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Chago Melián evoca su infancia y el amor por La Laguna en el pregón de San Benito

El artista Chago Melián reivindicó el valor de las tradiciones canarias en su pregón, recordando su infancia y la influencia de La Laguna en su vida y obra

Chago Melián (c) junto a Luis Yeray Gutiérrez (d) y Dailos González

Chago Melián (c) junto a Luis Yeray Gutiérrez (d) y Dailos González / El Día

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La Laguna

Las fiestas y la romería regional de San Benito Abad comenzaron oficialmente este jueves con el tradicional pregón, protagonizado por el cantante y pintor lagunero Chago Melián. En una intervención cargada de emoción, recuerdos personales y referencias a la identidad canaria, el artista convirtió la música, la memoria y el arraigo en los ejes de un discurso que reivindicó el valor de las tradiciones y el compromiso de quienes las han mantenido vivas generación tras generación.

El acto, celebrado en la ermita de San Benito, reunió a autoridades, representantes del tejido social y vecinos que asistieron al inicio de unas fiestas consideradas una de las principales citas del calendario festivo de La Laguna.

Desde el comienzo de su intervención, Melián situó el escenario del pregón como un espacio cargado de simbolismo: «Nos encontramos hoy en este histórico templo, en el corazón de esta noble Ciudad de los Adelantados, para dar comienzo a unas fiestas que forman parte de nuestra identidad y de nuestra memoria colectiva. Cada piedra de este lugar guarda la fe, el esfuerzo y la esperanza de generaciones de laguneros».

Su vida vinculada a la ciudad

El pregonero fue hilvanando un recorrido por los recuerdos que marcaron su relación con La Laguna, una ciudad que aseguró haber amado desde la infancia y que, con el paso de los años, terminó moldeando su manera de entender el arte y la vida.

Entre esas vivencias evocó su etapa como estudiante en el Colegio San Alberto Magno de Artes y Oficios, donde recibió clases del orfebre Rafael Trujillo. Recordó a su maestro como uno de los grandes representantes de una familia que dejó una profunda huella en el patrimonio artístico de Tenerife y agradeció la influencia que ejerció sobre su formación.

En su memoria perviven las romerías con su madre, los carros, timples, guitarras y bandurrias

Sin embargo, fue la evocación de sus primeros años la que ocupó buena parte del pregón. Melián describió una ciudad que permanece intacta en su memoria, con sus calles empedradas, el sonido de los carros sobre los adoquines, las casas señoriales y los edificios que, vistos con ojos de niño, parecían extraídos de los cuentos.

«Me enamoraron sus calles empedradas. Aún puedo escuchar en mi memoria el gemido de las ruedas de los carros al besar los adoquines. Me enamoraron sus casas señoriales, sus tejados cubiertos de verodes y aquellos edificios que parecían sacados de los libros de fantasía», recordó.

Entre todos esos recuerdos reservó un lugar especial para las romerías de San Benito, a las que acudía acompañado por su madre, Anastasia. De aquellas jornadas conserva imágenes imborrables de las parrandas recorriendo las calles, las voces cantando, el sonido de timples, guitarras y bandurrias, así como el colorido de los trajes tradicionales y el ambiente festivo que envolvía la ciudad.

Lo que más fascinó al pregonero

Pero confesó que aquello que más fascinaba al chiquillo que fue no eran los bailes ni las agrupaciones musicales: «Si algo cautivó a aquel niño que fui no fueron las parrandas ni los bailes. Fueron los barcos», aseguró.

Explicó que su madre lo levantaba en brazos para que pudiera contemplar el desfile y entonces aparecían aquellas embarcaciones de velas blancas que parecían navegar por las calles laguneras. Una imagen que, décadas después, sigue conservando con la misma intensidad. «Hoy, tantos años después, aquel recuerdo sigue vivo en mi memoria con la misma ternura. Son imágenes que permanecen para siempre. Son recuerdos que nos ayudan a comprender la grandeza de nuestras tradiciones y la importancia de conservarlas», expresó.

Melián aprovechó esa evocación para subrayar el papel que La Laguna ha desempeñado en su vida. «La Laguna no solamente alimentó mis recuerdos, también ayudó a forjar la persona que soy hoy. Ha sido mucho más que un escenario en mi vida. Ha sido maestra, inspiración y compañera de camino», manifestó.

En la recta final del pregón, el artista quiso rendir homenaje a quienes han sostenido durante décadas el patrimonio cultural del Archipiélago. Reconoció de forma especial a todas las personas que mantuvieron viva la música popular, las rondallas, las parrandas y el folclore, convencido de que estas fiestas no pueden valorarse sin ese legado colectivo.

«Las fiestas de San Benito no se entienden sin la música, sin el sonido de las cuerdas, sin las voces de las parrandas, sin el timple, sin las chácaras, sin los bailadores y sin tantos hombres y mujeres que durante generaciones han mantenido vivo el legado cultural de nuestro pueblo», concluyó.

Conocido puntero y profeta en su tierra

En su presentación, el alcalde del municipio, Luis Yeray Gutiérrez, resaltó la relevancia del artista homenajeado como «una de las figuras más representativas de la cultura canaria, destacando por una trayectoria única que combina estas dos disciplinas como formas de expresar la identidad, la memoria y la espiritualidad del Archipiélago». El regidor realzó la figura del pregonero: «Conocido puntero y profeta en su tierra, Chago Melián cuenta con una dilatada y exitosa carrera que ha trascendido las islas con actuaciones y giras por España y América. Su compromiso con las tradiciones y el pueblo canario, unido a una vida dedicada al arte, lo convierten en una figura imprescindible del patrimonio cultural de las islas», concluyó Luis Yaeray Gutiérrez.

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