Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

La filoxera en Tenerife, un año después: así está la plaga que amenaza a los viñedos tinerfeños

Más de 9.600 prospecciones fitosanitarias se han realizado en las islas desde la alerta de la plaga, sin detectar ningún caso fuera de Tenerife

Una inspectora del Cabildo de Tenerife durante un control de filoxera en una finca de Tacoronte

Una inspectora del Cabildo de Tenerife durante un control de filoxera en una finca de Tacoronte / E. D. / L. P.

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
Elena Morales

Elena Morales

Santa Cruz de Tenerife

A poco más de un mes de cumplirse un año desde la detección del primer foco de filoxera en Canarias, la plaga continúa limitada a Tenerife y, según el Gobierno regional, permanece bajo control pese a la aparición de cuatro nuevos positivos durante 2026.

El parásito, cuyo nombre científico es Daktulosphaira vitifoliae, está considerado una de las mayores amenazas para la viticultura mundial. Fue localizado por primera vez en el Archipiélago el 30 de julio de 2025 en un cultivo de uva de Valle de Guerra, en el municipio de La Laguna. Su aparición rompió una singularidad histórica: hasta entonces, Canarias era el único territorio de España y de Europa exento de filoxera.

Desde aquel hallazgo, la Consejería de Agricultura del Gobierno canario ha reforzado las labores de vigilancia, control y erradicación en todas las islas. Los últimos datos fueron analizados esta semana en una reunión técnica de seguimiento en la que participó el consejero Narvay Quintero.

Según explicó, los cuatro nuevos casos detectados este año se localizaron entre los meses de abril y mayo en fincas abandonadas situadas dentro de la denominada zona cero, correspondiente al ámbito de la Denominación de Origen Protegida Tacoronte-Acentejo.

Más de 9.600 prospecciones desde la alerta

Estos cuatro positivos se suman a los 89 casos registrados durante 2025. Según ha trasladado la Consejería en sus sucesivas comunicaciones sobre la plaga, el material afectado por aquellos primeros focos ya fue tratado y eliminado.

En total, desde que se declaró la alerta fitosanitaria se han realizado 9.610 prospecciones, de las que 1.831 corresponden a 2026. Solo en Tenerife se han llevado a cabo 1.054 exploraciones durante este año.

Las inspecciones también se han extendido al resto de las islas para descartar la presencia del insecto. En 2026 se han realizado 346 exploraciones en Lanzarote, 142 en La Palma, 110 en Gran Canaria, 71 en El Hierro, 67 en Fuerteventura y 41 en La Gomera.

Hasta el momento, las prospecciones fuera de Tenerife no han detectado ningún foco.

La plaga permanece dentro del área delimitada

El Gobierno autonómico sostiene que la situación se encuentra controlada porque los nuevos positivos continúan localizándose dentro del área ya demarcada desde el inicio de la crisis.

Esta circunstancia ha abierto la puerta a una posible flexibilización de algunas medidas fitosanitarias de cara a la próxima vendimia. La Consejería ya trabaja en una modificación normativa para adaptar las restricciones al estado actual de la plaga.

Quintero ha defendido la eficacia de las medidas aplicadas durante el último año y ha señalado que las actuaciones se han desarrollado en colaboración con los Consejos Reguladores de las Denominaciones de Origen Protegidas de Vinos de Canarias y los cabildos insulares.

Del foco inicial a otros puntos de Tenerife

El primer foco se detectó en un parral de Valle de Guerra, en La Laguna. Posteriormente, se confirmaron casos en la zona de Tacoronte y La Matanza de Acentejo, así como en la Escuela de Capacitación Agraria de Tacoronte, en parcelas destinadas a la formación profesional de su alumnado y situadas en la zona de Guayonje.

La Consejería también confirmó en su momento el salto de la plaga al Valle de La Orotava, comarca colindante con Tacoronte-Acentejo y una de las principales zonas productoras de uva para vino en Tenerife.

