Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

El fuerte de los esclavos: la lucha por proteger una joya del patrimonio histórico de Tenerife con decenas de propietarios

Un revés burocrático y la negativa de la mitad de los dueños, familias de la burguesía agraria grancanaria, retrasan la expropiación de la Casa Fuerte

Panorámica aérea de la Casa Fuerte de Adeje, una de las joyas del patrimonio histórico de Tenerife.

Panorámica aérea de la Casa Fuerte de Adeje, una de las joyas del patrimonio histórico de Tenerife. / E. D.

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
Daniel Millet

Daniel Millet

Santa Cruz de Tenerife

La Casa Fuerte de Adeje, una mezcla de finca y fortaleza, es uno de los mayores tesoros del patrimonio histórico de Tenerife. Motor económico del sur de la Isla en el siglo XVI y uno de los ingenios azucareros más importantes de Canarias –empleó mano de obra esclava–, no está siendo fácil protegerlo. Más de 30 años después de los primeros pasos para garantizar su preservación, el Ayuntamiento de Adeje sufre un nuevo revés en un proceso que parece interminable.   

El Consistorio sureño va a tener que llevar otra vez a pleno el expediente de expropiación de este complejo construido poco después de la conquista castellana de Tenerife. Un recurso judicial de uno de los numerosos propietarios, la única residente de la Casa Fuerte, por la forma en que le comunicaron la expropiación –la justicia le ha dado la razón–, fuerza el enésimo retraso de un proceso que se ha complicado más de lo que nadie imaginó.

Primera aprobación de la expropiación de la Casa Fuerte en el pleno

El 27 de mayo de 2022, el pleno del Ayuntamiento aprueba la puesta en marcha del expediente de expropiación de la Casa Fuerte. Y el 5 de agosto de 2023, da otro paso más al iniciar la expropiación del suelo colindante. Pero ha surgido un inconveniente burocrático.

La vuelta al pleno no es el único obstáculo al que se enfrenta el alcalde, José Miguel Rodríguez Fraga –empecinado en incorporar esta joya al patrimonio público de Adeje desde que se hizo con el bastón de mando hace 39 años–, y su equipo de gobierno. El principal tiene que ver con el gran número de propietarios. Se calcula que son más de un centenar pertenecientes a 11 líneas hereditarias con derechos sobre este conjunto arquitectónico.

La obsesión de Fraga –rescatarla para las futuras generaciones a través de la creación de un centro de interpretación– se justifica con un repaso a la vasta y azarosa trayectoria –incluido un incendio devastador en 1902– de esta casona situada en el corazón del casco de Adeje, con un valor tan incalculable que explica que en 1986, hace justo 40 años, fuera declarada Bien de Interés Cultural (BIC) con la categoría de monumento.

La mitad de los dueños actuales, descendientes de familias de la burguesía agraria de Gran Canaria que la compraron a los herederos peninsulares del regidor Pedro de Ponte y Vergara a finales del siglo XIX, rechazan el ofrecimiento del Ayuntamiento de nacionalizar la hacienda por 1,6 millones de euros.   

Manuel Luis Méndez, concejal de Adeje: «Esos terrenos no tienen ningún valor urbanístico pues están protegidos por la declaración de BIC, de tal manera que está prohibido alterar cualquier parte del conjunto»

El responsable de Urbanismo y uno de los concejales más involucrados en el procedimiento de la Casa Fuerte, Manuel Luis Méndez, respeta la decisión de esa mitad de dueños que se niegan a aceptar la oferta pero no la comprende. «Esos terrenos no tienen ningún valor urbanístico pues están protegidos por la declaración de BIC, de tal manera que está prohibido alterar cualquier parte del conjunto». Aún así y pese al nuevo varapalo a los trámites de expropiación, Méndez deja claro que el Ayuntamiento mantendrá el proceso tarde lo que tarde.

Con una superficie de 7.200 metros cuadrados, fueron muchos y muy importantes los episodios que tuvieron lugar en esta especie de castillo rodeado de cultivos en terraza, amenazado por piratas, capital en la primera fase del desarrollo de Tenerife tras la victoria castellana sobre los guanches y plaza desde la que se controlaron las primeras poblaciones de La Gomera y El Hierro. Fue la primera gran plantación de caña de azúcar de las Islas y reunió uno de los archivos más valiosos del pasado, trasladado por los descendientes de los actuales propietarios a Gran Canaria.

¿Quién la construyó? ¿Por qué se convirtió en el mayor centro de esclavitud de Canarias? La Casa Fuerte fue construida por uno de los personajes más poderosos e influyentes de Tenerife durante el siglo XVI. Pedro de Ponte y Vergara fue hijo del comerciante genovés Cristóbal de Ponte y de Ana de Vergara, una de las familias que financió la conquista de las islas, gracias a lo cual obtuvo derechos de explotación sobre las tierras tinerfeñas.

Desde joven participó en la administración de las terrenos y negocios familiares, especialmente en Daute, Garachico y Adeje. Sin embargo, Pedro de Ponte destacó por su enorme ambición. Amplió las actividades agrícolas al comercio marítimo, convirtiéndose en uno de los hombres más ricos de las Islas. Controló el abastecimiento de carne en Tenerife, comerciando con El Hierro, y desarrolló una extensa red con América e Inglaterra.

Imagen aérea de la Casa Fuerte de Adeje, una de las joyas del patrimonio histórico de Tenerife.

Imagen aérea de la Casa Fuerte de Adeje, una de las joyas del patrimonio histórico de Tenerife. / E. D.

