Preparativos de la visita del pontífice a Canarias
De Canarias a Madrid para ver al Papa León XIV por partida doble
Decenas de isleños participan estos días en los actos del pontífice en Madrid y se preparan para recibirlo el jueves 11 en Gran Canaria o el viernes 12 en Tenerife

Sergio y Laura, 'avanzadilla canaria' que fue al encuentro del papa. / El Día

Aún faltaban varios días para que el avión papal aterrizara en Canarias, cuando una pequeña avanzadilla de isleños ya había salido al encuentro de León XIV en Madrid. Jóvenes procedentes de Tenerife y Gran Canaria, algunos residentes actualmente en la capital por estudios o trabajo y otros desplazados expresamente para la ocasión, decidieron vivir desde el primer momento la visita del Pontífice a España.
Entre vigilias, celebraciones multitudinarias, horas de espera bajo el sol de justifica como ocurrió en la eucaristía del Corpus Christi celebrada en la mañana de este domingo en Cibeles o encuentros compartidos con deceba de miles de peregrinos llegados de distintos lugares del mundo, estos canarios encontraron algo más que un acontecimiento religioso. Hablan de comunidad, de fe compartida, de unidad y de una experiencia difícil de explicar con palabras.
Mientras León XIV continúa su recorrido por España -mañana se trasladará a Barcelona- antes de desplazarse el jueves a Gran Canaria y el viernes a Tenerife, sus testimonios permiten asomarse a la dimensión más humana de una visita que moviliza a miles de personas.
Dos amigas tinerfeñas en Madrid
Cristina Scantlebury Fernández, de 25 años, nació en Santa Úrsula aunque se considera criada en La Orotava. Estudió Turismo y Negocios Internacionales y actualmente trabaja en Madrid para una empresa especializada en la organización de grupos internacionales.

Cristina, con camisa azul, y Suzane, junto a los voluntarios de la organización Humberto y Bernabé. / El Día
Su presencia en los actos papales tuvo mucho de oportunidad y de reencuentro. «Ha sido la mejor manera de reconectar con la religión», explica. Residente en Madrid, decidió acudir junto a integrantes de la Fundación Lázaro, una experiencia que, asegura, superó todas sus expectativas.
La joven reconoce que no podrá acompañar al Papa durante su estancia en Tenerife por motivos laborales, pero se marcha con la satisfacción de haber vivido unos días que recuerda con especial cariño. «Lo he vivido con muchísima ilusión. Ha superado completamente mis expectativas y estoy muy feliz de haber podido compartirlo con la gente que quiero».
Junto a ella estuvo Suzanne Fariña, de 30 años, nacida en Santa Cruz de Tenerife e hija de madre camerunesa y padre canario, una historia familiar marcada por la experiencia misionera que llevó a sus padres a conocerse en África.
Actualmente desarrolla su carrera artística en Madrid, donde estudia interpretación desde octubre de 2024. Tampoco podrá desplazarse a Canarias para la visita papal debido a sus compromisos académicos, pero asegura que estos días han dejado una profunda huella.
Una fe sencilla y cercana
Suzanne destaca especialmente dos mensajes escuchados durante los actos presididos por León XIV.
El primero, la importancia de la coherencia entre la fe y el trato a los demás. «No sirve de nada arrodillarse ante Dios si a la persona que tienes al lado la tratas de mala manera».
El segundo, la invitación a vivir una espiritualidad sencilla y auténtica. «No hay que demostrarle nada a nadie. La fe está en tu diálogo con Dios y en la forma en que tratas al prójimo».
Para la joven actriz, esos mensajes resumen valores universales como la fraternidad, la igualdad, la paz y la construcción de una sociedad mejor.
Laura: el descubrimiento de una Iglesia viva
Entre los canarios desplazados a Madrid también se encuentra Laura, una joven de 21 años nacida en Las Palmas de Gran Canaria y residente actualmente en La Laguna, donde cursa el grado de Estudios Francófonos en la Universidad de La Laguna. Nunca había participado en una Jornada Mundial de la Juventud ni en un Jubileo. Tampoco había tenido ocasión de encontrarse tan cerca del Papa.

