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Patrimonio gráfico en riesgo: Ínsula Signa alerta sobre la convocatoria de ayudas del Cabildo de Tenerife

La asociación canaria dedicada a la catalogación y preservación del patrimonio gráfico advierte del riesgo de que fondos públicos financien la desaparición de elementos con valor cultural en la renovación de negocios

Retirada del rótulo de la popular librería Lemus, conservado por Ínsula Signa

Retirada del rótulo de la popular librería Lemus, conservado por Ínsula Signa / Ínsula Signa

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Alexis Vella

Alexis Vella

Santa Cruz de Tenerife

La convocatoria del Cabildo de Tenerife para la renovación de la imagen de los rótulos en los establecimientos industriales ha sido cuestionada por la ausencia de referencias al patrimonio gráfico, la conservación, el valor histórico o la protección de cartelería singular en sus bases reguladoras. Así lo denuncia la asociación canaria dedicada a la catalogación y preservación del patrimonio gráfico, Ínsula Signa, que advierte de que la línea de ayudas subvenciona actuaciones como la instalación, renovación o sustitución de rótulos, la cartelería, la pintura de fachadas y el rediseño de imagen corporativa sin incorporar salvaguardas patrimoniales específicas.

Con una dotación inicial de 165.000 euros, ampliable hasta 365.000, la convocatoria aprobada para este año prevé cubrir el 100% de los gastos, con un máximo de 10.000 euros por beneficiario, para actuaciones como la rotulación, la renovación de fachadas y el rediseño de imagen corporativa. Aunque "es una buena noticia que existan ayudas para renovar negocios", expresa la asociación canaria, "no se contempla ninguna medida para evitar que fondos públicos acaben financiando la desaparición de elementos con valor cultural; ni una".

El presidente de Ínsula Signa, Jaime Medina, advierte de que "el principal problema es la ausencia total de criterios de protección patrimonial dentro de una convocatoria destinada a intervenir sobre elementos del paisaje comercial e industrial". En consonancia con la denuncia pública, las bases subvencionan, expresamente, la instalación, renovación y sustitución de rótulos, así como pintura de fachadas y rediseño de imagen corporativa, pero no incorporan, según el propio Medina, "mecanismos de evaluación patrimonial, criterios de conservación, obligación de documentación histórica, ni ninguna exclusión para elementos con valor cultural significativo". "Tampoco se contempla la consulta a especialistas en patrimonio gráfico ni a los ayuntamientos con respecto a posibles catálogos o inventarios existentes", continúa.

Falta de filtros para asegurar la conservación

La convocatoria puede generar un incentivo económico para sustituir rótulos históricos por soluciones contemporáneas estandarizadas, cuestión que también demanda la entidad en defensa del patrimonio gráfico. "Muchos de estos elementos sobreviven en comercios modestos por mera continuidad de uso", añade el presidente. "Si las administraciones financian su sustitución sin filtros, existe el riesgo de acelerar la desaparición de una parte importante de la memoria visual del territorio", expone Medina, quien defiende que "no hablamos solo de 'carteles viejos', sino también de tipografías históricas, rotulación artesanal, neones, mosaicos cerámicos, letras corpóreas, técnicas tradicionales de pintura, o diseños comerciales vinculados a determinadas épocas económicas y sociales. Cuando desaparecen, desaparece parte de la historia urbana, industrial y comercial de nuestras ciudades".

Una persona comiéndose un perrito delante del rótulo de Casa Peter

Una persona comiéndose un perrito delante del rótulo de Casa Peter, también conservado por Ínsula Signa / Andrés Gutiérrez

Incentivar la protección del patrimonio histórico

La solución que plantea el colectivo no implica que los negocios accedan o no a estas ayudas. Aboga porque se incorpore "una cláusula de evaluación patrimonial previa para aquellos rótulos que, por su antigüedad, singularidad o calidad, pudieran poseer interés cultural". En este sentido, busca que sea el titular del establecimiento quien, conociendo la información sobre su valor patrimonial, pueda decidir libremente entre conservar, integrar o sustituir su imagen. En caso de que un dueño decida renovar su establecimiento, incentivar la conservación parcial o la restauración del rótulo histórico en su nueva imagen comercial. Si no fuera así y se optase por retirar un elemento de especial interés, "las adminitraciones públicas deberían contemplar mecanismos para su recuperación y conservación institucional, evitando que acabe destruido o abandonado". Esto ya sucede con antiguos tranvías, mobiliario urbano o maquinaria industrial.

Para Ínsula Signa, el problema no es la renovación comercial, sino que una ayuda pública destinada a intervenir sobre el paisaje urbano pueda acelerar la desaparición de elementos que forman parte de la memoria visual del territorio. La asociación sostiene que "un rótulo puede ser comercial y patrimonial al mismo tiempo, y su valor no depende solo de la pieza física, sino también de su relación con la fachada, la historia del establecimiento y su permanencia en el tiempo". Por ello, defiende que las bases incorporen una evaluación patrimonial previa atendiendo a criterios como "la antigüedad, la singularidad tipográfica, la calidad artesanal, el uso de técnicas tradicionales o su vínculo con la historia económica y social del lugar". “No se trata de impedir la evolución de la ciudad, sino de evitar que desaparezca, silenciosamente, una parte de su historia visual sin siquiera haber sido valorada”, concluye Jaime Medina.

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