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El papa llega a Canarias

Pablo Cebrián, el productor artístico del himno de la visita del papa León XIV a España, le cantará cerca de su casa en La Laguna

El director artístico de la agenda del pontífice en España le dará la bienvenida a León XIV en la plaza del Cristo este viernes, cerca de donde pasé su adolescencia. «Siento que todo lo anterior ha sido un entrenamiento para afrontar esto como se merece», cuenta tras actuar en Madrid.

El productor musical Pablo Cebrián, en sus inicios.

El productor musical Pablo Cebrián, en sus inicios. / El Día

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Humberto Gonar

Humberto Gonar

Santa Cruz de Tenerife

Hay lugares que uno nunca abandona del todo porque en ellos permanecen los recuerdos, los sueños y las primeras veces. En ocasiones, la vida ofrece la posibilidad de cerrar un círculo de una manera que parece imposible imaginar. Algo así le ocurrirá este viernes a Pablo Cebrián. El productor y compositor lagunero actuará ante el papa León XIV en la plaza del Cristo, a escasos metros de las calles donde descubrió la música y comenzó a imaginar un futuro sobre los escenarios.

Será uno de los momentos más singulares del último día de la visita del Pontífice a España. El autor del himno oficial que acompaña este histórico viaje papal lo interpretará en su ciudad natal junto a voces de La Laguna que se han sumado a un proyecto que nació de la fe y la música.

«Si hace un año me hubieran dicho que iba a participar en el himno de la visita del Papa, involucrando además a gente de La Laguna para cantarlo conmigo, no me lo habría creído ni de broma», reconoce Cebrián.

«Me sorprende los miles de voluntarios y su entrega, como los que nos fueron a buscar al aeropuerto y ni siquiera tenían entrada para la vigilia en Madrid»

Su historia comienza en una familia sencilla. Hijo de una profesora de instituto y de un ingeniero de Caminos, creció junto a su única hermana en un hogar que quedó marcado demasiado pronto por la pérdida de su padre cuando apenas tenía once años. Sus primeros recuerdos se encuentran en el colegio Aneja y en aquellos descampados donde hoy se levanta el Cuadrilátero, espacios donde transcurrió una infancia que todavía conserva con absoluta nitidez.

Más tarde llegó la etapa del Camino Largo y de las aceras rojas, que marcaron buena parte de su experiencia vital. El Cabrera Pinto, la plaza del Adelantado, el Cristo y La Concepción forman parte de un mapa sentimental que sigue definiendo quién es. En esas calles nacieron sus primeros grupos, sus primeras composiciones y también sus primeras actuaciones.

Entre todas ellas recuerda especialmente la que realizó en el Bar Goya, en la calle Quintín Benito, junto a la plaza del Cristo. Aún sonríe al pensar cómo lograron convencer al dueño del establecimiento para permitir que un grupo de jóvenes tocara rock duro en una cafetería que probablemente esperaba algo muy distinto. En aquellos años también fue fundamental la figura de Bis González, a quien considera un hermano y uno de sus grandes maestros musicales.

En 2001 hizo las maletas rumbo a Madrid con la intención de vivir de la música. Más de dos décadas después, reconoce que la profesión le ha regalado mucho más de lo que jamás había imaginado. Sin embargo, nunca se marchó del todo. Tenerife siempre permaneció cerca y asegura que jamás ha pasado más de tres meses sin regresar a la isla.

Un reto con León XIV

Ahora, después de una carrera llena de éxitos, siente que la visita de León XIV representa un reto diferente. «Está siendo el mayor desafío de mi carrera y siento que todo lo anterior me ha servido como entrenamiento para afrontar esto como se merece», afirma.

Durante la vigilia celebrada en Madrid pudo conocer personalmente al Santo Padre y vivir otro instante inolvidable cuando las voces canarias —entre las que se encontraba Estefanía Benedicto— que participaron en la grabación del himno lo interpretaron en directo ante más de medio millón de personas.

Pero Cebrián se queda también con lo que sucede lejos de los focos. Destaca la entrega de los cientos de voluntarios que trabajan en cada ciudad para hacer posible una visita de estas dimensiones, muchas veces sin poder disfrutar siquiera de los actos.

«Hay una comunidad maravillosa de personas que simplemente quiere aportar su granito de arena», explica. También le impresiona la energía de León XIV y su esfuerzo por llegar al mayor número posible de personas. «Cada vez que pienso que estoy cansado, pienso en él. La agenda que tiene es impresionante y creo que está haciendo un gran esfuerzo. Es un regalo que llega en un momento perfecto y creo que hacía mucha falta».

Por eso, cuando este viernes salude al papa interpretando el mismo himno en el que trabajó, no será únicamente el productor de éxito que triunfó en Madrid. Será también aquel niño que jugaba en los descampados del Cuadrilátero, el adolescente que soñaba junto al Camino Largo y el joven que convenció al dueño de un pequeño bar para dejarle tocar rock. Hará suya la máxima que se atribuye precisamente a san Agustín, fundador de la orden del papa: «Quien canta, reza dos veces».

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