La pareja formada por Sergio y Laura, en uno de los actos con el Papa León XIV en Madrid. / El Día
Por eso vivió la experiencia con una mezcla de sorpresa y entusiasmo. «Me ha parecido increíble el recogimiento, la acogida y la ilusión de tantos jóvenes».
La estudiante reconoce que uno de los aspectos que más le impresionó fue comprobar la dimensión real de una comunidad creyente que muchas veces permanece invisible. «He podido ver que somos muchísimos más de lo que creemos. Todos somos hermanos y la Iglesia es nuestra casa».
Laura sí podrá reencontrarse con León XIV dentro de unos días en Tenerife, una posibilidad que vive con especial emoción.
Sergio y la experiencia de la comunión
Junto a Laura participó también su pareja, Sergio Benítez, profesor de Religión en varios institutos de Tenerife y residente en el barrio lagunero de San Matías.
Vinculado a distintos grupos e iniciativas eclesiales, especialmente al movimiento Effetá, considera que encuentros como este permiten experimentar algo esencial para la vida de la Iglesia: la comunión.
«Es una experiencia de gozo porque nos permite reunirnos y orar junto al Señor en presencia del Santo Padre».
Sergio ya había participado anteriormente en la Jornada Mundial de la Juventud de Lisboa en 2023, pero reconoce que este viaje le ha permitido descubrir una continuidad que va más allá de la personalidad de cada pontífice.
El mismo Pedro
Durante las celebraciones madrileñas recordó sus experiencias con Francisco y las comparó con las vividas ahora junto a León XIV. «He visto a dos personas distintas, con estilos diferentes, pero en los dos veo al mismo Pedro»; en referencia al apóstol.
Para él, la figura del Papa representa esa continuidad histórica que une a los cristianos de hoy con los primeros discípulos. «Sigue confirmándonos en la fe y ayudándonos a vivir nuestra vocación de anunciar a Jesucristo».
El joven profesor regresó a Tenerife convencido de que estos encuentros ayudan a reforzar la unidad en un tiempo marcado por la división y la polarización social.
Esperando al Papa en casa
Mientras Madrid comienza a despedirse de León XIV, la emoción se traslada ahora a Canarias. Muchos de los jóvenes que han participado en esta avanzadilla volverán a encontrarse con el Pontífice dentro de unos días.
Algunos lo harán por primera vez en las Islas. Otros, como Pablo Díaz -otro de los tinerfeños presentes en Madrid-, sonríen al reconocer que han querido aprovechar la oportunidad para verlo dos veces.

Pablo Díaz, peregrino en Madrid, anfitrión en Tenerife. / El Día
Porque si algo comparten todos estos testimonios es la sensación de haber participado en algo que trasciende el acontecimiento mediático. Hablan de una experiencia de fe, pero también de encuentro, amistad y esperanza.
Una experiencia que comenzó en Madrid y que ahora se prepara para continuar en Gran Canaria y Tenerife, donde miles de canarios esperan ya la llegada del primer Papa que visitará el Archipiélago en pleno siglo XXI, demostración de que la fe vive una particular primavera entre la juventud.
Candela y Mario: "Nuestra historia nació de la fe"
Para Candela Rocher, valenciana de 22 años afincada en Tenerife desde hace año y medio, el viaje a Madrid para encontrarse con el Papa León XIV fue mucho más que una peregrinación. Estudiante de Farmacia, llegó acompañada por Mario, un joven al que conoció en un retiro de Effetá Tenerife, movimiento que ha marcado profundamente su camino de fe. La decisión de viajar nació de una convicción compartida: vivir de cerca la visita del sucesor de Pedro y fortalecer una fe que ambos consideran el eje de sus vidas.

