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De jóvenes abogados a socorristas veteranos en actos papales: así son los rostros que se esconden tras la visita de León XIV a Tenerife

La visita del pontífice a Canarias no ha dejado indiferente a la población del Archipiélago y más de 1.600 voluntarios de todas las edades y perfiles participarán el próximo 12 de junio en los actos de la Isla

Voluntarios para los actos del papa en Tenerife

Voluntarios para los actos del papa en Tenerife / Andrés Gutiérrez

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Clara Santamaría

Clara Santamaría

Santa Cruz de Tenerife

De socorristas con experiencia en actos papales a jóvenes abogados que han transmitido de primera mano al pontífice su deseo de que viaje a Canarias. Todos quieren participar en la visita del papa León XIV a las Islas los próximos 11 y 12 de junio. Y es precisamente por eso que no existe un único perfil del voluntario. "Nos hemos encontrado con como es la población, es decir, con personas de cualquier tipo", cuenta el coordinador de voluntarios para este acontecimiento histórico, Pedro López. Casi 2.000 colaboradores serán clave en la acogida de 4.000 personas en la plaza del Cristo y de 40.000 en el puerto, donde se celebrará la misa principal.

Desde personas con estudios o trabajadores, procedentes de ciudades y pueblos de cualquier rincón de la Isla, hasta jóvenes veinteañeros o jubilados. A juicio de López, es esta variedad de personas es la que permite enriquecer el grupo de trabajo. Durante esta semana han tenido lugar las primeras reuniones para la coordinación del equipo. "Y es en estos encuentros donde me he dado cuenta de la riqueza que hay en Canarias, porque todos se unen para colaborar en este evento que viene por delante", agrega.

López nunca se imaginó alcanzar una cifra superior a más de 1.600 voluntarios. "En los primeros momentos dijimos que con 1.000 estaríamos súper contentos", recuerda. De hecho, le dijeron que estableciera una cifra máxima aproximada para el encargo de las camisetas y a día de hoy ese número ya se ha superado. "Apuntamos unos 1.500 aproximadamente, pero al final somos más y es algo que nos da mucha felicidad", añade. Para el coordinador, esta avalancha de personas solidarias brinda a la Iglesia información sobre como será el futuro próximo. "Mucha gente tiene ganas de colaborar y ayudar al prójimo y que la población de una isla se haya hecho notar de esta manera, de cara al resto del mundo, significa mucho", subraya.

Principales tareas de los voluntarios

Cuando llegue el momento, los voluntarios se distribuirán en grupos de veinte con un responsable. Y se organizarán a través de distintas tareas como, por ejemplo, facilitar el acceso al recinto desde la periferia —última parada del tranvía, aparcamiento para personas con movilidad reducida en el Auditorio y entradas desde la zona de Presidencia o Hacienda— o guiar a los fieles hasta su asiento. También habrá quienes acompañen a personas con movilidad reducida, atiendan en la carpa de información o en la tienda de merchandising y brinden apoyo logístico en diferentes puntos del recinto.

Por otro lado, otros voluntarios se encargarán de acompañar con paraguas a ministros extraordinarios para facilitar su identificación durante el reparto de la comunión. En lo que se refiere a la atención sanitaria, un amplio equipo de asistencia garantizará una atención rápida ante cualquier incidencia, mientras otros se encargarán de distribuir agua. Y a todo ello se sumará la presencia de colaboradores dedicados al servicio de prensa, atentos al desarrollo informativo del evento. Todas estas funciones son las que los voluntarios han ido aprendiendo en las últimas sesiones.

"Lo que queremos es que el ciudadano que asista a este evento sienta todo momento que tiene una persona que le pueda ayudar", cuenta López. Y aunque resulta imposible aglutinar en unos pocos párrafos las más de 1.600 personas que integran el equipo de colaboradores, las historias de Mario Oramas, Lito Martín, Emilio Madrid y Enzo Soria –que reposan sobre estas líneas– sirven como ejemplo de lo que significa participar en este evento para la población de Canarias. Además, permiten poner rostro a la diversidad que caracteriza a este grupo de solidarios.

Mario Oramas

Natal de Puerto El Rosario, Fuerteventura, Mario Oramas es uno de los casi 2.000 voluntarios que colaborarán el próximo 12 de junio para que todo salga perfecto en la visita del papa León XIV a Tenerife. Su historia es un tanto peculiar. Y sus ganas de participar en este evento van más allá de conocer al pontífice en persona. Pues ya vivió esa experiencia en noviembre de 2025.

«Fue año jubilar —un tiempo especial de gracia, perdón y conversión en la Iglesia Católica que se celebra cada 25 años— y mi familia y yo aprovechamos para visitar Roma», cuenta. Desde que hizo las maletas, una idea rondaba en su cabeza: conocer al papa. «Sabía que había recuperado la antigua tradición de descansar los martes y había escuchado que se alojaba en el Palacio Apostólico de Castel Gandolfo, así que decidimos coger un tren hasta allí», confiesa. Después de unos intensos días de búsqueda, ya que al principio desconocía exactamente donde se encontraba el lugar de descanso del pontífice, logró dar con él. Eso sí, una vez superada la primera prueba, otra piedra apareció en el camino.

«Ya era de noche y no sabíamos si nos iba a dar tiempo, pero aun así nos lanzamos», recuerda. Y después de unas horas de frío, niebla e incertidumbre, sucedió. «Nosotros llamábamos mucho la atención de la gente porque teníamos una bandera de España, otra de Canarias y unos pastelitos de Doña Paula —muy famosos de Los Realejos—», recuerda. Los medios de comunicación, que también estaban presentes en la plaza del Palacio, fueron a dar con ellos. Y unos minutos más tarde, un hombre de la confianza de León XIV bajó a comprobar que hacían estos tinerfeños allí. Al rato, el pontífice se asomó al balcón.

Mario Oramas, voluntario para la visita del papa Léon XIV a Tenerife.

Mario Oramas, voluntario para la visita del papa Léon XIV a Tenerife. / María Pisaca

«Más tarde bajó y le comunicamos nuestro deseo de que viniera a Canarias», cuenta Oramas, que también aprovechó para explicarle la situación migratoria del Archipiélago. Y quien sabe, quizás su granito de arena fue un condicionante más para que el papa anunciará finalmente su visita a las Islas.

Si algo está claro es que, siete meses después de ese encuentro, Oramas participará como voluntario en el ámbito de comunicación. «Sientes ese deber de colaborar en un momento histórico, pero además es una ilusión poder ayudar al pontífice en cualquier cosa que necesite», subraya. Hasta ahora, su labor se ha centrado en ayudar a nivel nacional con la página oficial de la visita. «Pertenezco al equipo de comunicación nacional, que se ha encargado de la redacción de noticias y la gestión de redes sociales», agrega.

Pero cuenta los días para que llegue el gran momento. Y aunque le encantaría volver a ver de cerca al Papa y entablar una conversación con él, como ya hizo en Roma, por ahora se conforma con ayudar y saber que formará parte de algo más grande.

Emilio Madrid

Emilio Madrid es militar y natal de Madrid, pero estos últimos años ha estado destinado en Tenerife. Su experiencia como voluntario en eventos religiosos como, por ejemplo, la peregrinación de la Virgen de Candelaria a Santa Cruz de Tenerife le ha servido para convertirse en uno de los coordinadores de voluntarios de esta visita de León XIV. "Me siento afortunado, como un canario más, de que el Papa vaya a venir aquí", subraya.

Para él, la visita a Canarias del pontífice, a diferencia de otras ciudades más grandes, permitirá que el encuentro sea más familiar e íntimo. "Aunque al canario le parezca que va a ser un acto enorme, inmenso y multitudinario, comparado con los que van a tener lugar en Madrid y Barcelona, va a ser como estar en familia", detalla. Algo que lo convertirá en un momento aún más especial. De hecho, su papel como colaborador le ha permitido conocer de primera mano lo que significa este acontecimiento para la población. Muchos le cuentan que ya se han pedido el día o incluso la semana libre para el gran momento. "Y cuando los llamamos desde la oficina para la visita del Papa en Tenerife notamos como les cambia la voz por la emoción", señala.

Una emoción que él mismo ha vivido. El año pasado participó en la misa del jubileo dedicada a las Fuerzas Armadas como miembro de este cuerpo, y tuvo la oportunidad de conocer en persona al papa Francisco. "Fue un evento curioso porque sin saberlo estuve presente en la última misa pública que dio el pontífice, antes de fallecer", comenta. En cierto modo, vivió una despedida perfecta.

Emilio Madrid, coordinador de voluntarios para la visista del papa León XIV a Tenerife.