Aun así, el Ejecutivo regional insiste en que los casos permanecen dentro del marco de vigilancia definido por los servicios fitosanitarios y que no se ha constatado expansión a otras islas.

Un problema que pasó de las hojas al suelo

La evolución de la filoxera durante el último año ha estado marcada por un hecho especialmente preocupante para el sector. En diciembre de 2025 se confirmó que el parásito había alcanzado el suelo de los viñedos afectados.

Hasta entonces, la detección se había producido principalmente en hojas y partes aéreas de las plantas. Sin embargo, los análisis realizados por el laboratorio nacional de referencia confirmaron la presencia del insecto en el subsuelo.

Hasta ese momento se habían tomado 159 muestras de suelo. De ellas, 60 fueron remitidas al laboratorio nacional de referencia en la provincia de Lugo, adscrito al Ministerio de Agricultura, y tres dieron positivo.

Este hallazgo supuso un cambio importante en la gestión del problema, ya que la presencia en raíces y suelo dificulta la erradicación y aumenta el riesgo de permanencia de la plaga en las parcelas afectadas.

Ensayos con patrones resistentes

Además de las tareas de vigilancia y erradicación, el Gobierno de Canarias ha impulsado ensayos con patrones de vid resistentes a la filoxera. El proyecto busca analizar el comportamiento agronómico de distintos portainjertos adaptados a las variedades tradicionales del Archipiélago.

Las pruebas se desarrollan en parcelas experimentales de unos 2.500 metros cuadrados, cuyos propietarios y propietarias han decidido participar de forma voluntaria en la iniciativa.

Estos ensayos están vinculados a las Denominaciones de Origen Protegidas de Vinos de Canarias y se llevan a cabo en Tenerife, La Palma, La Gomera, Gran Canaria, Lanzarote y Fuerteventura.

La finalidad es estudiar cómo responden los diferentes patrones a las condiciones de suelo y clima de cada isla, así como su compatibilidad con las variedades tradicionales canarias.

Una plaga que transformó la viticultura europea

La filoxera fue descrita por primera vez en Estados Unidos en 1854 por el entomólogo Asa Fitch, con el nombre de Pemphigus vitifolii. Según archivos del Ministerio de Agricultura, las primeras noticias de su presencia en Europa datan de 1863 y, en pocos años, se extendió por buena parte de las regiones vitícolas.

En la Península, los primeros focos se detectaron en Málaga y Girona a finales del siglo XIX. La expansión del parásito obligó a sustituir vides en fincas infectadas por plantas resistentes, conocidas como cepas de pie americano.

Estas plantas son variedades de Vitis vinifera injertadas sobre raíces americanas, resistentes a la filoxera. Este modelo de cultivo acabó convirtiéndose en una de las principales respuestas frente a la plaga en muchas zonas productoras.

La situación de Canarias era diferente, ya que el Archipiélago había permanecido libre del insecto hasta 2025. La aparición del primer foco en Tenerife supuso por ello un cambio relevante para un sector que conserva un patrimonio vitícola singular, con variedades tradicionales y viñedos que no habían pasado por la sustitución masiva ligada a la filoxera.

Preocupación en el sector del vino

La llegada del parásito fue recibida con preocupación por el sector vitivinícola canario. El presidente de la Asociación de Viticultores y Bodegueros de Canarias (Avibo) y de la DOP Islas Canarias-Canary Wine, Juan Jesús Méndez, llegó a calificar la filoxera como la mayor amenaza conocida hasta la fecha para la industria del vino en las Islas.

Un año después, la batalla contra el insecto continúa centrada en la vigilancia, la contención y la adaptación de las medidas fitosanitarias. Los datos disponibles apuntan a que, por ahora, su avance permanece limitado a Tenerife y dentro de las zonas controladas por los servicios técnicos.

Tracking Pixel Contents