Candela y Mario, dos jóvenes que fueron al encuentro del papa en Madrid. / El Día
La joven reconoce que la experiencia la desbordó emocionalmente desde el primer momento. Durante los actos multitudinarios siguió el recorrido del papamóvil junto a miles de jóvenes llegados de toda España. Sin embargo, lo que más la impresionó no fue la magnitud de las cifras ni la cercanía del Pontífice, sino la respuesta de la multitud durante los momentos de oración. “Estoy hablando de ello y todavía se me ponen los pelos de punta”, confiesa al recordar aquellos instantes.
Entre todas las imágenes que conserva en la memoria hay una que sobresale sobre las demás: la adoración eucarística durante la vigilia. “Había muchísimo ruido y, de repente, cuando comenzó la exposición del Santísimo, más de un millón de personas se arrodillaron y se hizo un silencio sepulcral. Fue impresionante. Pensé: ¿cómo consigue Dios algo así?”. Para Candela, aquella escena se convirtió en una confirmación de que la fe sigue viva entre los jóvenes y de que existe una búsqueda espiritual mucho más profunda de lo que a menudo se percibe.
También le emocionó especialmente la cercanía mostrada por León XIV durante los recorridos entre los asistentes. “Ver cómo pedía detener el papamóvil para bendecir a niños o acercarse a personas con discapacidad fue muy bonito”. Al regresar a Tenerife se lleva la sensación de haber recibido “un regalo del cielo”, una experiencia que, asegura, le ha ayudado a reafirmar sus convicciones y a descubrir que miles de jóvenes siguen encontrando en la Iglesia un espacio de encuentro, esperanza y alegría compartida.
Mario Oramas González, de 22 años, nació en Puerto del Rosario (Fuerteventura), aunque desde hace cinco años reside en Tenerife. Graduado en Derecho y miembro activo de Effetá Tenerife y Hakuna, decidió viajar a Madrid movido por un doble propósito: mostrar su fidelidad al Santo Padre y vivir junto a otros jóvenes una experiencia que fortaleciera su compromiso cristiano. “La fe se vive de una forma mucho más profunda cuando se comparte”, explica al recordar los días vividos en la capital.
Durante el encuentro quedó especialmente impactado por la presencia de miles de jóvenes reunidos por una misma razón. Más allá de las celebraciones y los actos oficiales, Mario destaca el ambiente de alegría, esperanza y comunión que se respiraba en cada rincón. “Ver a tantos jóvenes mostrando su amor a la Iglesia y su fidelidad al Papa fue algo muy especial. Muchas veces parece que la fe es algo minoritario, pero allí descubrías justo lo contrario”.
Uno de los momentos que más le marcó fue la adoración eucarística de la vigilia. “Ver a miles y miles de personas arrodilladas en silencio adorando a Jesús Eucaristía pone los pelos de punta. Vivirlo junto al Papa ayuda muchísimo a confirmar la fe”. Para él, aquella imagen resume el verdadero sentido del encuentro: una Iglesia joven, viva y con sed de Dios, capaz de congregar a personas de lugares muy distintos alrededor de una misma esperanza.
Sin embargo, el viaje tuvo además un significado profundamente personal. Fue precisamente durante la vigilia cuando decidió pedirle a Candela que fuera su novia. Ambos se habían conocido en un retiro de Effetá y llevaban tiempo compartiendo amistad, fe y camino espiritual. “Pensé que si lo nuestro había nacido de la fe, tenía sentido comenzar nuestra relación en un día tan importante como este”. La respuesta fue inmediata. Candela dijo sí. Y así, entre oraciones, cantos y miles de jóvenes reunidos junto al Papa León XIV, comenzó una nueva etapa en sus vidas que ambos desean construir desde los mismos valores que los llevaron hasta Madrid.
Suscríbete para seguir leyendo
- Al descubierto el misterio de las excomponentes de Nueva Línea
- El bar de Tenerife que conquista con una de las carnes de cabra más famosas de la isla: siempre está lleno
- «Escuché su voz diciéndome que no me rindiera»
- Una mujer de 80 años es hospitalizada tras el incendio de una vivienda en el sur de Tenerife que obligó a evacuar el edificio
- La taberna de Tenerife que conquista con sus elaboraciones y trato cercano: la tortilla de aguacate es obligatoria
- Con cascadas y especies endémicas: la playa artificial de Tenerife que diseñó César Manrique
- El guachinche de Tenerife donde la carne de cabra es la gran protagonista y la gastronomía canaria se disfruta a precios económicos
- Vuelve el refugio del Teide, el más alto de España después de permanecer siete años cerrado por obras