Proyecto estratégico
Vecinos de Valle de Guerra rechazan la perrera Tierra Azul por su cercanía a las viviendas
Vecinos de la Finca Presas del Campo denuncian falta de información sobre el proyecto del Cabildo y alertan de que el complejo se ubicará a menos de 200 metros de viviendas

Vecinos de la zona durante una reciente protesta contra la nueva perrera / E.D.
El proyecto Tierra Azul, concebido por el Cabildo de Tenerife como uno de los pilares de la futura Red Insular de Protección Animal, ha abierto un frente de malestar vecinal en Valle de Guerra. Residentes y colindantes de la Finca Presas del Campo denuncian que la iniciativa se ha tramitado sin información suficiente y sin una participación real de los afectados, pese a que el complejo tendría un impacto directo sobre su entorno más próximo.
La contestación vecinal no nace, según los afectados, de una oposición a las políticas de bienestar animal, sino de la forma en que se ha planteado la ubicación del centro y de sus dimensiones. Los residentes sostienen que el proyecto se ha presentado como una actuación estratégica para la Isla sin haber explicado previamente sus consecuencias a quienes viven junto a la finca donde se pretende instalar.
"Bienestar animal, bienestar vecinal"
El rechazo se articula bajo el lema “Bienestar animal, bienestar vecinal. No a la macroperrera”. Los vecinos insisten en que no se oponen a la protección de los animales ni al cumplimiento de las nuevas obligaciones legales en esta materia, pero rechazan que un centro de estas características se concentre junto a viviendas y en una zona rural que, aseguran, ya soporta varias infraestructuras molestas.
Según la información trasladada por los afectados, el futuro centro ocuparía unos 27.000 metros cuadrados dentro de una finca de 133.000 metros cuadrados y tendría capacidad para albergar a más de 680 perros y 400 gatos. A juicio de los residentes, esas cifras convierten Tierra Azul en una instalación de gran escala, muy alejada de la idea de un equipamiento menor o de bajo impacto.
Los vecinos sostienen, además, que las mediciones realizadas a través de GRAFCAN sitúan viviendas habitadas a distancias de unos 100 metros y 189,7 metros del perímetro previsto para la instalación. Esa proximidad es uno de los principales motivos de preocupación, porque entienden que no existe una separación suficiente entre el complejo y las casas más cercanas.
Las principales razones del rechazo
Los afectados temen que la concentración de animales genere ruidos continuos, especialmente ladridos, además de olores, aumento de tránsito y un deterioro general de la calidad de vida en un entorno rural habitado. “No estamos en contra de los animales. Muchos tenemos perros y gatos. Lo que no aceptamos es una macroperrera de este tamaño al lado de las casas”, resume el vecino Carlos Manuel Abreu, uno de los portavoces del colectivo.
Abreu explica que los afectados se enteraron de buena parte de los detalles del proyecto a través de los medios de comunicación y no por una comunicación directa de la administración insular. “Nos dijeron que no se tomarían decisiones sin los vecinos, pero desde febrero no hemos tenido noticias. Estamos esperando a que el Cabildo venga a Valle de Guerra y se siente con los afectados”, señala.
La queja vecinal se centra también en la sensación de que la decisión sobre la ubicación estaba muy avanzada antes de que los residentes pudieran conocer el alcance real de la actuación. Los vecinos consideran que la participación ciudadana no puede limitarse a informar cuando el proyecto ya está prácticamente definido, sino que debe producirse antes, con datos concretos sobre capacidad, impactos, accesos, medidas correctoras y alternativas.
Varias infraestructuras de impacto
La inquietud no se limita al centro de protección animal. Los residentes aseguran que la Finca Presas del Campo y su entorno se han convertido en un espacio receptor de infraestructuras de impacto para la comarca. Entre ellas citan el punto de depósito y tratamiento de residuos vinculados a la plaga de termitas, una estación de bombeo de aguas residuales en ejecución y la posible ubicación futura de una depuradora en la misma parcela.
