De Garachico a Santiago del Teide: las mejores piscinas y charcos naturales de Tenerife para darse un baño este verano
La costa tinerfeña está llena de piscinas naturales y charcos de lava donde darse un baño diferente, especialmente en el norte de la Isla

Charco de Isla Cangrejo, en Santiago del Teide. / ED

De Garachico a Santiago del Teide, Tenerife no solo se disfruta desde la arena. Más allá de sus playas negras, sus zonas turísticas y sus paseos junto al mar, la Isla guarda algunos de sus baños más especiales entre rocas volcánicas, charcos y piscinas naturales abiertas al Atlántico.
Son rincones muy conocidos por los tinerfeños y cada vez más buscados por quienes visitan Tenerife con ganas de descubrir otra forma de disfrutar del agua salada. Algunos están acondicionados, tienen accesos cómodos y cuentan con servicios cerca. Otros, en cambio, conservan un carácter más salvaje y obligan a mirar bien el estado del océano antes de entrar al agua.
La mayoría se concentran en la costa norte, donde la lava y las mareas han ido dibujando pequeñas piscinas naturales en la roca. Allí, el baño tiene poco que ver con un día de playa y conviene consultar el estado del mar antes de lanzarse al agua. Aquí tienes un listado con los mejores charcos y piscinas naturales de Tenerife:
Piscinas naturales de Bajamar, en La Laguna
Las piscinas naturales de Bajamar son una de las zonas de baño más populares del nordeste de Tenerife. Cuentan con dos piscinas grandes, una piscina infantil y una pequeña playa protegida del oleaje, lo que las convierte en una opción ideal para las familias y los vecinos de la comarca.
Su principal ventaja es que permiten disfrutar del mar en un entorno cómodo incluso cuando el Atlántico está más agitado. Además, se encuentran en una zona con servicios cercanos, por lo que son una buena elección para pasar allí buena parte del día.
Bajamar forma parte de la costa de La Laguna y este 2026 han renovado la Bandera Azul. También lo han conseguido Jóver y El Arenisco.

Piscinas de Bajamar, en La Laguna. / María Pisaca
Piscinas naturales de El Caletón, en Garachico
Las piscinas naturales de El Caletón son uno de los grandes clásicos del norte de Tenerife. Se encuentran junto al casco histórico de Garachico, a pocos metros del castillo de San Miguel y con vistas al roque que recuerda la erupción volcánica de 1706, un episodio que cambió para siempre la historia del municipio.
Las coladas de lava que llegaron al mar formaron este conjunto de charcos naturales que hoy es uno de los principales atractivos de Garachico, especialmente durante los meses de verano.
Desde El Caletón también se pueden contemplar los acantilados de La Culata y parte de la costa norte de Tenerife. Es una opción muy recomendable para quienes buscan un baño sin alejarse del casco y poder disfrutar de sus restaurantes.

El Caletón, en Garachico. / ED
Piscina natural de El Arenisco, en Punta del Hidalgo
La piscina de El Arenisco, en Punta del Hidalgo, es otro de los lugares destacados del litoral lagunero. En sus alrededores se mezclan la roca volcánica, la arena negra y los brazos de lava que llegan hasta el mar, creando charcos y pequeñas zonas de baño.
Es un lugar muy frecuentado por familias de la zona, sobre todo durante los fines de semana. Además, El Arenisco ha conseguido renovar su la Bandera Azul.
Piscina natural de Jóver, en Tejina
La piscina natural de Jóver se encuentra en Tejina y ofrece uno de los baños más tranquilos del litoral de La Laguna. Es un enclave pequeño, recogido y con vistas abiertas hacia la costa norte de Tenerife.
Uno de los detalles más curiosos de Jóver es el agua dulce que baja desde la montaña por pequeñas canalizaciones abiertas en la roca con el paso del tiempo. El entorno es muy tranquilo, lo que convierte a esta piscina natural en una buena opción para quienes buscan bajar las revoluciones del día a día.
Jóver también figura entre las zonas de baño laguneras que han renovado la Bandera Azul en 2026.

Piscina natural de Jóver, en Tejina. / María Pisaca
Charco del Cumplido, en Los Silos
En el municipio de Los Silos, se encuentra el charco del Cumplido, llamado así por su forma alargada. Es una zona de baño donde se dan cita la roca volcánica y las antiguas salinas naturales forman parte del entorno.
El charco dispone de una rampa de acceso y su parte más profunda no supera los dos metros. Cerca se encuentran otros charcos como Las Damas y El Romancito, también aptos para el baño durante la bajamar siempre que el mar esté en buenas condiciones.
Charco Los Chochos, en Los Silos
También en Los Silos se encuentra el charco Los Chochos, situado junto al charco de La Araña. Es uno de los charcos más conocidos de la zona y puede ser una buena opción para familias con niños cuando el mar está tranquilo.
Desde el lugar se pueden contemplar los acantilados de La Culata y, en días despejados, incluso el Teide. Su nombre tiene origen en una antigua costumbre agrícola: en este lugar se ponían en remojo los altramuces en agua salada para quitarles su amargor, una legumbre conocida en Canarias como chocho.
Como ocurre con otros charcos del norte de Tenerife, es importante tener en cuenta la marea y el oleaje antes de bañarse.

Charco Los Chochos, en Los Silos. / ED
Charco de La Laja, en San Juan de la Rambla
El charco de La Laja es la principal zona de baño de San Juan de la Rambla y uno de los charcos naturales más fotografiados del norte de Tenerife. Aparece casi por sorpresa al final de una calle del casco del municipio y llama la atención por su forma, su color y su integración en la roca volcánica.
Es un zona muy bonita, especialmente cuando el mar está tranquilo y permite disfrutar del baño con seguridad. Su ubicación, muy cerca del centro del pueblo, facilita combinar la visita con un paseo por San Juan de la Rambla.

Charco La Laja, en San Juan de la Rambla. / ED
Charco del Viento, en La Guancha
El charco del Viento es la zona de baño más concurrida de La Guancha y uno de los charcos naturales más conocidos del nor te de Tenerife. Su atractivo está en la combinación de rocas, entrantes de agua, pequeñas zonas de arena y el contraste entre el negro volcánico y el azul del Atlántico.
El acceso es relativamente sencillo a través de unas escaleras, a las que se llega por una carretera que atraviesa fincas de plátanos. Aunque cuenta con varios espacios donde el baño puede ser tranquilo, la fuerza del mar entra en ocasiones con fuerza.

Charco del Viento, en La Guancha. / ED
Charco de Isla Cangrejo, en Santiago del Teide
En la costa de Santiago del Teide, dentro de la urbanización Isla Cangrejo, se encuentra esta piscina natural protegida por un muro de hormigón que reduce la fuerza del oleaje.
El charco de Isla Cangrejo es una buena alternativa para quienes buscan un baño en familia en la zona oeste de Tenerife. Su entorno permite tomar el sol y disfrutar del mar en un espacio más resguardado que otros charcos abiertos directamente al mar.
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