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Tenerife, plató cinematográfico mundial: estos son los lugares donde se grabó 'Oasis', el nuevo éxito de Netflix,

La plataforma de 'streaming' transforma el lujo de Guía de Isora y los paisajes más misteriosos de la isla en el escenario de su thriller juvenil del verano

Edificación principal de la leprosería de Abades.

Edificación principal de la leprosería de Abades. / Expansión

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Santa Cruz de Tenerife

Netflix lo ha vuelto a hacer y, una vez más, ha elegido a Canarias como su gran plató de excepción. Desde su estreno el pasado 19 de junio, 'Oasis' se ha posicionado como una de las producciones más prometedoras de la plataforma. Este adictivo thriller juvenil recorre algunos de los puntos más espectaculares de la geografía de Tenerife, convirtiendo el paraíso insular en el epicentro de un oscuro misterio al más puro estilo de las novelas de Agatha Christie.

Un asesinato en el paraíso: de las fiestas VIP a la tragedia

Detrás de este éxito se encuentra la firma de Ramón Campos, creador de aclamadas series como Fariña o El caso Asunta. En esta ocasión, la trama de 'Oasis' nos sumerge en el "Oasis Infinity", un lujoso y exclusivo complejo turístico diseñado como el edén vacacional definitivo. Playas privadas, servicios de altísimo nivel y fiestas interminables prometen a sus jóvenes huéspedes el verano de sus vidas.

Sin embargo, el idilio estival se tiñe de negro cuando Celia (interpretada por Victoria Kantch), una de las trabajadoras del resort, desaparece en extrañas circunstancias. El hallazgo de su cuerpo flotando en la espectacular piscina del establecimiento desata una intensa investigación policial donde todos los huéspedes y empleados esconden secretos, y absolutamente nadie es inocente.

El verdadero 'Oasis Infinity': El Gran Meliá Palacio de Isora

Para dar vida a este paraíso terrenal de ficción, la productora no tuvo que inventar nada: la mayor parte del rodaje se trasladó al sur de Tenerife, concretamente a la localidad de Alcalá, en el municipio de Guía de Isora.

El majestuoso Gran Meliá Palacio de Isora prestó sus instalaciones de cinco estrellas para convertirse en la sede principal del rodaje. El gran atractivo visual de la serie recae, sin duda, en su imponente piscina infinity de agua salada, catalogada como la más larga de Europa en su categoría, que se complementa a la perfección con las vistas al océano Atlántico y su spa de más de 2.000 metros cuadrados.

"Es un lugar precioso que te permite ahorrarte los desplazamientos", confesó Gema R. Neira, productora de la serie, en una reciente entrevista para la Guía Repsol, justificando por qué este resort tinerfeño era la opción ideal para centralizar el grueso de las grabaciones.

Apenas a diez minutos a pie de este lujoso hotel se encuentra la costa donde los protagonistas disfrutan del mar: la Playa de La Jaquita, un precioso conjunto de calas de arena negra y piscinas naturales que aporta ese toque volcánico tan característico del sur de la isla.

De los Acantilados de Los Gigantes al encanto norteño de Garachico

Las cámaras de la plataforma de streaming no se quedaron atrapadas en el resort y salieron a capturar la inmensidad de la naturaleza tinerfeña. Los imponentes Acantilados de Los Gigantes, una auténtica joya geológica que corona el extremo oeste de la isla, sirven como un imponente telón de fondo que acentúa la atmósfera de tensión y misterio de la trama.

El norte de Tenerife también reclama su cuota de protagonismo a través del icónico Puerto de Garachico. Como curiosidad, este precioso enclave marítimo acaba de ser reconocido con el prestigioso distintivo de la Bandera Azul, convirtiéndose en uno de los seis primeros puertos de toda Canarias en conseguir este galardón por la calidad de sus aguas y servicios.

Para conectar estos escenarios, la serie muestra espectaculares secuencias en movimiento grabadas en las carreteras secundarias con más encanto y curvas de la isla: la TF-12 (atravesando el Parque Rural de Anaga), la TF-121 (dirección Igueste de San Andrés) y la TF-42 a la altura del Mirador del Guincho.

Un final de infarto en la cara oculta de la isla: Abades y El Porís

Netflix se ha reservado para los capítulos finales las localizaciones más magnéticas, salvajes y fotogénicas de Tenerife, perfectas para ambientar los momentos cumbre del thriller.

Las escenas de máxima acción y los giros de guion más oscuros se trasladan al municipio de Arico. Allí, la emblemática Leprosería de Abades, un pueblo fantasma abandonado que ya es un escenario de culto para los rodajes internacionales en la isla, se adueña por completo de la pantalla. Junto a este misterioso complejo, las secuencias finales se coronan con las siluetas del Faro de Punta de Abona (popularmente conocido como el Faro del Porís), cerrando una ruta cinematográfica que consolida a Tenerife como el escenario perfecto para el éxito audiovisual del año.

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