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La Orotava desvela su Magno Tapiz del Corpus Christi, una obra maestra de arena volcánica

La alfombra, que mezcla elementos religiosos, fauna, flora, atrae a infinidad de curiosos y convierte el casco histórico en un recorrido simbólico

Descubrimiento del tapiz de La Orotava

Arturo Jiménez

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Alexis Vella

Alexis Vella

Santa Cruz de Tenerife

Parece un día cualquiera en pleno mes de junio. El colegio está a punto de acabar. Los jóvenes, que llevan meses estudiando en las bibliotecas municipales para enfrentarse a las pruebas de acceso a la universidad, ya visten con bañador y gafas de sol. Huele a verano, a mar y a crema solar recién abierta. Y cuando parece que en el mundo solo hay ojos para la visita de su santidad León XIV y el inicio del Mundial de fútbol, en el Valle de La Orotava, decorado en esta época con banderas, flores y balcones engalanados, la mirada se centra en el Magno Tapiz del Corpus Christi, que ya ha sido destapado de la carpa que lo escondía del sol.

El Magno Tapiz de La Orotava

El Magno Tapiz de La Orotava / Arturo Jiménez

Durante estas semanas de fiestas patronales, el municipio villero se encuentra en su máximo esplendor. “Tengo más de 80 años y no recuerdo uno solo año de mi vida, exceptuando el parón de la pandemia, en el que no haya disfrutado de mis fiestas”, cuenta María del Carmen, una vecina de las de toda la vida. “Yo ya no estoy para tantos trotes”, admite la señora, “pero la novelería de ver la alfombra del Ayuntamiento no me la quita nadie”. Ese amor de María del Carmen por las tradiciones del pueblo las han heredado, como si de un testigo se tratase, sus dos nietas. “Tú no te imaginas lo fiesteras que son… no se pierden un Baile de Magos. También fueron a ver a los Sabandeños el lunes, a vacilar con las parrandas y todavía les queda la cata de vinos y la Romería. ¡Quién pudiera, mi niño!”, sonríe.

Las mejores vistas de La Orotava

Las puertas de la neoclásica Casa Consistorial permanecerán abiertas para los curiosos. Quienes la visiten, podrán subir a su primera planta y asomarse a los balcones que, desde 1869, vislumbran una panorámica perfecta con la cúspide de la iglesia de La Concepción. Desde allí, la vistas sobre la alfombra central de la plaza del Ayuntamiento “son inmejorables”. Así mismo lo definía Antonio Manuel, otro vecino de la zona alta del municipio.

“Desde aquí se entiende por qué estos días son tan especiales para la gente del Valle, es una obra maestra”, sostiene. El propio Antonio Manuel, ya jubilado tras una vida dedicada a la enseñanza, salió a dar una vuelta para “aprovechar el fresco de la mañana y ver el ambiente que mueve la alfombra ya terminada”. “Aquí hay mucha tradición, pero también mucho esfuerzo. La gente joven quizá no lo vive y ve igual que antes, pero el arte que tienen los alfombristas es espectacular”, señala mientras observa la plaza desde el balcón consistorial.

Artearena, los maestros alfombristas

La belleza de la jornada no está únicamente en el resultado final, sino en todo lo que lo precede. Después de algo más de dos meses, las 23 personas voluntarias de Artearena, el colectivo encargado de diseñar y elaborar el tapiz, han conseguido destapar, exitosamente, los 900 metros cuadrados de alfombra elaborada con las arenas volcánicas del parque nacional. Incluso, la alfombra ha conseguido aguantar el leve chipi chipi que, desde la noche, ha mojado levemente el diseño, según los propios vecinos de zona.

Este año, el tapiz convierte el casco histórico en un recorrido simbólico entre el cielo, la tierra y la identidad de las islas. Bajo el título de ‘Paraíso Canario’, la obra mezcla la tradición religiosa con elementos del Archipiélago, como el Teide, el mar de nubes y distintas especies de fauna y flora autóctonas. Además, incorpora pequeños guiños de actualidad, como la presencia de la Cruz Roja, vinculada a la realidad migratoria del Archipiélago, y la figura del actual pontífice, con su reciente presencia en Tenerife y Gran Canaria. “Pusieron al papa, mira que bien. Ya pudieron traerlo pa’ que lo viera”, dice una de las parejas que vinieron a verla por primera vez.

Asombro y admiración entre los asistentes

En la misma mañana de la presentación solo se escuchan palabras de asombro y admiración. “Mira que vino gente a ver la alfombra”, se oye entre uno de los interesados. “Está preciosa, fíjate en los detalles”, dicen otros. Y es que la estampa, a pocas horas de que los comercios hayan abierto sus puertas, es curiosa. Las escaleras que conectan el diseño con el Ayuntamiento permanecen repletas de personas que buscan una fotografía, una panorámica o, simplemente, unos minutos para contemplar la obra. Los servicios municipales, por su parte, ya preparan y adornan las calles para la gran jornada. “Vámonos Juan, ya la vemos mañana que se me hace tarde”, responde una señora a su marido, que quería subir al balcón.

Gente amontonada para ver la alfombra desde el balcon de la Casa Consistorial

Gente amontonada para ver la alfombra desde el balcon de la Casa Consistorial / Arturo Jiménez

Cada año digo que no me va a sorprender y cada año me equivoco”, comenta una mujer llegada desde Santa Úrsula mientras señala algunos de los detalles del diseño. La estima también se repite entre los más jóvenes. “Yo había venido otras veces, pero nunca me había parado a fijarme en todo lo que tiene”, explica Alejandro, un estudiante que acaba de terminar la PAU. “Cuando ves los animales, las sombras, las caras... te das cuenta del curro que tiene, es una barbaridad de trabajo”, continúa el joven.

A pocos metros, otra visitante escucha la conversación y asiente. “Lo bonito es que dura muy poco. Parece una pena, pero precisamente por eso la gente la valora tanto”, comenta. Así es, un arte destinado a desaparecer que, pese a ello, atrae a todo tipo de público. Y es que en un mes marcado por grandes acontecimientos dentro y fuera de Canarias, La Orotava vuelve a demostrar que, al menos por un día, toda la atención cabe sobre 900 metros cuadrados de arena volcánica.

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