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Salud

El Hospital Universitario de Canarias prepara su primera unidad especializada para tratar la endometriosis

El HUC trabaja ya en un circuito protocolizado para el abordaje integral de estos pacientes y prevé que empiece a funcionar a finales de septiembre

Profesionales del HUC realizan una escleroterapia a una paciente, una técnica que permite eliminar endometriomas sin cirugía.

Profesionales del HUC realizan una escleroterapia a una paciente, una técnica que permite eliminar endometriomas sin cirugía. / Arturo Jiménez

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Clara Santamaría

Clara Santamaría

Santa Cruz de Tenerife

El Hospital Universitario de Canarias (HUC) contará con una nueva unidad multidisciplinar dedicada exclusivamente al tratamiento de la endometriosis, una enfermedad que afecta ya a 12.130 mujeres en Canarias y que requiere de un abordaje coordinado entre distintas especialidades. Hasta ahora, el Servicio de Ginecología del centro ya trataba el manejo y cuidado de esta patología en colaboración con otras áreas, aunque carecía de procedimientos debidamente establecidos. "Estos circuitos de atención al paciente no estaban protocolizados, que es lo que queremos hacer con la creación de esta nuevo recurso", cuenta el jefe de Ginecología Benigna del HUC, Miguel Carrancho. En este sentido, el hospital contará por primera vez con una unidad especializada destinada a este fin.

Más de 12.000 mujeres en las Islas padecen esta enfermedad del tejido endometrial

De hecho, el equipo lleva meses trabajando en la coordinación de los distintos servicios —que van desde psicología hasta fisioterapia y rehabilitación— y en la elaboración de los protocolos de actuación. "Hemos avanzado bastante en la confección de esta unidad y la idea es que, tras el verano, el circuito esté perfectamente diseñado para que empiece a funcionar a finales de septiembre", detalla.

Primera actividad relacionada con la unidad

Fruto de ese trabajo surge la primera actividad relacionada con la creación de esta nueva unidad: el taller de nutrición antiinflamatoria y manejo del estrés en la endometriosis, que impartió este viernes Jéssica Ruíz, médico de la Unidad de Dolor del HUC. Desde hace cinco años, este dispositivo se encarga de preparar una vez al mes actividades como estas, dirigidas a pacientes con dolor crónico. "Nos reunimos en grupos reducidos de entre 15 y 20 personas para ofrecer información práctica, resolver dudas y proporcionar herramientas que mejoren su calidad de vida", cuenta. Y ahora esa dinámica se extrapola también a quienes sufren esta enfermedad.

La endometriosis es una enfermedad inflamatoria y crónica en la que un tejido similar al que recubre el interior del útero crece fuera de él, lo que puede provocar dolor pélvico, alteraciones y problemas de fertilidad. En este contexto, la alimentación se presenta como una herramienta complementaria para controlar la inflamación y mejorar algunos de síntomas. Pues está demostrado científicamente que una dieta saludable es fundamental para evitar el desarrollo de diversas enfermedades. "El objetivo de los talleres es enseñar hábitos alimentarios sostenibles y basados en evidencia científica", detalla.

Una dieta mediterránea con énfasis en alimentos antiinflamatorios

En este sentido, la experta recomienda seguir un patrón de alimentación basado principalmente en el consumo de alimentos frescos como de verduras, frutas, legumbres, cereales integrales, tubérculos, frutos secos y semillas. También recomienda escoger grasas saludables —como aceite de oliva virgen extra o aguacate— y asegurar una fuente de proteína de calidad con alimentos como los huevos, la carne blanca o el pescado. Pues esto es lo que permite mantener la masa muscular, inmunidad y recuperación. En concreto, recomienda consumir pescado azul al menos dos veces por semana, ya que contiene omega-3 y favorece el efecto antiinflamatorio.

Asimismo, para evitar picos de glucosa que aumentan la infamación y empeoran los síntomas de la endometriosis, la experta aconseja reducir la ingesta de alimentos ultraprocesados y otros productos de bajo valor nutricional. También recuerda que hay que limitar el consumo de carne roja a una vez por semana y los embutidos cárnicos. "En esencia, se trata de una dieta mediterránea con un mayor énfasis en alimentos con potencial efecto antiinflamatorio", detalla. Entre estos productos están las verduras crucíferas como el brócoli o la coliflor, los frutos rojos, el té verde, el chocolate negro y las especias.

Una alimentación saludable puede disminuir el hinchazón, el dolor y la fatiga

No obstante, no existe una dieta única válida para todas las mujeres, por lo que la alimentación debe adaptarse a las necesidades y características de cada paciente. Estos cambios en la alimentación podrían producir beneficios a corto plazo, según la experta. "Yo insisto siempre en que sigan un estilo de vida saludable porque se sorprenderían de ver resultados en muy poco tiempo", añade. Entre los principales beneficios está la disminución del dolor y la inflamación, la distensión abdominal, la mejora de la energía y la reducción de la fatiga.

Cuidar el plano emocional del paciente

En el taller, además de la alimentación, abordan otros aspectos como el mindfulness y el manejo del estrés. "Sabemos que influyen muchos factores —como el descanso, el ejercicio físico, la parte emocional, el bienestar emocional— y por eso intentamos tratar al paciente con una visión global", explica. En este contexto, el ejercicio se presenta como el mejor aliado para mantener un estado anímico favorable. "Esos son los pilares que hay que trabajar en conjunto", concluye.

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