Universidad
Los alumnos de la ULL, en pie de guerra por los exámenes de julio: "Esta lucha la vamos a ganar"
Más de un centenar de estudiantes de la Universidad de La Laguna (ULL) se concentran en el Rectorado para exigir que se mantenga el llamamiento de julio, una decisión que está en manos del Claustro

María Pisaca

El alumnado de la Universidad de La Laguna (ULL) no está dispuesto a renunciar al llamamiento de exámenes de julio. Así se lo han hecho saber al equipo de gobierno los más de cien estudiantes que se concentraron en la mañana de este viernes a las puertas del Rectorado, en pleno centro de la ciudad. Al grito de "no tenemos miedo" y "esta lucha la vamos a ganar", lograron que el rector, Francisco García, recibiera a tres representantes en su despacho. La respuesta, sin embargo, no fue la esperada: la máxima autoridad académica no puede interferir en una decisión que debe tomar el Claustro, por lo que mínimo habrá que esperar hasta la próxima sesión, convocada el martes 23 de junio, para conocer si este recorte se hace efectivo.
El malestar general estalló a principios de esta semana cuando el Consejo de Estudiantes de la ULL, junto a otras organizaciones estudiantiles, publicó en redes sociales un comunicado en el que advertía que los exámenes de julio dependían de una votación en la que eran minoría. Todo comenzó cuando un sector que representa al profesorado en la Comisión de Reforma de los Estatutos planteó eliminar un llamamiento de la convocatoria extraordinaria. Esta propuesta no fue bien recibida por el alumnado, que considera que recortar el periodo de exámenes supondría perder "un derecho importante".
Los alumnos, al menos hasta este curso, tienen tres oportunidades para aprobar una asignatura: la convocatoria ordinaria –celebrada en enero o mayo, según cuatrimestre– y los dos llamamientos de la convocatoria extraordinaria –junio y julio–. El Claustro tendrá que decidir si en los nuevos estatutos se mantiene este modelo o si, por el contrario, se elimina la última evaluación. Si saliera esta última opción, lo que plantean a cambio es reforzar la evaluación continua.
¿Qué piensan los alumnos?
Iris González es una alumna de Derecho que acudió a la concentración porque, según asegura, ni en su grado ni en Relaciones Laborales existe la evaluación continua. "No tenemos parciales y muchas veces te lo juegas todo en el último examen, si encima nos quitan un llamamiento será muy difícil que podamos sacar todas las asignaturas", resaltó. A su juicio, eliminar una convocatoria no solo les colocaría en desventaja con respecto a otras universidades, sino que haría que los suspensos se disparasen y que los cupos de matrícula se llenaran.
Concentración de alumnos de la ULL por la posible pérdida de una convocatoria de exámenes / María Pisaca
Una opinión similar tiene Jorge Pérez, un alumno del Grado de Matemáticas que reconoció que esta idea le genera estrés y muchos nervios. "Si este curso no pudiera ir a julio, suspendería cinco asignaturas; más que para reforzar la evaluación continua parece una medida para ganar más dinero con las matrículas y para fastidiar a los estudiantes", criticó. En carreras como la suya -argumentó-dos oportunidades no suelen ser suficientes. "Nos quitas solo una carta, pero es que nos hace falta la baraja entera; esto se tiene que solucionar, no hay otra opción", sentenció.
Naila Obaid, una estudiante del Máster en Dirección en los Recursos Humanos, también acudió a la protesta porque considera que el recorte sería perjudicial. Anque de momento no le ha tocado ir a julio, sí que le gustaría tener esa posibilidad si algún día lo necesita. "No solo nos eleva el nivel de estrés, sino que también tiene un impacto económico porque las segundas y terceras matrículas no son precisamente baratas", defendió.
Toda las asociaciones unidas
Esta polémica ha conseguido algo que no suele ser muy habitual en la universidad: poner de acuerdo a toda la representación estudiantil. "Nos hemos movilizado todos los representantes de los grupos claustrales, el Consejo de Estudiantes y las 23 delegaciones que, por primera vez, se han sumado en bloque a una protesta de este tipo", aseguró el presidente del Consejo, Bentchey Martín. Según detalló, la intención con las protestas es trasladar que "están hartos" de que se recorten sus derechos. En paralelo a las movilizaciones, han iniciado una recogida virtual de firmas en la que ya han participado más de 6.000 alumnos –el 30% del total–.
Las protestas arrancaron a las 12:30 horas en el parking del Rectorado. A eso de las 12:45 se vivió uno de los momentos de mayor tensión: la vicerrectora de Cultura fue recibida a gritos de "traidora". Aun así, ni ella ni ningún miembro del equipo se acercó a los manifestantes. El rector, aunque no bajó, sí que accedió a reunirse con una representación, en un encuentro que –según los alumnos– "sirvió de poco".
¿Qué dice el rector?
García reiteró que la competencia de elaboración del Estatuto corresponde al Claustro y, en ningún caso, al equipo rectoral. "Ni podemos ni debemos intervenir, lo que sí transmitimos es que, pase lo que pase, vamos a establecer una relación intensa con el alumnado para escucharles y para que el marco que finalmente se apruebe sea justo", detalló. En este sentido, señaló que toda esta polémica debería servir para abrir un proceso de reflexión sobre cuál es el mejor método de evaluación. "Es un debate profundo que va mucho más allá, habría que hacer un seguimiento de los resultados", añadió.
Asimismo, insistió en que en la próxima sesión del Claustro "todo puede ser posible". Para que el Estatuto salga adelante tiene que conseguir 126 votos a favor, es decir, la mitad de miembros más uno. Por tanto, ni siquiera está claro que la nueva norma se vaya a aprobar. Eso sí, en este órgano, la representación estudiantil tiene menos peso que la del personal docente, por lo que temen que esta iniciativa prospere, incluso con su voto en contra.
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