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El secreto de un instituto de Tenerife para estar año tras año en la élite nacional: "Los alumnos están muy motivados"

Dos proyectos creados en un instituto tinerfeño, el IES Profesor Martín Miranda, se cuelan entre los mejores a nivel nacional en un concurso tecnológico. Sin restarles méritos, en el centro son pocos los que se sorprenden pues, promoción tras promoción, siempre hay un equipo que conquista al jurado con sus creaciones.

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Santa Cruz de Tenerife

Una buena representación de la cantera de la ciencia canaria se está formando en estos momentos en el Instituto de Educación Secundaria (IES) Profesor Martín Miranda, en San Cristóbal de La Laguna (Tenerife). Entre su alumnado, aquellos que deciden matricularse en Tecnología, una asignatura impartida por el docente Roberto Díaz, lo hacen con una idea clara: el conocimiento no puede quedarse dentro del aula, tiene que materializarse en proyectos que tengan un impacto en la sociedad.

Bajo esta premisa, este curso han decidido desarrollar dos incitativas, ambas enfocadas en solventar dos grandes desafíos para el Archipiélago. En concreto, con la primera de ellas –un sistema autónomo apodado AgroFlare– pretenden detectar incendios forestales en fases tempranas, mientras que con la segunda (EcoWave) quieren monitorizar la calidad hídrica y vigilar la presencia de microplásticos en zonas costeras.

Estas dos ideas no solo han convencido al profesor de la asignatura, sino que también han sido muy bien valoradas a nivel nacional. Ambas se han colado entre los doce semifinalistas del VIII Certamen Tecnológico Efigy, un concurso en el que participan un total de 102 proyectos y más de 3.000 alumnos que cursan 3º y 4º de Educación Secundaria Obligatoria en institutos de todo el país, tanto públicos como privados. Aunque de momento se desconoce si alguna resultará ganadora, los alumnos implicados ya tienen claro que su esfuerzo ha merecido la pena porque, como recompensa, viajarán a Valencia para defender sus proyectos. Allí, además, serán los únicos representantes de Canarias.

Un proyecto para evitar incendios forestales

Paula Sofía Rolo, Carolina Liché y Diego Acuña son tres de los alumnos que han desarrollado el detector de incendios forestales. «Nos dimos cuenta de que se pierde mucho tiempo porque la detección siempre suele ser visual, cuando un vecino ve humo y da la voz de alarma. El sistema que creamos avisa a Emergencias si, por ejemplo, el suelo está muy seco, así se puede prevenir un mal mayor», argumentan. Todos ellos tenían claro que su idea podía estar entre las mejores, por lo que estos días solo se dedicarán a ultimar detalles para que todo salga perfecto.

Un sistema para detectar microplásticos

Al frente del otro proyecto están Sofía Mendoza, María Isabel Campo, Hugo Cabrera y Dylan Rodríguez. «Creíamos que era una herramienta que las playas de las Islas necesitan; aun así, saber que entre tantas iniciativas nos han elegido a nosotros es una sorpresa y un gran orgullo», reconocen.

Una farola inteligente

Aunque en una competición diferente, en la clase también tienen otro proyecto que lucha por estar entre los mejores del país. En este caso, es una especie de farola sostenible e inteligente capaz de medir la temperatura, la humedad y la calidad del aire que nació porque un alumno se dio cuenta de que la iluminación en las calles de la Isla era «muy simple».

El ganador del curso pasado

Estos grupos han situado en la élite nacional al IES Profesor Martín Miranda, un instituto público de Tenerife. Sin embargo, en el centro son pocos los que se sorprenden por esta hazaña, pues promoción tras promoción siempre hay algún proyecto tecnológico que se cuela entre los mejores o que, incluso, logra ganar. El año pasado, un equipo se hizo con el primer premio –2.000 euros– en un certamen celebrado en Sevilla gracias a Algactive, un proyecto para automatizar y controlar las fases de crecimiento de las microalgas que, además, es capaz de medir datos como el pH, la temperatura del agua o el CO2 que absorben. «Nos veíamos capacitados, pero no nos lo esperábamos para nada», confiesa Elena González, una de las alumnas a cargo de la iniciativa. A su juicio, hay un único secreto detrás de tanto éxito: «Nosotros, con nuestra capacidad y con la ayuda de los profesores, nos centramos en resolver problemas importantes que pueden pasar desapercibidos para muchas personas».

"Un orgullo"

Para el docente a cargo de la asignatura, la clave está en fomentar el pensamiento computacional, para que ellos empiecen a programar desde pequeños. «Son capaces de construir un pequeño robot por su cuenta, solo con nuestra supervisión; somos un centro público con recursos limitados y estamos orgullosos de que sus trabajos sean reconocidos a nivel nacional», subraya.

Año tras año, a su clase llegan alumnos con ganas de idear el proyecto más innovador, por lo que es una dinámica que ya forma parte del ADN del centro. «Las competiciones les motivan mucho porque saben que si resultan seleccionados van a presentarlos a Península», añade.

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