Emilio Madrid, coordinador de voluntarios para la visista del papa León XIV a Tenerife. / Andrés Gutiérrez

"Fue un momento muy emotivo, especialmente al final de la misa, cuando se subió a su vehículo y descendió por la rampa de la plaza de San Pedro", rememora. Como de costumbre, explica, los militares se quitaron la gorra en señal de despedida y dijeron adiós al pontífice. A su juicio, conocer a un pontífice es una experiencia única. "Y la visita del papa León XIV a Canarias es una ocasión que nadie se debería perder", concluye.

Abelardo Martín

Abelardo Martín, aunque todo el mundo lo conoce como Lito, es uno de esos voluntarios humildes dispuesto a darlo todo para que la visita del pontífice a Tenerife salga "de la mejor manera posible". Pero modestia aparte, Martín tiene cierta experiencia en este tipo de eventos religiosos.

En 2002 tuvo la oportunidad de llevar la ofrenda al papa Juan Pablo II durante la canonización del Hermano Pedro de San José Betancur. "Fui con un grupo de gente de Granadilla de Abona — su municipio natal— e íbamos vestidos con el traje tradicional de Chasna, que al pontífice le gustaba mucho", recuerda. En su caso le tocó llevar los cálices. "Ese día era especialmente soleado y recuerdo como la luz se reflejaba en la copa y en mis ojos, pero verme rodeado de un millón de personas fue una gran experiencia", confiesa.

Abelardo Martín, voluntario para la visita del papa León XIV a Tenerife.

Abelardo Martín, voluntario para la visita del papa León XIV a Tenerife. / María Pisaca

En el momento de la ofrenda, Martín experimentó uno de los momentos más excepcionales de su vida. "El papa Juan Pablo II depositó su mano en mi hombro y me pasé todo el día llorando, era un pontífice muy cercano", destaca. Él se define como una persona creyente, aunque no practicante. "Pero la energía que viví en ese momento fue increíble", agrega.

Ahora, motivado por esta gran experiencia, ha decidido apuntarse como voluntario para el próximo 12 de junio. "Vi que me podía inscribir en la página web, me apunté y me han dicho que estaré ayudando a los medios de comunicación", señala. La información que tiene, hasta el momento, es poca. Pero su emoción es bastante mayor. "Es un encuentro que va a reunir a gente de Latinoamérica, la Península y las Islas y es una oportunidad para demostrar la unidad del pueblo canario ante la imagen del papa", apunta. Y aunque no tiene un ritual especial para ese día, a menudo concentra todos sus pensamientos en que todo funcione y salga "genial".

Enzo Soria

Enzo Soria nació en Ecuador, pero lleva más de 25 años residiendo en España. Como migrante y fiel creyente no se podía perder la visita del papa a las Islas.Y por este motivo decidió apuntarse como voluntario. Cuando llegó a Tenerife comenzó a trabajar en una platanera, hasta que unos años más tarde se unió a la Cruz Roja y pudo convertirse en Socorrista, un añadido que le servirá ahora el próximo 12 de junio para desempeñar mejor su papel. "He sido y soy voluntario para devolver la ayuda que la Iglesia me prestó a mí en su momento, cuando apenas tenía dinero ni papeles", destaca. Según cuenta, gracias al apoyo que encontró en esta comunidad logró sobrevivir.

Sin embargo, su situación personal y su fe no son los únicos factores que le han llevado a participar en la visita del pontífice. Y es que Soria tiene una meta clara: rememorar una experiencia que ya vivió con Juan Pablo II. Antes de llegar a Tenerife vivía en Madrid, y mientras trabajaba el mantenimiento de casas se apuntó como voluntario para la visita de este papa en 2003. Durante ese encuentro, se organizó una pequeña carrera en honor al pontífice, donde representantes de distintos lugares llevaban banderas de cada país, mientras que a él le tocó llevar una del vaticano. "Los participantes abrían paso al papamóvil y el público acompañaba durante todo el trayecto", recuerda.

Enzo Soria, voluntario para la visita del papa León XIV a Tenerife.

Enzo Soria, voluntario para la visita del papa León XIV a Tenerife. / Arturo Jiménez

Para él fue un momento muy bonito. Y lo mejor es que le permitió conocer de cerca al papa. "No sé si me miró o no, pero sentí una paz interior y quiero volver a sentir esa sensación con la visita de León XIV", apunta. Dos décadas después, además de ese propósito, está decidido a convencer a las administraciones de que organicen una carrera similar en la Isla. Una iniciativa que, a su juicio, permitirá enriquecer aún más la visita del pontífice al Archipiélago.

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