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Tenerife cuenta con un nuevo plan permanente de prevención, vigilancia y extinción de incendios forestales

La estrategia, que entrará en vigor en 2026, se adapta a los efectos del cambio climático y priorizará actuaciones en las áreas de zonas de mayor riesgo

Imagen del operativo frente al incendio del 2023 en Tenerife

Imagen del operativo frente al incendio del 2023 en Tenerife / Andrés Gutiérrez

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Santa Cruz de Tenerife

El Cabildo de Tenerife aprueba en su Consejo de Gobierno el Plan Anual para la Prevención, Vigilancia y Extinción de Incendios Forestales. Esta estrategia, que operará durante los 365 días años, buscará, además de sentar las bases para reducir el riesgo de quemas en espacios naturales, la adaptación a los efectos cambiantes de la crisis climática. El documento, que se pondrá en marcha este año, responde a una nueva normativa estatal que exige contar con un plan anual específico de este tipo. Se trata de un nuevo modelo de planificación más exigente y actualizado a las recientes estrategias.

Adaptarse a los efectos del cambio climático

Asimismo, el plan incluye una evaluación de la crisis climática a través del análisis del aumento de las temperaturas, la reducción de precipitaciones, las olas de calor y el incremento de días con riesgo extremo de incendios. Para ello, se priorizarán las actuaciones en las áreas de interfaz urbano-forestal, donde confluyen los núcleos habitados y las masas forestales de mayor riesgo, especialmente en aquellos sectores que presentan mayores índices de vulnerabilidad para la población y las infraestructuras.

“Es la primera vez que se integra, de una forma estructurada, el análisis de la evolución climática de la isla de Tenerife”, subrayó la presidenta del Cabildo de Tenerife, Rosa Dávila. En este sentido, el plan nace, según la consejera de Medio Natural, Blanca Pérez, "de un análisis detallado de las características físicas y ambientales de una isla marcada por una gran diversidad ecológica, fuertes pendientes, una compleja orografía y una amplia variedad de condiciones climáticas".

Estudio de las zonas de mayor riesgo

Sumado a esto, también se apuesta por aumentar los tratamientos selvícolas, el conjunto de intervenciones y cuidados que se aplican a los bosques con el objetivo principal de asegurar la salud del ecosistema y mejorar la calidad y el desarrollo del bosque. Dávila, destaca, que se va a "mejorar el mantenimiento de las pistas forestales, el progreso de los puntos de agua, la creación de áreas de cortafuegos, el uso de quemas prescritas para reducir la acumulación de combustible vegetal" y la integración de "planes para la zonificación completa de la isla para, así, poder identificar las zonas de alto riesgo".

También se incorporan actuaciones destinadas a favorecer actividades compatibles con la prevención, como el aprovechamiento ganadero en determinadas zonas forestales. A este respecto, las Brigadas de Refuerzo en Incendios Forestales (BRIFOR) se mantienen como eje fundamental del operativo encargado de las labores de prevención, vigilancia y lucha contra quemas en espacios naturales.

Miembros de la Brigada Forestal (Brifor) del Cabildo en  la presentación de un operativo contraincendios. | ANDRÉS GUTIÉRREZ

Miembros de la Brigada Forestal (Brifor) del Cabildo en la presentación de un operativo contraincendios / Andrés Gutiérrez

El dispositivo contará con recursos humanos y técnicos especializados distribuidos estratégicamente por la isla, complementados con otros medios de distintas administraciones y organismos que pueden ser movilizados en caso de emergencia. Entre ellos, se establece, incluso, criterios específicos para intensificar la vigilancia y desplegar recursos en función de las condiciones meteorológicas, especialmente durante episodios de altas temperaturas, baja humedad relativa o situaciones de viento que puedan incrementar el peligro de incendio.

Exposición pública

La prevención, por ende y según la propia Dávila, "no se limita únicamente a los recursos de emergencia, ya que este plan incorporará estrategias específicas de sensibilización dirigidas a la población, para evitar conductas negligentes" que, en el peor de los casos, "generan los conatos de incendios forestales".

Tras su aprobación inicial, el plan anual para 2026 será sometido a un periodo de información pública de veinte días hábiles para que ciudadanos, entidades y organizaciones puedan presentar las alegaciones que consideren oportunas. Una vez finalizado este trámite y resueltas las aportaciones que pudieran presentarse, el documento quedará definitivamente aprobado, constituyendo la hoja de ruta que guiará las actuaciones de prevención, vigilancia y extinción de incendios forestales en Tenerife durante el próximo año.

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