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La profesión que sostiene la sanidad reclama su lugar

El Colegio de Enfermeros y Enfermeras, presidido por Natalia Rodriguez, lidera la transformación hacia el reconocimiento real de la profesión

Nueva sede en San Cristóbal de La Laguna.

Nueva sede en San Cristóbal de La Laguna. / ED

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Santa Cruz de Tenerife

Hay profesiones que no se ven hasta que se necesitan. La enfermería es una de ellas. En los hospitales, en los centros de salud, en los domicilios, en los colegios, en las urgencias o en los equipos de cooperación internacional, las enfermeras y enfermeros de Canarias están presentes en cada etapa de la vida humana, acompañando, previniendo, curando, educando y, sobre todo, cuidando.

Nueva sede en San Cristóbal de La Laguna|  | ED/LOT

Natalia Rodríguez, presidenta del Colegio Oficial de Enfermeras y Enfermeros de Santa Cruz de Tenerife. / ED

El 12 de mayo, Día Internacional de las Enfermeras, llega cargado de simbolismo para el archipiélago. El Gobierno de Canarias ha anunciado la concesión de la Medalla de Oro de Canarias a las enfermeras y enfermeros del archipiélago, que será entregada el próximo 30 de mayo. Un reconocimiento histórico que, sin embargo, no agota las demandas de una profesión que lleva décadas reclamando mejores condiciones laborales, reconocimiento institucional y un lugar real en los espacios donde se toman las decisiones sanitarias.

Como elemento cohesionador e imprescindible emerge el Colegio Oficial de Enfermeras y Enfermeros de Santa Cruz de Tenerife, con su presidenta Natalia Rodríguez al frente, quien encarna esa voz colectiva con una claridad que no deja lugar a la ambigüedad. «Agradecemos enormemente estos reconocimientos, pero las enfermeras necesitamos un reconocimiento real, una apuesta firme para colocar a la profesión en el lugar que le corresponde laboralmente, económicamente y profesionalmente hablando; la enfermería no puede seguir siendo tratada como una profesión de segunda dentro del sistema sanitario».

La fotografía de la enfermería en Canarias, más allá de los reconocimientos y los actos institucionales, revela una tensión estructural que preocupa a los profesionales, a los gestores y, cada vez más, a la ciudadanía. Las islas se encuentran por debajo de las ratios de enfermeras recomendadas por los organismos internacionales.

«Existe un déficit evidente de profesionales enfermeros en Canarias. Seguimos estando por debajo de las ratios recomendadas y eso repercute directamente tanto en las condiciones de trabajo de las enfermeras como en la atención que recibe la ciudadanía», explica Rodríguez. Las consecuencias son concretas y medibles: cuando faltan enfermeras, aumenta la presión asistencial, se reducen los tiempos de atención, se estrecha el margen para la prevención y el acompañamiento. La carga cae sobre quienes quedan. Y quienes quedan cargan con más de lo que deberían.

Este déficit no es solo numérico. Es también cualitativo. Canarias tiene una escasez grave de enfermeras especialistas: en salud mental, en geriatría, en pediatría, en atención familiar y comunitaria, en salud laboral y matronas. Profesionales altamente cualificados que, según advierte la presidenta del Colegio, «siguen sin contar en muchos casos con categorías específicas, desarrollo profesional propio, ni retribuciones acordes a su especialización».

«Reclamamos un aumento de las plantillas estructurales, mayor estabilidad laboral, el desarrollo de las especialidades enfermeras y una apuesta decidida por la atención comunitaria, la prevención y los cuidados; invertir en enfermería no es un gasto, sino una inversión en seguridad del paciente, salud comunitaria y sostenibilidad del sistema sanitario», subraya.

La categoría A1 y la prescripción: dos batallas pendientes

Entre las reclamaciones del colectivo enfermero, dos destacan por su carácter urgente y su profundo calado simbólico. La primera es el reconocimiento de la categoría A1 para las enfermeras, equiparable a su nivel académico real. Hoy, una enfermera puede tener grado universitario, especialización, máster, doctorado y años de responsabilidad asistencial, docente, investigadora y gestora, y sin embargo encontrarse con barreras estructurales que le impiden acceder a puestos de alta dirección o liderazgo sanitario.

La segunda batalla pendiente es la prescripción enfermera. Reconocida legalmente, pero aplastada en la práctica por una burocracia que la convierte en papel mojado, esta herramienta debería permitir a las enfermeras prescribir determinados productos y tratamientos dentro de su competencia clínica, agilizando la atención al paciente y racionalizando el sistema.

En medio de estas tensiones estructurales, el año 2026 ha traído también noticias que el colectivo celebra. En abril entró en vigor el nuevo Código Deontológico de la Enfermería, una herramienta esperada durante más de treinta años que actualiza el marco ético y normativo de la profesión a los desafíos del siglo XXI: inteligencia artificial, bioética, nuevos modelos de atención, diversidad y derechos del paciente, que supone una señal del dinamismo y la madurez del colectivo.

El pasado 30 de abril, además, se celebraron los Premios de la Enfermería Canaria, un acto impulsado desde el propio Colegio para reconocer a profesionales referentes en los ámbitos asistencial, docente, gestor e investigador.

Uno de los proyectos más emblemáticos que impulsa el Colegio de Enfermeras y Enfermeros de Santa Cruz de Tenerife es la Casa-Museo de las Enfermeras, un espacio que lleva más de seis años en proceso de rehabilitación. Se trata de una construcción del siglo XVI ubicada en la calle San Agustín de La Laguna, que albergará la sede del Colegio, un museo, una biblioteca, un archivo histórico, un salón de actos y espacios de reunión para sociedades científicas, además de una cafetería. La Casa-Museo será también un punto de encuentro entre la enfermería y la ciudadanía, un lugar donde la historia del cuidado en Canarias pueda ser conocida, estudiada y celebrada.

Pero la apuesta del Colegio no se limita al pasado. En el eje de la formación y la investigación, la organización colegial se ha convertido en pionera a nivel nacional al crear la Cátedra Institucional de Enfermería junto a la Universidad de La Laguna, un proyecto que fortalece la presencia de la profesión en el ámbito universitario y científico. A esto se suma el Instituto de Formación del Colegio, orientado a la capacitación continua de los profesionales, y el Instituto de Investigación en Enfermería, diseñado para impulsar la generación de evidencia científica aplicada a los cuidados. La provincia cuenta hoy con un número creciente de enfermeras y enfermeros con doctorado, una generación de investigadores que aportan rigor científico a una disciplina que, históricamente, ha tenido que luchar por ser reconocida como tal.

También merece mención ‘Solidaridad Enfermera’, la ONG de la organización colegial, puesta en marcha en 2020, desde la que se realizan intervenciones y proyectos dirigidos a población vulnerable. Un testimonio de que el compromiso de la enfermería con el ser humano no se detiene en la puerta del hospital.

Seguridad, protección y el deber de cuidar a quien cuida

La seguridad de los profesionales sanitarios sigue siendo una asignatura pendiente en el sistema de salud canario. Las agresiones a enfermeras y otros trabajadores de la salud son una realidad documentada y persistente que el Colegio lleva denunciando desde hace años. «Las agresiones a profesionales sanitarios continúan siendo una preocupación importante y es necesario seguir reforzando las medidas de prevención, protección y apoyo institucional», indica Rodríguez.

Pero la seguridad no es solo física. Es también emocional. La sobrecarga crónica, la falta de reconocimiento y las condiciones laborales precarias erosionan la salud mental de unos profesionales que, paradójicamente, son los primeros en detectar el sufrimiento ajeno. La presidenta destaca que «cuidar a quienes cuidan debe ser una prioridad colectiva».

El mensaje que Natalia Rodríguez lanza a los responsables políticos es tan claro como urgente: «Deben hacer una apuesta por el reconocimiento legal de las condiciones económicas, laborales y de autonomía profesional que merece la enfermera y necesita el sistema sanitario; no se trata de privilegios, sino de coherencia, porque es imposible que se pueda construir un sistema sanitario sostenible, humano y eficiente sobre la precariedad de quienes lo sostienen».

El lema del Día Internacional de la Enfermería 2026, promovido por el Consejo Internacional de Enfermeras, lo resume con precisión: «Nuestras enfermeras. Nuestro futuro. Las enfermeras empoderadas salvan vidas». En Tenerife, el colegio trabaja para que esas palabras se conviertan en política sanitaria real, porque detrás de cada cura y cada mano tendida en el momento más vulnerable hay profesionales que merecen algo más que gratitud. Merecen justicia profesional.

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