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Preparativos de la visita del pontífice a Tenerife

Los frailes agustinos de Puerto de la Cruz: "Somos hermanos del papa León XIV" y esperan un impulso espiritual

La parroquia de La Peña de Francia se convierte en punto de referencia con motivo de la visita del papa León XIV donde reside una comunidad que ha conocido a quien fue su superior general

Los hermanos agustinos del Papa León XIV

Arturo Jiménez

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Humberto Gonar

Humberto Gonar

Santa Cruz de Tenerife

Nueve de la mañana en la plaza de la parroquia de la Peña de Francia, en pleno corazón de Puerto de la Cruz. El cielo amenaza lluvia y, tras la puerta de la casa parroquial, esperan tres de los cuatro religiosos que integran la última comunidad estable de la Orden de San Agustín en Canarias: el prior Ángel Andrés Blanco, Jojo Neyssery y Aldrin Melgar. El cuarto residente, Manuel Ángel André, de 96 años, permanece en su habitación. “Es el decano”, bromean sus compañeros.

“¿Dónde quieren hablar?”, pregunta el padre Ángel antes de abrir la residencia. La conversación termina en el comedor, después de cruzar un pasillo donde voluntarios de Cáritas preparan bolsas de alimentos para familias necesitadas. Entre cajas y saludos, la vida cotidiana de la parroquia sigue su ritmo habitual.

La próxima visita del papa León XIV a Canarias ha situado a los agustinos portuenses en el centro de la atención mediática. “Somos hermanos del papa”, resume el prior. Robert Francis Prevost, hoy León XIV, fue prior general de los agustinos entre 2001 y 2013 y visitó Puerto de la Cruz en dos ocasiones durante aquella etapa.

El papa que pasó por Tenerife

Aquellas visitas formaban parte de los recorridos que el superior general realizaba por comunidades agustinianas repartidas por todo el mundo. Prevost permaneció apenas un par de días en Tenerife, cuando la comunidad residía todavía en el antiguo colegio San Agustín.

De los actuales religiosos ninguno convivía entonces en el Puerto. La única persona que conserva un recuerdo directo es Julia Pacheco, trabajadora histórica de la residencia parroquial. Ella fue quien reconoció al nuevo pontífice cuando apareció en televisión tras el cónclave.

“Vi su cara y pensé: ‘Me resulta familiar’. Después alguien me dijo: ‘Muchacha, que es agustino’. Y ahí caí”, recuerda.

También conserva otra escena doméstica. “Cuando venían los superiores generales, el padre Benigno siempre me pedía preparar conejo en salmorejo. También se hizo cuando vino el que ahora es papa”.

Aunque no coincidieron con él en Canarias, los actuales residentes sí conocieron a Prevost en otros destinos internacionales de la Orden.

El padre Aldrin Alvarado, filipino, compartió varias celebraciones litúrgicas con él en Asia. “Yo era diácono y estaba cerca durante las misas”, explica.

Jojo Neyssery lo conoció en India durante una visita canónica del entonces superior general a su pueblo natal, donde se encontraba el seminario mayor agustino.

Ángel Andrés Blanco coincidió con Prevost en encuentros celebrados en Roma y España. “He compartido algunos momentos con él, aunque no convivimos directamente”, señala.

Una comunidad internacional

La pequeña comunidad del Puerto refleja el cambio que atraviesan muchas órdenes religiosas europeas. Hoy los agustinos del norte de Tenerife proceden de tres continentes distintos.

Ángel Andrés Blanco nació en Palencia y pasó cuarenta años como misionero en Venezuela y Colombia antes de solicitar destino en Tenerife hace algo más de un año. Defiende una Iglesia abierta y cree que la elección de un papa agustino puede despertar nuevas vocaciones.

Aldrin Melgar llegó a Puerto de la Cruz en abril de 2023 desde Filipinas. Estudió Teología en Valladolid y actualmente desarrolla labores pastorales con la comunidad filipina residente en Tenerife, además de colaborar en hospitales y parroquias.

Jojo Neyssery, natural de India, aterrizó en Puerto de la Cruz a finales de 2018. Hoy combina el trabajo parroquial en La Peñita con tareas administrativas dentro de la comunidad.

La figura más veterana es Manuel Ángel André. A sus 96 años representa la memoria viva de los agustinos en Canarias y continúa formando parte de la convivencia diaria de la residencia.

Crisis de vocaciones

Los religiosos reconocen la profunda crisis de vocaciones que vive Europa. “En España hace décadas que muchas congregaciones apenas tienen ordenaciones”, admite el padre Ángel.

El relevo llega ahora desde Asia, África y América Latina, donde las órdenes religiosas mantienen seminarios activos y un mayor número de aspirantes.

Pese a ello, los agustinos creen que sigue existiendo inquietud espiritual entre muchos jóvenes. Reivindican conceptos ligados al pensamiento de San Agustín, como la interioridad, la vida comunitaria y la búsqueda de sentido.

Iglesia y sociedad

La conversación deriva también hacia los cambios sociales y el papel actual de la Iglesia. Ángel Andrés Blanco considera que la institución necesita adaptar parte de su lenguaje para conectar con la sociedad contemporánea.

Preguntado por la presencia de homosexuales dentro de la Iglesia, responde sin rodeos: “Claro que tienen sitio en la Iglesia”.

El prior apuesta por una Iglesia capaz de escuchar más y condenar menos. También observa cierto regreso de jóvenes hacia experiencias religiosas, aunque admite que el contexto social español está muy alejado del vivido décadas atrás.

Esperando a León XIV

La comunidad confía en poder saludar personalmente al pontífice durante su estancia en Tenerife, aunque el protocolo vaticano todavía no ha concretado cómo serán esos encuentros.

Quien sí participará en un acto seguro será Ángel Andrés Blanco, invitado al encuentro que León XIV mantendrá en Madrid con agustinos españoles antes de su viaje a Canarias.

Los religiosos esperan que la visita papal deje algo más que imágenes multitudinarias. Confían en que sirva para impulsar la fe, abrir espacios de diálogo y volver a situar cuestiones como la migración, la convivencia o la solidaridad en el centro del debate social.

El prior de la comunidad agustina de Puerto de la Cruz y única en Canarias, Ángel Blanco.

El prior de la comunidad agustina de Puerto de la Cruz y única en Canarias, Ángel Blanco. / Arturo Jiménez

Cinco siglos agustinos

La presencia de los agustinos en Canarias se remonta al siglo XVI y dejó una profunda huella cultural, educativa y religiosa, especialmente en Tenerife. La Laguna acogió la primera universidad del Archipiélago impulsada por la Orden de San Agustín, mientras conventos e iglesias marcaron municipios como Tacoronte, La Orotava o Los Realejos. Hoy, tras siglos de historia y expansión hacia América, la última comunidad agustiniana estable sobrevive en Puerto de la Cruz, símbolo vivo de un legado que aún permanece en Canarias.

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