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Del campo al templo en Tenerife: los alpendes de Icod de los Vinos

San Felipe Neri, San Antonio de Padua, El Amparo, Buen Paso y San Bernabé son los inmuebles eclesiásticos de la Ciudad del Drago que presumen de estos elementos

Alpende de la ermita de San Antonio de Padua en Icod de los Vinos

Alpende de la ermita de San Antonio de Padua en Icod de los Vinos / Arturo Jiménez

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Leticia Dorta Lemus

Leticia Dorta Lemus

Un porche o una techumbre bajo la que refugiarse. Así se define un alpende, también dicho alpendre. Esta estructura arquitectónica se conoce en gran parte del archipiélago canario dentro del mundo agrícola. Pero en Icod de los Vinos, el alpende dio el salto a la arquitectura religiosa y actualmente cinco ermitas de la Ciudad del Drago conservan y poseen esta especie de antesala situada en la fachada de los templos. No son iguales, ni datan de la misma época. Solo comparten la misma función espacial: cobijar a los feligreses que, por cuestiones de espacio, no cabían en la iglesia.

San Felipe Neri, San Antonio de Padua, El Amparo, Buen Paso y San Bernabé son los inmuebles eclesiásticos de Icod de los Vinos que presumen de alpende. O de 'medias naranjas', como se les conoce popularmente en el municipio. Pero, ¿por qué se adapta este elemento eminentemente agrario a la arquitectura religiosa? ¿Y por qué en Icod de los Vinos?

La influencia portuguesa

Los historiadores Jesús Pérez Morera y Carlos Rodríguez Morales aclaran en el libro 'Arte en Canarias. Del gótico al manierismo' que la influencia llega desde Portugal. Este municipio fue poblado por portugueses que trajeron esta característica arquitectónica: "Su presencia, la colocación y la forma de la espadaña, los blancos enjalbegados de cal, la estructura del tejado o los volúmenes exteriores ratifican sus antecedentes portugueses, coincidencias que se hacen especialmente evidentes en el caso de las ermitas de Santa Catarina, en Funchal (Madeira). Además, aluden a la región de Tovar y de Paços de Souza, donde "son innumerables las iglesias que conservan este elemento. También fueron frecuentes en Brasil durante los primeros momentos de la colonización, como se ve en algunas pinturas del holandés Franz Post". Los autores relacionan esta especie de antepórtico con la pequeña ermita de San Pedro de las Lomadas, en el municipio palmero de San Andrés y Sauces. También consta la existencia de un alpende en la capilla de San Pedro Arriba, en Güímar.

Alpende de San Felipe Neris, en el barrio icodense con el mismo nombre

Alpende de San Felipe Neri, en el barrio icodense con el mismo nombre / Arturo Jiménez

Pero antes de ser antesala de una ermita, el alpende fue la sombra y cobijo de animales o, simplemente, refugio de aperos. La arquitectura rural canaria cambiaba este elemento en función del bien que se guardara en él. Si se destinaba a vacas, el agricultor solía hacer una mayor inversión por la producción que garantizaban. "La principal característica que diferencia un alpende de vacas de otros es el escalón que se encuentra en la zona exterior del pesebre, donde la vaca tiene que apoyar las patas delanteras para poder comer", cita Francisco Mireles Betancor en Atlas Rural de Gran Canaria.

Volviendo a Icod de los Vinos, los alpendes o 'medias naranjas' datan de principio del siglo XVI y se sitúan en el barrio de Buen Paso. La ermita es una de las más antiguas de Tenerife, teniendo su origen una relación muy estrecha con la conquista de la Isla. La 'media naranja' de este núcleo podría ser la primera de la arquitectura icodense, si bien se encuentra transformada respecto a la obra original.

La iglesia del Amparo es el primer templo privado y el tercero que se construyó en Icod de los Vinos. Al entrar a la plaza del barrio destaca su alpende: es un espacio rectangular abierto por arcos de medio punto sobre columnas y pilares de cantería, cubierto por un artesonado de madera de par e hilera y tejado a cuatro aguas. No obstante, no es el original. Un dibujo del inmueble, conservado de 1792, muestra que no estaba techado y contaba con ocho travesaños apoyados en pies derechos de madera, unidos en el centro con un polígono de ocho lados.

Tres 'medias naranjas' más

San Antonio de Padua es otro de los ejemplos de alpende en la Ciudad del Drago. La ermita se construyó a principios del siglo XVII y su antepórtico consta de un tejado a cuatro aguas cubierto de teja y con artesonado de madera sostenido por ocho pilares o pies derechos de madera coronados por otras tantas zapatas. San Felipe Neri tiene este elemento en su antesala, construido a mediados del siglo XVII. El alpende de este templo destaca por estar construido de madera íntegramente y con una escalera que lleva a una planta superior. El experto en archivos eclesiásticos, David Corbella Guadalupe, explica en 'La evolución arquitectónica de las ermitas de Icod de los Vinos. (Siglo XVI al XIX)' que en esta "tribuna antiguamente se colocaban los músicos, no más de seis, para la fiesta del barrio". El alpende de San Bernabé (principios del siglo XVIII), en el barrio de La Vega, es de mampuesto moderno.

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