La Cueva del Viento de Tenerife, un ejemplo de biodiversidad, geología y patrimonio subterráneo abierto al público desde hace 18 años
Este espacio de incalculable valor es considerado el mayor tubo volcánico de Europa

Interior de la Cueva del Viento. / Juan Sergio Socorro Hernandez

Tenerife cuenta con una amplia biodiversidad y patrimonio natural, pero también geológico. De hecho, uno de los ejemplos mejor conservados y que podemos visitar durante todo el año es la Cueva del Viento, que, además, se encuentra de celebración porque recientemente cumplió la mayoría de edad de su apertura al público, aunque, como es lógico, es mucho más antigua.
Más de 27.000 años han pasado desde que se originaran las galerías volcánicas de las que forma parte la Cueva del Viento, que surgieron por las coladas de las erupciones del estratovolcán Pico Viejo.
Según explicó la conservadora de Paleontología y Geología del Museo de Naturaleza y Arqueología (MUNA) y responsable científico de la Cueva del Viento, Esther Martín González, a este medio hace unos meses, dos de los factores más importantes para que se puedan generar tubos volcánicos es que haya cierta pendiente y lava fluida, algo que sucedió en este caso, originando esta cueva de especial relevancia, aunque en la Cueva del Viento lo más probable es que se dieran varias erupciones dentro de un corto espacio de tiempo.
Aniversario
En concreto, fue el pasado 20 de junio cuando se celebraron los 18 años de la apertura de este centro de interpretación subterráneo, ubicado en el barrio de Los Piquetes, en Icod de los Vinos, por el que han pasado, desde su inauguración, más de 300.000 personas.
Miles de visitantes atraídos por su alto valor geológico, biológico y patrimonial, y que han podido descubrir uno de los enclaves más interesantes de la isla.
Formación única
La Cueva del Viento no solo cuenta con un excepcional valor geológico, sino que, además, es reconocida a nivel mundial. Se trata del sexto tubo volcánico más grande del mundo -solo por detrás de otros que se encuentran en el archipiélago de Hawái- y es el mayor de Europa, con sus 18,5 kilómetros topografiados. Una cifra que incluso podría ser superior, según algunos espeleólogos.
Además, no se trata solo de un tubo volcánico, sino de una gran red laberíntica con varios pisos y galerías que se interconectan entre sí, lo que la hace aún más destacable si cabe.

Interior de la Cueva del Viento, el mayor tubo volcánico de Europa. / E. D.
Biodiversidad
Pero más allá de sus formaciones geológicas, este espacio natural tinerfeño es destacable por su valor biológico.
La Cueva del Viento es el hogar de unas 190 especies, de las que 44 son troglobias -especies que están totalmente adaptadas a vivir en la cavidad volcánica, adaptadas a condiciones extremas, como la oscuridad total-.
Visitas
Para adentrarse en la Cueva del Viento es necesario reservar en la web cuevadelviento.net. Las visitas se hacen en grupos reducidos de 15 personas y solo se puede ver una pequeña muestra de 200 metros, con la que hacerse una idea del importante ecosistema existente en el interior de la misma.
Una oportunidad única para descubrir un paisaje subterráneo marcado por la oscuridad, el silencio y las formas que dejó la lava en su recorrido.
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