechamiento de madera de tea para viviendas señoriales e iglesias.

Sin usos tradicionales, pero con actividad

Aunque esos usos ya no existen, las pistas siguen teniendo funciones actuales, especialmente para actividades como la caza y la apicultura. En ese contexto, la Comunidad Offroad Tenerife propone una regulación específica que permita compatibilizar distintos usos del monte con la conservación de los espacios protegidos.

Entre las medidas que plantea el colectivo figura la posibilidad de establecer autorizaciones limitadas, el pago de una cantidad por parte de los usuarios y la obligación de recibir formación. Mora sostiene que quienes circulen por estas rutas deberían conocer el valor histórico, botánico, geológico y faunístico de los espacios por los que transitan.

El origen de la movilización está en dos tramos: Montañas Negras, en Arico, y la pista de Ramón Caminero a Izaña

El origen de la reivindicación está en dos tramos que entran en el Parque Nacional del Teide. / E.D.

“Queremos que el usuario aprenda por dónde está circulando y valore el contexto geológico, los campos de lava, los cráteres y los distintos pisos de vegetación”, señala.

La comunidad también afirma respetar los cierres temporales que puedan decretarse por condiciones meteorológicas adversas o por riesgo de incendios forestales. Mora, que trabaja como bombero forestal del Cabildo y acumula 28 años de experiencia en incendios, vincula además el uso controlado de estas pistas con la vigilancia del territorio. A su juicio, la presencia ocasional de motos o vehículos 4x4 puede actuar como elemento disuasorio ante posibles conductas ilícitas, incluido el riesgo de incendios provocados.

Combatir una imagen negativa

Uno de los objetivos del colectivo es combatir la imagen negativa que, según Mora, pesa sobre los usuarios del motor en espacios naturales. Reconoce que existen conductas inadecuadas por parte de algunos usuarios, pero rechaza que se criminalice a todo el sector.

“Sabemos que hay elementos discordantes que utilizan las motos o los vehículos como no se debería, pero no queremos centrarnos en esos casos. Queremos que se empiece a identificar la moto de campo y el 4x4 como elementos que también pueden formar parte de la conservación del medio ambiente”, afirma.

Mora recuerda, además, el papel que desempeñaron motoristas y usuarios de todoterrenos durante el gran incendio de 1995 en Tenerife, cuando colaboraron en labores de apoyo, transporte de alimentos, avituallamiento y traslado de voluntarios en zonas de difícil acceso. Para el portavoz, ese ejemplo demuestra que la sociedad también puede beneficiarse de una comunidad organizada y conocedora del territorio.

Relación fluida con la administración

La Comunidad Offroad Tenerife defiende que el futuro de estas actividades debe pasar por una relación más fluida con la administración, una regulación clara y una apuesta por vehículos cada vez menos contaminantes, incluidos modelos eléctricos. El mensaje central del colectivo es que el uso responsable del monte no tiene por qué estar enfrentado a la conservación.

“Si el monte no se vive, al final se muere”, resume Mora. Desde esa premisa, el colectivo pide que no se pierdan rutas que considera antiguas, útiles y con valor patrimonial, y que se abra un diálogo para garantizar su conservación mediante un uso ordenado. Ese es el argumento que defenderán el próximo miércoles durante una reunión con la consejera del Cabildo de Tenerife, Blanca Pérez, y el director insular del área, Pedro Millán.

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