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El cordón trenzado del Valle de La Orotava, más cerca de convertirse en Bien de Interés Cultural (BIC)

El Consejo de Patrimonio Cultural se pronuncia a favor para que la técnica de cultivo de la viña obtenga este reconocimiento en la categoría inmaterial

Un agricultor en el momento de la vendimia en Tenerife

Un agricultor en el momento de la vendimia en Tenerife / Carsten W. Lauritsen

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Leticia Dorta Lemus

Leticia Dorta Lemus

Santa Cruz de Tenerife

El cordón trenzado, una técnica de cultivo de viña con más de tres siglos de historia en el Valle de La Orotava, está más cerca de convertirse en Bien de Interés Cultural (BIC), la máxima figura de protección contemplada en el marco jurídico del país para este tipo de manifestaciones.

El Consejo de Patrimonio Cultural del Gobierno de Canarias se pronunció a favor, el pasado viernes, de que esta técnica agrícola obtenga tal reconocimiento en la categoría inmaterial. Se trata de la penúltima y decisiva fase de un proceso administrativo que comenzó en abril de 2024 mediante la incoación del expediente por parte del Cabildo de Tenerife, a instancias de los ayuntamientos de La Orotava, Los Realejos y Puerto de la Cruz. También contó con el impulso de la Denominación de Origen Valle de La Orotava.

Dos décadas de trámites para el BIC

El Ayuntamiento de La Orotava lideró el comienzo de este proceso hace ya dos décadas. Le siguieron Los Realejos y Puerto de la Cruz. En 2003, el técnico de la Villa, Pablo Torres, recibió el encargo de valorar la viabilidad de que el cordón trenzado alcanzara la categoría de BIC. A partir de ese momento, se inició un amplio trabajo de investigación y documentación. Destaca el testimonio del docente Juan Enrique de Luis Bravo, quien desde mediados de la década de los 80 reivindicó la singularidad de este método.

La intensa labor de investigación se basó en el diálogo y la recopilación de información, realizando prospecciones en fincas de distintas zonas del Valle, entrevistas con viticultores, cosecheros, bodegueros, así como reuniones de coordinación con la Oficina Comarcal de Extensión Agraria y el Consejo Regulador de la Denominación de Origen Valle de la Orotava. Al finalizar la pandemia, se dio por concluido el trabajo previo con resultados altamente positivos, destacando especialmente el respaldo de la comunidad portadora de este saber tradicional: los agricultores que conservaron y transmitieron el cordón trenzado generación tras generación.

Después de la incoación del expediente por parte de la Corporación insular, la propuesta fue elevada al Gobierno de Canarias obteniendo los informes favorables de los órganos consultivos competentes y de la Ponencia Técnica de Patrimonio Arqueológico, Etnográfico y Paleontológico, el órgano encargado de evaluar este tipo de expedientes. Finalmente, el Consejo de Patrimonio Cultural del Gobierno de Canarias emitió este dictamen favorable a la candidatura en la sesión celebrada el pasado viernes.

Un sistema vitícola único en el mundo

El sistema de conducción de la viña denominado cordón trenzado tradicional, considerado convencionalmente único en el mundo, no solo constituye un método agrícola funcional y de gran valor paisajístico, sino también una expresión fundamental del patrimonio cultural e identitario del Valle de La Orotava. Pese estar amenazado por la implantación de sistemas de cultivo menos laboriosos y por la sustitución de la vid por otros cultivos, continúa siendo el método predominante, presente en más del 70% de las explotaciones vitícolas activas de la comarca.

Este singular sistema de conducción vitícola consiste en disponer las parras mediante sarmientos trenzados entre sí, entrelazando varas de diferentes años hasta formar un cordón elevado entre cincuenta y ochenta centímetros sobre el terreno. Tradicionalmente, estos cordones eran sostenidos mediante horquetas de madera de brezo, posteriormente sustituidas en muchos casos por barras metálicas. La vara de siembra se introduce directamente en el terreno, a pie franco y sin injerto, y conforme la planta se desarrolla, los nuevos sarmientos se van trenzando y amarrando con materiales tradicionales como badana de platanera, junquillo, rafia natural o algodón.

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