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Cine

La historia de Urbano, un cabrero de Teno Alto, llega a la gran pantalla este fin de semana al Festival de Cine Medioambiental de Garachico

La pieza, que busca reflejar el "diálogo en silencio" entre el pastor y su entorno, se proyecta este sábado como parte de un proyecto artístico más amplio.

Fotograma del documental 'Roque largo', que se estrena en Ficmec

Fotograma del documental 'Roque largo', que se estrena en Ficmec / El Día

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Almudena Cruz

Almudena Cruz

Santa Cruz de Tenerife

La historia de Urbano, un cabrero de Teno Alto, llega este sábado a la gran pantalla del Festival Internacional de Cine Medioambiental de Canarias (Ficmec), en Garachico, gracias al Roque Largo. Se trata de un cortometraje documental que propone acompañar a este vecino, que dedica los siete días de la semana y los 365 días del año al cuidado de sus cabras.

La pieza, codirigida por Luz Sosa y Miguel Ángel Rolland, tendrá su estreno mundial en el festival, un marco especialmente simbólico tanto para sus autores y para una comunidad que ha inspirado este proyecto artístico de largo recorrido.

Parte de un proyecto más largo

Roque Largo nace como una derivación de La Isla de Más Allá, un proyecto fotográfico, documental y multidisciplinar que llevan desarrollando desde hace casi cinco años en Teno Alto y que gira en torno a "la memoria y la identidad". De ese trabajo han ido surgiendo distintas piezas, entre ellas este cortometraje y el largometraje documental Baladero, aún en proceso de producción.

El corto que se podrá ver este sábado 30 de mayo, Día de Canarias, en el certamen cinematográfico del norte de la Isla se centra en la relación entre Urbano y su entorno. No solo se trata de plamar el paisaje en el que trabaja, sino también el lugar en el que transcurre su vida. “Es un paseo en silencio entre el pastor, en este caso un cabrero, y su entorno”, explican sus creadores.

Tiempo compartido

Rodado en 2025, este corto documental nace precisamente del tiempo compartido entre los creadores y los habitantes de Teno Alto durante la preparación de Baladero. En ese proceso, los cineastas descubrieron una comunidad pequeña, bastante envejecida, pero llena de vitalidad. “A pesar de que quedan pocos habitantes y son de avanzada edad, son un auténtico prodigio de alegría y de ganas de vivir”, señala Rolland.

Cabrero 365 días al año

Urbano, el protagonista, representa esa manera de habitar el territorio. Cada mañana y cada tarde sale con sus cabras, haga sol, viento, frío o mal tiempo. Su rutina, aparentemente sencilla, revela una forma de relación con el paisaje que los directores definen como un “diálogo en silencio”. Ese silencio es, precisamente, uno de los grandes desafíos formales de la película.

Roque Largo se plantea, por lo tanto, como una pieza casi poética, de ritmo pausado, pensada para que el espectador se deje impregnar por el tempo de esa comunidad de los altos del norte de Tenerife. En un momento dominado por la rapidez de las imágenes y el consumo inmediato, este corto propone lo contrario: "bajar las pulsaciones, detener la mirada y escuchar".

El estreno en Ficmec tiene además un componente emocional. Para Sosa, natural de la zona, este festival es muy especial. Por su parte, para Rolland supone regresar a un espacio en el que presentó hace casi una década su primer largometraje documental, Santa Fiesta. Pero el momento más significativo será la presencia de Urbano, que saldrá de su entorno habitual para asistir a la proyección. Los directores han organizado todo para que pueda estar en el estreno, pese a que, según explican, apenas abandona Teno Alto.

Un modo de vida en extición

Esta película es también un homenaje a una generación vinculada a la tierra y a los saberes populares. Una generación que, como advierten los realizadores, está desapareciendo no solo en Canarias, sino en muchas partes del mundo. En el caso de Teno Alto, esa fragilidad se hace especialmente visible: la comunidad ha pasado en menos de 40 años de contar con más de 300 habitantes a menos de 40.

Los creadores no ocultan que más que estar nerviosos por el estreno, sienten mucho respeto por saber cuál será la reacción de la propia comunidad. Quieren que los vecinos se reconozcan en la pantalla y sientan que han sido retratados con respeto. El proyecto, aseguran, ha sido muy participativo desde el principio y una de sus prioridades es que Teno Alto "vaya recibiendo de vuelta" parte de lo que sus habitantes les han entregado durante el proceso.

Vocación internacional

Tras su estreno mundial este fin de semana en Garachico, Roque Largo iniciará un recorrido por festivales. Sus autores aspiran a que la película pueda verse por el mayor número posible de espectadores, dentro y fuera de Tenerife, porque consideran que la historia puede "abrir una conversación sobre una forma de vida en transformación".

El cortometraje funciona, además, como antesala de Baladero, el largometraje documental que Sosa y Rolland preparan sobre la comunidad de Teno Alto. La película, que ya cuenta con buena parte del rodaje avanzado, se concibe como un "canto a la vida de una comunidad rural amenazada por la desaparición, a través de un recorrido de un año entre fiestas, trabajo cotidiano y memoria compartida". Para completar la producción, el equipo prevé iniciar en breve una campaña de micromecenazgo.

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