“Nos están poniendo todo en el mismo sitio”, lamenta Abreu, que vincula el malestar actual a una sensación acumulada de abandono y falta de escucha. En el caso de las termitas, algunos vecinos sostienen que han tenido que asumir costes de tratamientos en sus viviendas y fincas tras detectar la presencia de estos insectos en inmuebles, frutales y enseres cercanos.
Los afectados no rechazan la protección animal, sino la ubicación y las dimensiones del proyecto, y reclaman al Cabildo información, participación real y alternativas antes de avanzar en la tramitación.
Para los residentes, Tierra Azul no puede analizarse de forma aislada, sino dentro de una acumulación de proyectos que, según denuncian, alteran el equilibrio del entorno. Sostienen que Valle de Guerra no debe convertirse en el lugar donde se concentren instalaciones que otros núcleos rechazarían por su impacto, y reclaman criterios de equilibrio territorial a la hora de decidir la ubicación de infraestructuras supramunicipales.
El conflicto se trató en el pleno de La Laguna
El conflicto ya ha llegado al Ayuntamiento de La Laguna. El pasado 14 de mayo, el Pleno debatió una iniciativa relacionada con la implantación de infraestructuras supramunicipales y la necesidad de garantizar criterios de equilibrio territorial, participación vecinal y retorno comunitario. En esa sesión, Carlos Manuel Abreu compareció avalado por un centenar de firmas de residentes que reclamaban trasladar al Cabildo su disconformidad con la ubicación del proyecto.
Durante esa intervención, los vecinos pidieron que la administración insular no avance en la tramitación sin abrir antes un proceso real de diálogo con los afectados. Su demanda principal es que el Cabildo explique el proyecto en Valle de Guerra, no solo en términos generales, sino con documentación suficiente para que los residentes puedan valorar sus efectos reales sobre el entorno.
El malestar también se ha trasladado a la calle. Los vecinos han celebrado concentraciones informativas en el entorno de la finca y en la plaza de la iglesia de Valle de Guerra, además de iniciar una recogida de firmas. En esas movilizaciones han exhibido pancartas contra la macroperrera y han reclamado la paralización de cualquier trámite hasta que exista una reunión abierta con los residentes y colindantes.
Reclaman más información
Los afectados piden al Cabildo de Tenerife que cumpla el compromiso de explicar el proyecto en Valle de Guerra, con información detallada sobre dimensiones, impacto acústico, gestión de residuos, accesos, medidas correctoras, régimen de funcionamiento y alternativas de ubicación. También reclaman que el bienestar animal no se plantee al margen del bienestar de las personas que viven junto a la finca.
El colectivo insiste en que la protección animal es necesaria, pero defiende que debe planificarse con sensibilidad territorial y social. A su juicio, una red insular de bienestar animal no puede nacer enfrentada a los vecinos del lugar elegido para acoger uno de sus principales equipamientos.
“Queremos soluciones para los animales, pero también respeto para los vecinos”, resumen desde el colectivo. Su petición es que Tierra Azul no se imponga como una decisión cerrada, sino que se revise con participación real de la población afectada y con garantías suficientes para quienes viven en el entorno de Presas del Campo.
Suscríbete para seguir leyendo
- Una campeona olímpica visita Tenerife y se viste de maga en la Romería de San Benito: 'Gracias por hacerme sentir tan querida
- Nueva Línea regresa a los escenarios en Tenerife con una renovada formación vocal: fecha y lugar de la actuación
- Susto a bordo en un vuelo a Tenerife: un avión procedente de Sevilla aterriza de urgencia por vía directa
- Anuncio de las excomponentes de Nueva Línea: publican su primer vídeo desde que se conociera la ruptura del grupo
- Confirmado: estos son los horarios de todas las actuaciones del Tenerife Cook Music Fest
- Mahmud y Lala, los niños saharauis que viajan desde Tinduf a Canarias: 'Vienen con lo puesto, pero nos trajeron un juego de té de regalo y hasta gofio
- Quevedo llega a Bajamar: un artista crea un mural en el antiguo Hotel Neptuno con la imagen del cantante de moda
- El Reglamento General de Circulación lo confirma: multas de 100 euros para los copilotos que adopten esta postura durante los desplazamientos de verano