Confirmado por la Ordenanza Municipal de Santa Cruz de Tenerife: se puede jugar al fútbol en las playas de la ciudad, aunque la Policía pone multas por hacerlo fuera de las zonas habilitadas
Las Teresitas y otras playas de la capital tinerfeña permiten la práctica deportiva en espacios concretos, pero hacerlo entre los bañistas o fuera de las zonas habilitadas puede acarrear sanciones económicas

Video: Agencia Atlas / Foto: EFE
El verano ya está aquí y, con él, llegan los días de playa, con los niños jugando, haciendo castillos y corriendo por la arena. Esta escena tan habitual puede resultar molesta para algunos bañistas, por lo que muchas personas creen que este tipo de juegos están prohibidos. Sin embargo, la realidad no es tan clara.
No existe una normativa estatal que regule de forma general estas situaciones, ya que depende de las ordenanzas municipales de cada localidad costera. En muchas playas de España sí se establecen prohibiciones o restricciones concretas, mientras que en otras, como ocurre en Santa Cruz de Tenerife, la norma contempla limitaciones específicas según el uso de la playa y las molestias que puedan ocasionarse.
El fútbol en la playa no está prohibido, pero tiene limitaciones
Uno de los conflictos más habituales cada verano es la práctica de deportes, especialmente jugar al fútbol en la playa. Los balones con frecuencia terminan invadiendo las zonas de baño, golpeando a otros usuarios o causando molestias a quienes buscan descansar, lo que en ocasiones obliga incluso a intervenir a la Policía Local.

En las playas de Santa Cruz de Tenerife se puede jugar en estos casos / Freepik
Este tipo de conductas, junto con otras que alteran la convivencia en el litoral, están reguladas por la Ordenanza Municipal de Policía y Buen Gobierno, que establece limitaciones y posibles sanciones para garantizar un uso seguro y respetuoso de las playas.
Las zonas habilitadas son la opción más segura
Se puede jugar al fútbol siempre que sea en las zonas deportivas habilitadas para ello. En playas como Las Teresitas, el Ayuntamiento ha reservado espacios específicos para la práctica de deportes de arena. En estas áreas es posible disputar partidos de fútbol playa, vóley u otras actividades similares sin incumplir la normativa municipal.
El objetivo es compatibilizar el uso deportivo con el recreativo de la playa, evitando que los balones invadan la zona donde se encuentran las toallas, hamacas o familias descansando.
La convivencia en la playa marca el límite
Fuera de estos espacios, la situación cambia. Un partido improvisado en medio de los bañistas puede considerarse una conducta que altera la convivencia y provoca molestias al resto de usuarios, lo que permite la intervención de la Policía Local.
Esto significa que las actividades deportivas deben desarrollarse sin perjudicar a terceros y respetando las áreas destinadas a cada uso. La legislación también respalda que el Ayuntamiento delimite zonas concretas para determinados deportes y limite su práctica en el resto del arenal.
Además, los paneles informativos instalados en los accesos a las playas forman parte de esa regulación práctica. Si la señalización prohíbe jugar con pelota fuera de una zona concreta, los usuarios deben respetarla.
Sin embargo, hay una clara diferencia entre esto y que un niño juegue con una pelota. En este caso, las autoridades aplican el sentido común y la flexibilidad cuando se trata del juego infantil, y siempre que se cumplan las normas básicas de convivencia.

Los bañistas tratan de refugiarse del calor en la playa de las Teresitas, en Tenerife. / María Pisaca
Multas de hasta 750 euros por incumplir la normativa
Cuando el juego genera molestias o incumple las normas de convivencia, las autoridades pueden actuar. En muchos casos, lo habitual es que los agentes soliciten primero que se detenga la actividad, especialmente si basta con trasladarse a una zona habilitada.
Si persiste la conducta o existen quejas de otros usuarios, la infracción puede derivar en una sanción económica. Las multas por este tipo de incumplimientos pueden situarse entre 100 y 750 euros, dependiendo de las circunstancias y de la gravedad de los hechos.
La situación puede agravarse si durante el partido se producen daños materiales o lesiones a otras personas, o si los implicados desobedecen las indicaciones de la Policía Local. En esos casos, las consecuencias económicas pueden ser considerablemente mayores.
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