Tras la muerte de su padre en 1552, se instaló definitivamente en Adeje. Allí proyectó la Casa Fuerte, autorizada por la corona en 1555 para defender la zona de los ataques piratas. Además, obtuvo cargos importantes como regidor perpetuo de Tenerife y alcaide hereditario de la fortaleza de Adeje. Pedro de Ponte también intentó convertir Adeje en un señorío jurisdiccional independiente, aunque la oposición del Cabildo impidió que lo lograra. Sus descendientes sí obtendrían finalmente ese señorío en el siglo XVII.

Mantuvo relaciones muy estrechas con mercaderes ingleses y participó en el comercio clandestino con América. Había entablado amistad con el navegante y corsario inglés John Hawkins, con quien organizó expediciones ilegales hacia las Indias. Fue de esta relación de la que surgió la llegada de esclavos a la Casa Fuerte, muchos comprados en Cabo Verde ante la necesidad de contar con abundante mano de obra para la caña de azúcar.

La presencia de trabajadores en cautiverio se cita en el Fondo Documental de la Casa Fuerte, uno de los más valiosos de Canarias. Está integrado por la documentación generada a raíz de la administración y gestión, desde esta fortaleza, del mayorazgo y condado de La Gomera, el mayorazgo y marquesado de Adeje y el mayorazgo y señorío de El Hierro.

Este fondo se conserva en el Museo Canario de Las Palmas de Gran Canaria desde 1935 a raíz de la cesión efectuada dos años antes por los Curbelo, una de las familias propietarias de la Casa Fuerte. Una copia digital de todos los documentos se encuentra en internet después de que en 1995 el Museo Canario y el Ayuntamiento de Adeje firmaran un acuerdo de colaboración con la finalidad de organizarlo y abrirlo a quien lo quiera consultar.

El fondo documental, uno de los más valiosos de Canarias

El archivo constituye uno de los testimonios más valiosos para comprender la esclavitud en Canarias. La documentación revela que la presencia de personas esclavizadas formó parte de la economía señorial de los marqueses de Adeje y condes de La Gomera.

Desiderio Afonso, el edil que más sabe de la Casa Fuerte –es responsable de Patrimonio Municipal–, remarca la habilidad de Pedro de Ponte para conseguir por un lado apoyo de la corona a la fortificación de la finca –con el pretexto de protegerla de los piratas– y por otro de negociar con estos para sacar tajada a sus actividades de contrabando. «Logró el respaldo del rey Felipe II para blindarse de la amenaza de piratas y corsarios a la vez que comerciaba con estos en áreas como l tráfico de esclavos», narra.

Todo está registrado en el fondo documental, con referencias a trabajadores esclavizados destinados tanto al servicio doméstico como a las labores agrícolas. Los estudios realizados a partir de estos documentos muestran que los esclavos eran registrados contablemente como bienes patrimoniales, diferenciándose claramente de los trabajadores libres asalariados.

Algunos de los apellidos más comunes del Adeje actual, recuerda Desiderio Afonso, proceden de estos siervos. «Ahí están casos como Urbano o Lima». Los inventarios patrimoniales y testamentos conservados en este archivo también son especialmente reveladores sobre su importante presencia en la Casa Fuerte.

Los inventarios patrimoniales y testamentos conservados en el fondo documental de la Casa Fuerte son especialmente reveladores sobre la importante presencia de esclavos en este complejo

En este tipo de documentos, los esclavos aparecen enumerados junto a tierras, ganado, herramientas y otros bienes de valor económico. Algunas escrituras reflejan transmisiones hereditarias de esclavos dentro de la familia señorial, mientras otras enumeran dotes, servicios domésticos o procesos de manumisión, actos formales mediante los cuales un amo concedía la libertad a un vasallo.

Las menciones permiten además identificar la diversidad de la población esclavizada presente en Canarias. Los registros históricos de la época emplean términos como «negro», «mulato», «moro», «bozal» o «ladino», categorías utilizadas para distinguir origen, condición cultural o grado de cristianización. La mayoría de estas personas procedían del área subsahariana o el norte de África y llegaron a Canarias a través de las redes comerciales atlánticas conectadas con Portugal y Sevilla.

Imagen de la Casa Fuerte de Adeje, declarada hace 40 años Bien de Interés Cultural.

Imagen de la Casa Fuerte de Adeje, declarada hace 40 años Bien de Interés Cultural. / E. D.

Este legado de conocimiento y el hecho de que queden partes de la propia construcción bien conservadas –otras están en ruinas– llevan al Ayuntamiento a no cejar en el empeño. «Este fuerte tiene que ser de todos los adejeros», coinciden Manuel Luis Méndez y Desiderio Afonso. Pero no está siendo nada sencillo.

Ambos agradecen que la mujer que reside en unas dependencias de la Casa Fuerte y otros propietarios permitan visitas organizadas por el Consistorio, como el paso de la Ruta del Agua, una actividad que se organiza todos los años y que consiste en recorrer las edificaciones históricas de Adeje.

Fuera de la lista roja del patrimonio español abandonado

Este hecho también permitió en 2024 que la Casa Fuerte abandonara la lista roja del patrimonio cultural abandonado de España, elaborada por la asociación Hispania Nostra. Que se mantenga en manos privadas, sin embargo, es un gran lastre para su futuro. Es larga la relación de desencuentros con los dueños, incluidos expedientes por obras vetadas tras su declaración de BIC.

La idea es mantenerla prácticamente como está, solo con algunas reformas para reforzar su conservación. Los expertos descartan una reconstrucción. Huyen de los falsos históricos por criterios de rigor científico y ético, ya que la comunidad académica, arquitectónica y arqueológica prioriza la autenticidad. Lo primordial es garantizar la subsistencia de un complejo en el que se viaja a los orígenes de la Tenerife de la posconquista.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents