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Felipe VI cena papas con costillas en Tenerife tras prestar el Falcon a León XIV

El monarca degustó en la sede de Capitanía de Canarias un menú elaborado en Casa Tomás en el que también había garbanzas compuestas y quesillo

El papa León XIV y Felipe VI intercambian impresiones en Los Rodeos.

El papa León XIV y Felipe VI intercambian impresiones en Los Rodeos. / Alberto Valdés / Efe

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Jorge Dávila

Jorge Dávila

Santa Cruz de Tenerife

Al accidendado vuelo de regreso a Roma del papa León XIV tras finalizar su primera visita oficial a España le quedaba por contar un curioso capítulo que protagonizó el pasado viernes el rey Felipe VI tras prestar el Falcon 900 del Ala 45 del Ejército del Aire debido a la avería del Airbus de Iberia que debía trasladar al pontífice a la Ciudad Eterna desde Los Rodeos. Y es que según una información que difundió el canal de televisión autonómico RTVC, el monarca cenó papas con costillas, piñas y mojo picón de Casa Tomás mientras aguardaba en la sede de la Capitanía de Canarias el envío de una nueva aeronave que lo trasladara a Madrid.

La noticia casi se conoció casi al mismo tiempo que el sucesor del papa Francisco mostraba desde la ventana del estudio del Palacio Apostólico, tras la oración mariana del Ángelus de ayer, 14 de junio, su gratitud a Dios por su cuarto viaje apostólico a España, iniciado el pasado 6 de junio y finalizado el 12. En una plaza de San Pedro con 20 000 peregrinos bajo un sol ya veraniego, antes de que comience la oración resuenan las notas de la canción Alza la mirada, inspirada precisamente en el lema del viaje del Obispo de Roma a la Península Ibérica. El Papa, que ha visitado Madrid, Barcelona, Gran Canaria y Tenerife, manifistó su agradecimiento a los obispos, a las religiosas y religiosos y a todos los fieles españoles que, en cada etapa de su visita, le acogieron con gran alegría y afecto. El Papa, antes de bendecir a todo el país, da las gracias de manera especial al soberano, el rey Felipe VI. Todo un gesto de nobleza tras la cesión del avión que desenredó una tarde tensa en Tenerife Norte.

Felipe VI se despide del papa León XIV en Los Rodeos.

Felipe VI se despide del papa León XIV en Los Rodeos. / Casa Real

Minutos de tensión en Los Rodeos

Algo no iba bien cuando el viernes por la tarde se cerró la puerta delantera del Aibus A320 de Iberia [Picos de Europa] que debia devolver a Robert F. Prevost, a la comitiva vaticana y a una legión de periodistas a Italia. A pie de pista reinaba la confusión. Primero se especuló con la idea de que había que darle la vuelta al avión para que despegara, más tarde cobró fuerza la tesis de que uno de los motores no había arrancado. Por H o por B, el papa León XIV volvió a descender por segunda vez en el mismo día en Tenerife. El rey Felipe VI fue el primero en interesarse por lo que estaba pasando. Subió las escaleras que volvieron a instalarse junto a la gran aeronave de la compañía española e hicieron señas desde fuera para que abrieran la compuerta. La conversación duró unos minutos y acabó con el esposo de la reina Letizia y el religioso de la orden de los Agustinos regresando a una zona resguardada de miradas indiscretas. Los dos hablaban distendidamente y sonreían por lo que estaba ocurriendo, pero la cosa se fue complicando hasta el punto que ambos regresaron avión sin ser conscientes de lo que estaba a punto de ocurrir. El comandante confirmó que uno de los motores no se había puesto en marcha. A esa hora ya se sabía que otra unidad de Iberia estaba siendo preparada en Madrid para volar hasta La Laguna a recoger a los pasajeros del vuelo del Papa. Algo no debió convencer del todo al hijo del rey emérito para que ofreciera sobre la marcha el Falcon que lo trajo a Canarias para estar presente en la despedida de León XIV tras la multitudinaria misa celebrada en el recinto portuario de Santa Cruz de Tenerife. Sobre la marcha se decidió cambiar la estrategia de repostaje en Los Rodeos y decidir quiénes iban a acompañar al religioso norteamericano de vuelta a casa.

Antes de iniciar su vuelo de regreso a Roma desde San Cristóbal de La Laguna, el papa León XIV se dirigió a la tripulación del Falcon 900 y les dijo: "Muchas gracias por habernos salvado"

Despedida en Los Rodeos y encargo de la comida

El Falcon real ya volaba con destino a Roma, pero la comitiva seguía comentado la "jugada" de lo que había pasado en pista. Poco a poco, las autoridades políticas que asistieron a la accidentada despedida de León XIV comenzaron a desaparecer de la pista de Los Rodeos. Fue entonces cuando el teniente general Julio Salom, jefe del Mando Militar de Canarias, invitó a Felipe VI a desplazarse a la Capitanía del Archipiélago para que aguardara en el edificio ubicado frente a la Plaza de Weyler de Santa Cruz de Tenerife la llegada de un nuevo Falcon para que lo trasladara a su residencia madrileña. El encargo gastronómico ya estaba hecho. No ha trascendido la identidad de las personas que acompañaron al general, que mantiene una estrecha amistad labrada en la Academia Militar de Oficiales del Ejército de Tierra, durante una cena con sabor canario para hacer olvidar de la mejor manera las cuatro horas de más que tuvo que permanecer el rey en Tenerife antes de regresar a La Laguna para volar a la capital de España.

El rey permaneció en Santa Cruz cuatro horas después de que despegara León XIV aguardando en Capitanía que enviaran un avión a recogerlo

Una cena con mucho sabor canario

Uno de los muchos memes que invadieron las redes sociales a primera hora de la tarde del pasado viernes a punto estaba se hacerse realidad al 50 por ciento. Y es que la imagen en la que aparecían de espaldas el rey Felipe VI y el papa León XIV entrando en Casa Tomás tenía sentado al menos a uno de estos protagonistas en la mesa en la que se sirvió un menú con un marcado sabor canario. El padre de la Princesa Leonor y la Infanta Sofía se fue cenado a casa tras degustar en la capital tinerfeña unas garbanzas compuestas, las típicas papas con costillas, piñas y mojo verde del histórico restaurante de El Portezuelo [un punto muy próximo al lugar donde comenzó este incidente] y un quesillo canario. Al final, el noble gesto de ceder su avión al sucesor de Pedro se vio recompensado con una comida que no estaba planificada, pero como suele ocurrir en estos casos salió del diez. Y es que las cosas que no se esperan son las que al final se disfrutan mejor. Y si no que se lo pregunten a Felipe VI.

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