La Casona Delgado Oramas renacerá 260 años después como el primer hotel rural de San Juan de la Rambla
El histórico inmueble, vacío desde hace décadas, dejará atrás el abandono para escribir un nuevo capítulo como establecimiento turístico

La Casona Delgado Oramas, en San Juan de la Rambla / MARIA PISACA

La Casona Delgado Oramas, en pleno casco histórico de San Juan de la Rambla y a escasa distancia de la costa de Los Roques, empieza a encaminarse hacia una nueva vida. Lo que durante siglos ha sido un inmueble marcado por el paso de las generaciones, hoy permanece en el abandono, con la maleza carcomiendo sus paredes y el deterioro como parte de su imagen actual. Sin embargo, próximamente recuperará su encanto y será rehabilitada para convertirse en el primer hotel rural de la localidad ramblera.
584 metros cuadrados por renovar
Ubicada en una de las zonas con más valor patrimonial del municipio, la casona se alza entre calles empedradas y viviendas tradicionales que aún conservan la esencia del antiguo San Juan de la Rambla. Desde el exterior, cualquiera puede apreciar los rastros que deja el tiempo, con sus muros desgastados y balcones que parecen sostener siglos de historia sobre sus vigas. Pero, tras la fachada, todavía sobreviven algunos de sus elementos más característicos.

Los laterales de la Casa Delgado Oramas / MARIA PISACA
El edificio, de 594 metros cuadrados, destaca por su patio central empedrado, posiblemente con piedra de la cantera de San Juan, donde varias palmeras continúan elevándose sobre la construcción, aportando un contraste de vida en medio del completo abandono. Además, conserva elementos tradicionales como una cocina antigua, una destiladera y un horno original con su chimenea. En el exterior, en cambio, sobresalen el balcón cubierto a tres aguas, sostenido por dobles canes, y el mirador de la fachada sur.
Varias de las vecinas que pasean por la zona cada mañana observan con tristeza, aunque también con esperanza, el estado actual del inmueble. “Desde pequeña he pasado por delante de esta casa y siempre me llamó la atención”, comenta María Candelaria, una de las residentes de toda la vida. “Da mucha pena verla así porque fue una de las casas más bonitas del pueblo", prosigue, "ojalá la restauren sin quitarle su esencia”. Ese deseo, que comparte con muchas de sus amigas, comenzará a hacerse realidad en los próximos meses.
Un enclave histórico
La historia del inmueble se remonta al siglo XVIII. También conocida como Oramas Cué, la vivienda refleja en su denominación los dos linajes familiares ligados a su trayectoria: Oramas, en referencia a Doramas, el célebre líder aborigen que defendió Gran Canaria durante la conquista castellana; y Cué, apellido de la rama familiar que posteriormente quedó vinculada a la propiedad.
La construcción comenzó en 1766 por iniciativa del terrateniente Antonio Lorenzo Delgado Oramas de Saá, quien adquirió el solar a la familia Peraza de Ayala y Viña y levantó la vivienda tras casarse con Ángela de la Rosa Alonso. Más tarde, la casa pasó a sus hijos, aunque fue el presbítero Antonio de la Concepción Delgado Oramas de Saá, párroco del municipio ramblero entre 1810 y 1840, quien la habitó y la consolidó como residencia familiar.

Fotos antiguas de la Casona / El Día
Ahora bien, la historia del emblemático inmueble estuvo marcada por el aluvión de 1826, descrito por las crónicas de la época como una “auténtica catástrofe”. Las riadas causaron daños importantes y obligaron a una reconstrucción parcial, lo que explica que hoy la fachada combine elementos de los siglos XVIII y XIX.
Así, con el tiempo, la propiedad siguió en manos de la misma familia. Primero de Bruno Delgado Oramas de Saá, sobrino del párroco y nacido en Cuba; después de su hija, Antonia Delgado Oramas Veraud, casada también con un cubano; y, más tarde, de Antonio Oramas Hernández, casado con Dolores Cué Gallegos, unión de la que procede la denominación con la que aún se conoce popularmente la casona.

La entrada de la casona con un gran balcón / MARIA PISACA
Ahora, el edificio se prepara para escribir un nuevo capítulo de su historia. La rehabilitación correrá a cargo de la empresa matancera Víctor Rodríguez e Hijos SLU gracias a una inversión autonómica superior a los dos millones de euros. Los trabajos contarán con un plazo de ejecución de 24 meses y permitirán transformar la histórica casona en el primer hotel rural de San Juan de la Rambla.
¿Cómo será la obra?
Según la planificación prevista, se mantendrá la distribución en torno al patio central y los dos zaguanes de acceso, así como las galerías abiertas, las cubiertas de teja, las carpinterías de madera originales y el amplio jardín trasero. También se preservarán algunas de las joyas arquitectónicas, como el horno tradicional con su chimenea, el techo artesonado de la sala principal y el histórico balcón que caracteriza su fachada.

Alzado en 3D del resultado de las obras / El Día
El resultado final albergará, asimismo, un sótano destinado como almacén, varias habitaciones dobles con baño privado en la primera planta y dos estancias especiales con terraza propia. Todo ello, armonizado con unos jardines, una piscina y un solárium e integrados en un diseño que busca combinar la actividad turística con la conservación patrimonial.
Expectación ante el anuncio
La noticia ha despertado expectación entre muchos residentes del municipio. “Esta casa forma parte de la imagen del casco histórico y verla recuperada sería una alegría para todos”, asegura Milagros, otra de las señoras que sigue de cerca la evolución del proyecto. Carmen, por su parte, otra de las vecinas, prefiere poner el foco en la repercusión que tendrá para los rambleros: "No solo se recupera un edificio histórico. También puede atraer visitantes que descubran el patrimonio, los comercios y los restaurantes del pueblo. Es una oportunidad importante para San Juan de la Rambla”.
Tras décadas observando cómo el tiempo se abría paso entre sus muros, la Casona Delgado Oramas se prepara para dejar atrás el abandono. Su transformación en hotel rural permitirá recuperar uno de los inmuebles más emblemáticos del casco histórico y abrir una nueva etapa para un edificio que, casi 260 años después de su construcción, sigue formando parte de la memoria colectiva del municipio ramblero.
Suscríbete para seguir leyendo
- Al descubierto el misterio de las excomponentes de Nueva Línea
- El bar de Tenerife que conquista con una de las carnes de cabra más famosas de la isla: siempre está lleno
- «Escuché su voz diciéndome que no me rindiera»
- El guachinche de Tenerife que se ha convertido en una parada obligatoria este verano por su comida casera y precios económicos
- Una mujer de 80 años es hospitalizada tras el incendio de una vivienda en el sur de Tenerife que obligó a evacuar el edificio
- La taberna de Tenerife que conquista con sus elaboraciones y trato cercano: la tortilla de aguacate es obligatoria
- Con cascadas y especies endémicas: la playa artificial de Tenerife que diseñó César Manrique
- El guachinche de Tenerife donde la carne de cabra es la gran protagonista y la gastronomía canaria se disfruta a precios económicos